CUESTIÓN DE QUÍMICA

El verdadero amor no te destruye

Esa noche llueve a mares, a cántaros y Julietta está ahí, enfrente de la casa e imagina todo lo que se desarrolla dentro. Ha salido precipitadamente, siguiendo ese impulso irrefrenable que la lleva siempre hasta aquella casa y solo ha cogido un paraguas pequeño y una gabardina ligera. Esta ahí, en la calle, calada hasta los huesos. Las lágrimas corren a borbotones por su rostro, sin piedad, sin contención. Piensa que sus lágrimas hacen charcos en la acera y se unen a la lluvia del asfalto.

Mira las luces de la cocina, del salón, todo está encendido, seguramente también la chimenea. Imagina al que fue su amante cocinando para sus niños y sentados en la mesa conversando, mientras suena una música suave y cálida en el fondo del salón. Pero ella ya no está ahí, está fuera, expulsada, fuera de ese infierno y de ese paraíso.

Hubo un tiempo en que cuando él llegaba del trabajo, se encontraba todo preparado, los niños alegres y las flores encima de la mesa. Julietta improvisaba jarrones y centros florales deliciosos e intentaba rodearlo todo de un gusto refinado y exquisito. El tocaba sus labios ligeramente, con un toque apenas perceptible, para después besarla y aquel gesto, solo aquel gesto, era capaz de cambiar toda la química de su cuerpo.

Pero muchas veces él protestaba porque la comida no era lo suficientemente buena, o porque los niños estaban viendo la TV, o encontraba cualquier excusa para empezar una discusión absurda en medio de la cena, mientras consumía una botella de vino hasta volverse violento y tosco. Entonces perdía sus modales elegantes, su mirada se volvía severa y daba golpes encima de la mesa. Los niños se precipitaban a sus habitaciones aterrorizados y Julietta les seguía llorando, en silencio. Aquel príncipe ruso que quiso casarse con ella a la semana de haberla conocido, le recordaba irremediablemente a su padre, inteligente, culto, borracho y loco.

Ese día Julietta había vuelto a la ciudad después un mes de viaje. Se había esmerado en la preparación de la cena, cuidando hasta el más ínfimo detalle, el mantel, la cristalería, los platos. Comían y charlaban con los niños. Uno de los niños, el pequeño Nico, veía como su padre bebía más que de costumbre y de una forma ingenua, con su vocecita cantarina, con esa mezcla infantil de seducción y zalamería, dijo:

  • Papa se va a convertir en un alcohólico!
  • El padre, frío e imperturbable le respondió: Nico, ¡ya soy un alcohólico!

Acto seguido se volvió hacia ella y la miró fijamente :

  • Esto se tiene que acabar, ¡no podemos seguir siendo amantes!
Solo podemos ser amigos; pero no quiero renunciar a tu sonrisa.

Los niños estaban tan atónitos como ella. Julietta observaba como retenían la respiración para intentar pasar inadvertidos y había en sus caritas el mismo pánico que ella sentía cuando era una niña, frente al enfado de su padre. Y al igual que entonces, no sabía que decir, ni cómo comportarse. Un tremendo
dolor le apretaba la garganta y volvieron esas ganas de vomitar que sentía de niña. De repente se había vuelto invisible y pequeñita.

Se levantó lentamente, apenas si podía cargar con el peso de su bolso y su chaqueta. Cerró la puerta tras ella, mientras él no hacía el más mínimo gesto para retenerla.

Al día siguiente le dolía la cabeza, el corazón, las vísceras. Quería creer que todo eso no había pasado, que se trataba de un mal sueño y le llamó por teléfono. Nadie respondía. Pasó por su casa y no contestaban. Siguió llamándole intermitentemente durante varios días y nadie descolgó el teléfono. Los niños debían de tener órdenes muy precisas.

Un día pasó cerca de su casa y casualmente vio como él se reunía con una muchacha bonita a la que abrazaba cariñosamente. A partir de ese momento no pudo retener nada en el estómago, vomitaba todo lo que comía. No pudo viajar, ni salir a restaurantes, ni verse con amigos sin ir varias veces a los lavabos donde expulsaba toda su tristeza. Entraba en las iglesias y allí pasaba largas horas llorando. Finalmente un día, cogió una curva peligrosa y se estrelló con su coche. Esa noticia salió en todos los periódicos de la pequeña ciudad donde vivían. Seguro que él lo supo a través de amigos; pero en el hospital no recibió ni una llamada, ni a flor, ni una señal de amistad o resquicio de su amor.

Ahora está ahí fuera, bajo la lluvia. Ha leído en algún sitio que el amor “no es solo una cuestión de química” y siente tristeza por ella y por ese hombre cuya química le producía tanto placer para después transportarla hasta el infierno. No puede creer que le haya perseguido tanto, que haya buscado su amor tan desesperadamente como buscó el de su padre. Solo quiere olvidarle, quiere aprender otra forma de amar, que no la humille ni la destruya.

Bajo esa intensa lluvia, bajo ese chubasco suyo de desgracia que destiñe todo lo que queda de su espíritu, le viene a la mente un poema de una amiga que, sin saberlo, parecía hecho a su medida:

“…Quiero olvidarte, sabes,
quiero olvidarme de ti,
de tu olor a tabaco,
que me da tos
y no me importa…

Quiero olvidarme
de que te he querido tanto
y sin medida
y eso no voy
a perdonármelo en la vida”.



Y vuelve a ser una mujer alegre, rebelde y vulnerable, con un imperceptible aire de tristeza que le revolotea en el rostro y que solo ella conoce. Y vuelve a nadar cada día, cada mañana o cada tarde. Se sumerge en el mar porque el mar, como la vida, es a veces incomprensible e inabarcable. Tal vez porque cuando nada, el agua acaricia suavemente su cuerpo como lo hace un amante que favorece el olvido y borra la culpabilidad.



Carmen Ciudad 

Reclamando el derecho a la Vida Independiente


Aproximación al artículo “Asistencia Personal y otras herramientas para la equidad y el empoderamiento de las mujeres discriminadas por diversidad funcional. Reclamando el derecho a la Vida Independiente”, presentado en el IX Congreso para el estudio de la violencia contra las mujeres.
 
Que las mujeres con diversidad funcional están más expuestas a sufrir violencia de género está fuera de toda duda a estas alturas. Y que esta no se limita a la que puedan recibir por parte de sus parejas o exparejas, es incuestionable.
Ante esta evidencia, un grupo de mujeres pertenecientes al Foro de Vida Independiente y Divertad (FVID) y a la Federación de Vida Independiente (FEVI), sentimos la necesidad de abordar esta dolorosa realidad adentrándonos en las causas y aportando soluciones que, aunque no erradicarán totalmente el riesgo de violencia machista asociado al hecho de ser mujeres, sí pueden minimizar considerablemente el riesgo por motivo de nuestra doble condición - ser mujeres con diversidad funcional- . El trabajo se ha llevado a cabo desde la perspectiva de la filosofía de Vida Independiente, que entre sus principales postulados tiene el control de la propia vida por parte de las personas discriminadas por su diversidad funcional. Se concretó en un artículo, que consideramos oportuno presentar en el Congreso celebrado en Sevilla los días 7 y 8 de Noviembre y que tuve la oportunidad de exponer presencialmente.
Se parte del estudio de trabajos estadísticos de referencia y de amplia normativa relacionada con el asunto. Así, nos remitimos a la Macroencuesta de Violencia Contra la Mujer de 2015, que de forma evidente muestra la superior incidencia de la violencia soportada por las mujeres con diversidad funcional arrojando por ejemplo, entre otros muchos datos reveladores, que las mujeres con diversidad funcional que han sufrido violencia física, sexual o miedo representa un 23% frente al 15% del resto de mujeres.
Por otra parte, el Observatorio Estatal de la Discapacidad (2016) muestra la situación de discriminación de las personas con diversidad funcional. En el caso de las mujeres concluye, por ejemplo, que casi duplica la tasa del resto de la población en cuanto a pobreza extrema y que las mujeres con discapacidad registran el 32,7% en pobreza relativa y el 15% en pobreza severa. En nuestro recorrido por la normativa nos hemos apoyado en la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que dice en su art. 19 que las personas tienen derecho a elegir dónde, cómo y con quién vivir, reconociendo el derecho a la Vida Independiente y la Asistencia Personal como servicio al que se debe de poder acceder, para disfrutar de la vida independiente. La Asistencia Personal es una demostrada eficaz herramienta para que las personas con diversidad funcional puedan vivir en igualdad de condiciones, incluidas en la comunidad y con arreglo a su propio proyecto vital. Para que resulte realmente empoderadora, es preciso que sea la propia persona, o en su caso una persona de apoyo en la toma de decisiones, la que elija y contrate a la persona asistente personal, según sus preferencias. Además debe ser la necesaria y suficiente, no limitándose a unas pocas horas asignadas por las administraciones o instituciones gestoras, sino todas las horas que la persona precise para poder desarrollar su día a día. Hacemos
hincapié en la relevancia que tiene de cara a la prevención de violencia y abusos, especialmente en las niñas y mujeres con diversidad funcional.
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Sobre el derecho a vivir de forma independiente y a ser incluidas en la comunidad. Asamblea General diciembre del 2014 y el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en la Observación General n.5 (2017) sobre el derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad, inciden en la gran relevancia que tiene el artículo 19 de la Convención. Señala el Comité que este artículo es un ejemplo de la indivisibilidad de todos los Derechos Humanos, relacionándolo con el artículo 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y menciona algunas barreras para su aplicación, como son la falta de asignaciones presupuestarias o la falta de planes de desinstitucionalización de las personas con diversidad funcional. Indica que los Estados Partes deben modificar las leyes que obstaculizan el ejercicio de los derechos consagrados en el artículo 19.
Por otro lado, la Constitución española, en distintos artículos (9.2, 10.1, 10.2, 14, 17, 19, 25.3) protege la libertad de movimiento, de residencia, la dignidad inherente a las personas, la no discriminación y el cumplimiento de los tratados internacionales.
En nuestro periplo nos hemos detenido en la Ley 39/2006 de 14 de Diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas con Situación de Dependencia y podemos afirmar, como se viene diciendo desde el Movimiento de Vida Independiente en España, que la Ley no permite el ejercicio del derecho a la Vida Independiente por sus numerosas restricciones (sólo para la educación y el trabajo, y sólo para personas con diversidad física, mayores de edad, con copago, y permite la contratación sólo a través de empresa o como autónomas/os) y por lo exiguo de la prestación (715€ en los casos de prestación máxima en contraste con los 2.479,5€ mensuales descontando el 20% a cargo del usuario en el ámbito del SAAD, en Andalucía). Se establecen deducciones en función de los ingresos: sólo para menos de un IPREM se concede el 100% de la prestación. Distintas experiencias sobre Asistencia Personal que se están llevando a cabo en varios puntos del estado, evidencian los beneficios de esta herramienta. Tal es el caso del proyecto piloto gestionado por VIAndalucía, evaluado externamente y que muestra un retorno económico y social de la inversión inicial de 3,62 euros por 1 euro invertido.
En el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, en el que tuvimos oportunidad de hacer aportaciones, por primera vez se reconoce a las mujeres con diversidad funcional el derecho a los recursos preventivos de la violencia. Este reconocimiento, favorece la equidad entre mujeres, contribuye al reconocimiento dentro del colectivo al que de forma natural pertenecen, compartiendo experiencias, apoyos y ayuda entre iguales. Se centra en aspectos como el acceso a información adaptada, protocolos como para el resto de mujeres o implementar la Asistencia Personal necesaria como forma de prevención.
Concluimos que:
Es indispensable añadir al protocolo de medidas de urgencia, las necesidades específicas de las mujeres discriminadas por diversidad funcional. Deben incluirse dentro de los recursos del colectivo general de mujeres, y no, excluidas como hasta ahora.
La Asistencia Personal es una importante herramienta de empoderamiento para las mujeres con diversidad funcional. Ayuda a establecer redes, a responsabilizarse de tareas personales, domésticas y comunitarias, posibilitando la participación social, y evita la perversión que la carga de los cuidados origina en las relaciones afectivas y familiares, previniendo la violencia.
Los recursos deben estar adaptados a las necesidades de todas, en inclusión. Son elementos imprescindibles la accesibilidad universal, el diseño para todas, la educación inclusiva y los productos de apoyos.

Coral Hortal Japón
Presidenta de Vida Independiente Andalucía (VIAndalucía)
Miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad (FVID)
Consultar articulo completo en:

Revoluciones


"Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado” 

 Fernando José Salgueiro Maia, capitán de Abril.


Hace 45 años, en 1973, en Atenas, un grupo de estudiantes resistía el asedio del ejército y la policía a la Universidad Politécnica. En la madrugada del 16 al 17 de Noviembre, los tanques irrumpieron en la Universidad causando decenas de muertos. Aparentemente, con esa acción se callaba definitivamente el grito de "Pan, Educación y Libertad" que surgió de las aulas. Sin embargo, no fue más que el principio del fin de la dictadura de los coroneles que gobernó Grecia desde 1967.

Poco después, en Abril de de 1974, los Capitanes de Abril comenzaron la Revolución de los Claveles en Portugal. A diferencia del caso griego, los militares portugueses fueron impulsores del cambio cansados de una guerra colonial. 

De aquellos capitanes portugueses pocos continuaron sus carreras militares pasando más de uno a la vida civil ocupando altos cargos en empresas y administraciones.

Cuarenta años después de los sucesos de Atenas, Petros Márkaris escribió una novela negra con el título de ese grito de guerra: “Pan, Educación y Libertad”. En ella, el autor repasa qué fue de aquellos estudiantes que no dudaron en arriesgar sus vidas hace 45 años y que hoy ocupan puestos de alta responsabilidad en el gobierno y las grandes empresas.

Aunque la revuelta de la Universidad Politécnica de Atenas se enmarcó dentro de la guerra fría y tiene una raíz profunda en el final de la guerra mundial, los sucesos portugués y griego tienen enormes paralelismos tanto en sus contextos como, sobre todo, en las consecuencias a medio y largo plazo: los comienzos de anhelos socialistas en su sentido histórico se transformaron por arte de magia en un posibilismo y en una aceptación de la economía de mercado con todas las desigualdades inherentes a la economía capitalista. 

Sospecho que poco o nada cambiaría si nos preguntáramos por el caso español. ¿Dónde dejaron aquellos sueños? ¿ cambiaron la realidad o fue ella la que les arrolló?

A veces uno lee sobre esas pequeñas "traiciones" que se hacen a lo que hasta el momento, parecen principios inamovibles y piensa que esas cosas sólo ocurren en las novelas...

Ya sabemos que no.


Rodolfo Jaime Corrella


¿Qué hay detrás de la prohibición de coches convencionales para 2040?


 El objetivo recientemente enunciado por el Gobierno de España de prohibir la venta de vehículos de combustión interna para el año 2040 no es un "capricho" o una "ocurrencia", sino el resultado de aplicar de manera coherente el programa de lucha contra el cambio climático de la Unión Europea, resumido en el documento "Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050" (UE 2011) cuyo objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 80% (sic) respecto del año de referencia 1990, continuado luego en un plan de acción para el transporte que se resume en el "LIBRO BLANCO Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transportes competitiva y sostenible" publicado el año siguiente.

En el primer documento se fijan los objetivos de ahorro de emisiones de GEI (medidos en equivalentes de CO2) por sectores económicos, que se resumen en la tabla siguiente:


 Se ve claramente como, mientras que para los demás sectores económicos se preveía un descenso continuado en la emisiones de CO2 equivalente entre 1990 y 2050, hasta alcanzar los objetivos previstos, para el sector transporte se preveía un ascenso de hasta un 30% sobre 1990 (para el año 2005), de modo que el descenso de entre un 54% y 67% con respecto a 1990 se debía producir entre 2005 y 2050. La realidad no ha hecho sino confirmar estas previsiones, como se ve en el gráfico que adjunto, en el que se resume la evolución de las emisiones de GEI en el global de la UE, en el sector transporte y en el resto de los sectores en unidades arbitrarias (1990=100).

Si tenemos en cuenta que buena parte del descenso de emisiones en el sector transporte desde 2008 puede atribuirse a la propia crisis económica, concluiremos que, como se dice vulgarmente, en el sector transporte prácticamente "queda todo por hacer" de cara a cumplir los objetivos de reducción de emisiones respecto de 1990.

Lo que no parece fácil, ya que según se dice en el mencionado LIBRO BLANCO (p. 6) "La opción de restringir la movilidad no se plantea.", es decir que todo ello debe hacerse sin reducir la movilidad (sic).

Y ¿Cuales son las recetas para conseguirlo? Si nos vamos al mencionado LIBRO BLANCO, veremos que, en lo que respecta al sector del automóvil, los objetivos son (p. 10) "Reducir a la mitad el uso de automóviles de «propulsión convencional» en el transporte urbano para 2030 y eliminarlos progresivamente en las ciudades para 2050" así que lo que el Gobierno de España pretende hacer no es ni mas ni menos que aplicar las políticas definidas en LIBRO BLANCO sobre el transporte ya mencionado. Algo que, por otra parte, planean hacer también los gobiernos de las principales naciones europeas, como Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda...

Por otro lado, si lo que se pretende es reducir a la mitad primero y eliminar después los automóviles de "propulsión convencional" en un escenario en el que no se plantea "restringir la movilidad", ello solo puede hacerse sustituyendo los automóviles "de propulsión convencional" por otros de similares prestaciones pero de propulsión "no convencional". Lo que nos lleva directamente al coche eléctrico como alternativa al coche "convencional" dadas las dudas crecientes en cuanto a sostenibilidad energética y social que genera la otra alternativa: los biocombustibles.

Pero como he demostrado AQUI y en otras entradas anteriores que se citan en aquella, la capacidad de la tecnología eléctrica para sustituir de un modo masivo al automóvil convencional por otro de prestaciones similares, pero de propulsión eléctrica, no está nada clara. Y ello no por razones puramente tecnológicas, sino por restricciones físicas que tienen que ver con la muy distinta naturaleza de la electricidad y del petróleo como vectores energéticos.

De ser ello así, el objetivo de sustituir la actual flota de automóviles convencionales por otra flota equivalente de automóviles eléctricos de similares prestaciones sería algo así como una imposible "cuadratura del círculo", de modo que habrá que elegir entre cumplir el objetivo de reducción de emisiones de aquí a 2050 mediante un cambio en el modelo actual de movilidad que implique una cierta reducción de la misma, o mantener los actuales niveles de movilidad en la UE renunciando en todo o en parte a los objetivos de reducción de emisiones.

En mi opinión este será el debate al que habremos de enfrentarnos en el futuro mas cercano y, para los que optemos por la primera posibilidad, cuanto antes seamos capaces de definir ese nuevo modelo de movilidad, en el que las soluciones urbanísticas que promuevan tanto la reducción de la movilidad forzada como la movilidad activa a pié y en bicicleta habrán de jugar un papel central, mucho mejor. 
 
 
 
 

Una nueva ley de renta garantizada


Cuando se produce una recesión económica, se suele decir que se ha salido del agujero cuando los indicadores macroeconómicos recuperan los niveles previos. No se trata de crecer más o menos, si no de recuperar los niveles de renta disponible. Ni que decir tiene que indicadores como el nivel de contaminación atmosférico o la tasa de vacunación en poblaciones adultas ni se miran. Nos quedamos con la renta disponible y, en ocasiones, la tasa de crecimiento. Sólo los que tienen dinero apostado en productos concretos se fijarán en otros equilibrios de la estructura económica. Lo estamos viendo ahora: salimos de la crisis porque estamos creciendo, la renta disponible es la que había antes de la crisis, y, aunque hay pendiente una burbuja de alquileres y una deuda pública que ronda el 100% del PIB, somos capaces de reducir el déficit público y, por tanto, tarde o temprano, reduciremos esa deuda. Es, a grandes trazos, la explicación que se da de la coyuntura actual.

Queda, por contra, una alfombra bajo la que se esconde la otra cara de la recesión y que tarda bastante más en desaparecer. Hablar de la renta disponible suele ser una vieja trampa estadística que oculta una realidad con la que no siempre es fácil convivir: ni por asomo tenemos igual renta ni iguales oportunidades. En un país como España, decir que hay una renta disponible de 1000€ supone que cerca del 60% se pregunte ¿dónde está la parte que me falta? Y cerca del 30 % se cuestione si no le sobra algún cero. Salir de la crisis, aun manteniendo los mismos criterios de recuperación de renta disponible, se hace a velocidades distintas. Tan distintas entre sectores de la sociedad que, mientras el 1% más rico está manteniendo el ritmo de crecimiento de su renta (en el fondo nunca dejó de crecer); el 1% más pobre sigue notando los recortes. Es difícil ver la persistencia de los recortes si no nos fijamos en que es ese 1% más pobre el que más necesita de los recursos públicos para sobrevivir y que el 1% más rico es el que, hasta el momento, recoge los mayores descuentos fiscales al tiempo que se reduce la diferencia entre ingresos y gastos públicos. 

Siempre hay un pequeño porcentaje de población que, sin estar en riesgo de pobreza, está lo bastante cerca de la misma como para preocuparse. Suelen tener bajos niveles de cualificación, empleo poco estable y en sectores donde hay un uso intensivo del trabajo en comparación con la maquinaria. En cada crisis una parte de este porcentaje cae en la pobreza y en la exclusión social. Algunas de estas personas abandonarán esta circunstancia cuando causen baja en el registro civil, otras, en cambio, estarán fluctuando entre el riesgo y la exclusión directa durante un tiempo y, con suerte, podrán quedarse en el riesgo de exclusión. 

Desde el 2007, año en que se puede entender que comenzó la crisis, las sucesivas reformas laborales han ido orientadas a dos objetivos: reducción del coste salarial y flexibilización del mercado laboral.

El primer objetivo se ha conseguido principalmente por las bonificaciones en las cotizaciones a la seguridad social (un ejemplo puede ser la “tarifa plana” para los nuevos autónomos) y con la posibilidad cada vez más extendida de aplicar cláusulas de descuelgue del convenio colectivo en materia de salarios así como la caducidad de los convenios que fuerza a aceptar nuevas condiciones so pena de acabar cobrando el salario mínimo interprofesional.

El segundo objetivo se ha logrado con una reducción de la indemnización por despido improcedente que pasó de los 45 días por año trabajado con un tope de 12 mensualidades a los 21 días por año trabajado actuales. Menos de la mitad. Esto facilita el relevo generacional en la empresa puesto que la indemnización por despido se abarata y se puede despedir a una trabajadora con años de experiencia para sustituirla con otras a las que no habrá que indemnizar prácticamente. La consecuencia es que nueve de cada 10 contratos de trabajo son de carácter temporal.

Un elemento menor en cuanto a la incidencia en el presupuesto, pero de enorme calado en las relaciones laborales es la congelación de la plantilla de inspectores y subinspectores de trabajo. Tal es así que las inspecciones realizadas de oficio se han convertido en casi quimeras y, en los sectores más desfavorecidos, existe la consciencia de que, a demás, el contrato a media jornada que ronda las 6 horas, por lo menos, cotiza. 

Podría argumentarse que la proliferación de la economía sumergida acredita la necesidad de estas medidas, por cuanto que, si no se hubieran adoptado, se habría disparado el número de horas extra no pagadas, la parte de los salarios no contemplada en la nómina o las personas que estarían trabajando sin contrato.

Este es también el paisaje después de la crisis: precarización del empleo y de los salarios, aumento de la desigualdad y un grupo social más grande de nuevos pobres.

En este paisaje, inferir que una persona que ha disfrutado de 4 Rentas Básicas Extremeñas de Inserción no ha conseguido los objetivos es bastante arriesgado. Es arriesgado si se busca la verdad, puesto que la empleabilidad no mejora con los años de desempleo ni con una edad más próxima a los 50 que a los 40, por mucha formación que se haga y por mucha búsqueda activa de empleo que se realice. Pero, sobre todo, es arriesgada para la unidad familiar de convivencia que puede verse en muy serias dificultades para poder subsistir. En esta tesitura, la concatenación de contratos a tiempo parcial y duración determinada (4 horas los fines de semana que se convierten en 10-12 horas los sábados y otras tantas los domingos); no implican abandonar la pobreza si no estar de lleno en esta nueva categoría de trabajadores pobres que nos deja la crisis en España: el precariado.

Los trabajadores por cuenta propia, además, se encuentran con una dificultad añadida: para poder ejercer una actividad deben declarar a la Seguridad Social unos ingresos que son falsos. En los mercadillos, en las tiendas, en actividades profesionales con establecimiento propio, es obligatorio estar dada de alta en la Seguridad Social en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y cotizar, por lo menos, como si se estuviera ganando el salario mínimo interprofesional. En más de una ocasión el resultado de la actividad es bastante inferior cuando no se entra en pérdidas.

Desde Mayo de 2014 ha habido tiempo para conocer una enorme cantidad de casos y circunstancias de uno y otro signo: jóvenes estudiantes que quieren emanciparse con cargo a la Renta Básica; personas que han conseguido la Renta Básica y la han compatibilizado con salarios por encima del mínimo interprofesional; incluso algún jefe de servicio podrá contar la historia de una persona que pidió la Renta Básica para poder dedicarse a la música. En la misma categoría podríamos incluir resoluciones desestimatorias por no haber conseguido los objetivos del Plan Individualizado de Inserción antes de que existiera el citado plan, denegaciones por tener estudios superiores o por que la unidad familiar de convivencia era una única persona. Podríamos dedicarnos a discutir cuáles de todos los casos antes citados, y los que habrá, pueden elevarse al nivel de categoría o aceptar que la falta de concreción en las definiciones de la ley vigente hace que la discrecionalidad de la administración se parezca demasiado a la arbitrariedad. Ser pobre es bastante desgracia como para, a mayores, tener que ir demostrando la carencia de recursos en cada trámite. No es que se tenga que enseñar el carné de pobre, es que tienes que sacártelo para cada ayuda que se solicita.

Casi todo lo expuesto está de una u otra forma recogido en la proposición de Ley de Renta Garantizada que se discute actualmente en la Asamblea de Extremadura.

A pesar de que Europa entera no es un continente en el que la movilidad social vertical se prodigue y en el caso concreto de Extremadura a penas se hable de ella, garantizar un suelo donde aterrizar a la población más debilitada es rentable porque es la mejor forma de poder tirar del consumo y la inversión en un tejido como el nuestro y así podemos seguir disfrutando de una baja tasa de conflictividad social.


Rodolfo Jaime Corrella

De martillos, de visiones y de caminos.


Merece la pena releer el Ocaso de los Ídolos o Cómo se Filosofa a Martillazos, donde Nietzsche, en 1.887, propone que filosofar a martillazos no es destrozar ningún ídolo (las construcciones conceptuales que aceptamos como ciertas y esenciales), sino golpear suavemente en su superficie a ver si suena a hueco o, por el contrario rebota un sonido macizo que nos da noticia de que ahí sí hay contenido. También plantea, como método de conocimiento, lo que él llama la inversión de todos los valores, que consiste, no en adoptar los valores contrarios a los imperantes, sino en darles la vuelta a todos ellos (invertirlos), a ver si cae algo de dentro o si, por el contrario, están tan vacíos que no cae nada.
En nuestra sociedad convivimos con algunos ídolos que no estaría mal voltear.
Siguiendo al genial y visionario Toffler (Alvin Toffler, 1970, El shock del futuro, Capítulo VII Organizaciones: la proxima «ad-hocracia»)“...presenciamos la llegada de un nuevo sistema de organización, que desafiará cada vez más y acabará por sustituir a la burocracia. Es la organización del futuro, a la que llamo «Ad-hocracia» (91)...Para poder captar el significado de este extraño vocablo, Ad-hocracia, debemos, ante todo, reconocer que no todas las organizaciones son burocracias. Hay otras maneras alternativas de organizar a la gente (92)...Mientras una sociedad permanece relativamente estable e inmutable, los problemas que presenta al ser humano suelen ser rutinarios y previsibles. En un medio semejante, las organizaciones pueden ser relativamente permanentes. Pero cuando se acelera el cambio surgen ciertos problemas por primera vez, y las formas tradicionales de organización resultan inadecuadas a las nuevas condiciones (98 y 99)”
Tras el martillazo de Toffler creo que estamos en condiciones de decir que las organizaciones necesitan adaptarse a las situaciones sociales cambiantes, que les exigen modelos de gestión más flexibles y participativos.
Estas condiciones no pueden responder al modelo burocrático de gestión imperante en el pasado. La alternativa es avanzar hacia formas de innovación en la gestión de las organizaciones, con estructuras y procesos más flexibles, capaces de adaptarse continuamente a las condiciones cambiantes del ambiente, autoadministradas y más orientadas a las personas.
Con Mintzberg, que nos marca el camino (Mintzberg, 1.979, La estructuración de las organizaciones), podríamos hablar de tres condiciones para empezar a tirar del hilo y mirar hacia un modo de gestión de las organizaciones más flexible e innovador:
Coordinación organizacional por medio de la adaptación mutua: Estructuras horizontales de decisión en la organización en las que los individuos pasan a ser actores colectivos y el foco de interés está más centrado en las personas que en la gestión.
Liderazgos compartidos, transitorios y laterales: autoridad descentralizada de una manera igualitaria entre los que están más cerca de las tareas a llevar a cabo, frente a estructuras de autoridad alejadas y desconectadas por una cadena burocrática de mando.
Procesos organizacionales de inteligencia colectiva: organización abierta a la innovación de una manera informal, ad hoc, discontinua, con sensibilidad hacia el contexto y con su foco fundamental dirigido hacia el aprendizaje.
Nietzsche, Toffler y Mintzberg hace ya tiempo que nos lo vienen diciendo: cada vez más, somos personas adhocráticas, nuestros compromisos son temporales y por proyectos, se tejen y se destejen continuamente con hilos que desdibujan las fronteras de las organizaciones, las instituciones, las empresas, los partidos políticos, las organizaciones sociales, las personas clientes, votantes, usuarias, profesionales, trabajadoras...  en una red de personas que se comunican. El camino está por recorrer y es una inmensa búsqueda de soluciones creativas.


Javier Moreno Ibarra
Acción Politeia


MODELO ENERGÉTICO: TENSIÓN NATURALEZA-PRODUCCIÓN.

Tomado de De Castro, C. (2009) Escenarios de energía-economía mundiales con modelos de dinámica de

sistemas. Tesis doctoral, Universidad de Valladolid.

“Somos estructuralmente ecodependientes, partes subordinadas del sistema biosfera, tenemos que procurar no deteriorar las condiciones de posibilidad de nuestra propia existencia.”
Emilio Santiago Muiño
Rutas sin mapa: horizontes de transición ecosocial

Para David Holmgren (2009), la aparición simultánea del cambio climático y el cénit del suministro mundial del petroleo nos enfrenta a un cambio sin precedentes en la reorganización de nuestra biosfera y de los cimientos de la industria, la economía y la cultura mundiales. 

Holmgren (OpCit) resalta cuatro grandes escenarios energéticos que proporcionan un marco para considerar el amplio espectro de probables futuros, cultural y ecológicamente imaginados, para el próximo siglo o más allá:

• Tecno-Explosión. Este escenario se asocia generalmente con la navegación espacial y la colonización de otros planetas. Para que esto ocurra dependemos de fuentes de energía nuevas, grandes y concentradas que permitan el crecimiento continuo de la riqueza material y del poder humano sobre las limitaciones medio ambientales, al mismo tiempo que crece la población.

• Tecno-Estabilidad. Este escenario supone un paso de un crecimiento material fundado en el agotamiento de la energía a un estado de equilibrio en el consumo de recursos y en la población. Si bien esto claramente implicaría grandes cambios en casi todos los aspectos de la sociedad, se espera que una vez establecidos estos sistemas sostenibles llegaremos a una sociedad en equilibrio dinámico no muy diferente a la actual.

• Descenso Energético. Este escenario implica, de algún modo, una reducción en la actividad económica, la complejidad y las poblaciones, a medida que los combustibles fósiles se vayan agotando. La creciente dependencia de recursos renovables con menor densidad de energía, con el tiempo cambiaría la estructura de la sociedad. Esto indicaría una ruralización de los asentamientos y de la economía, con un movimiento más lento y de menor volumen de energía y recursos, y una disminución progresiva en las poblaciones humanas.

• Colapso. Este escenario sugiere un fracaso completo de todos los sistemas interconectados que mantienen y apoyan la sociedad industrial, en la medida que los combustibles fósiles de alta calidad se van agotando y/o el cambio climático vaya dañando radicalmente los sistemas de soporte ecológico. Involucraría inevitablemente una rápida y pronunciada caída de la población humana y una pérdida de los conocimientos y la infraestructura necesarios para la civilización industrial, si no más graves escenarios, incluida la extinción humana junto con gran parte de la biodiversidad del planeta.

En una línea similar, De Castro (2009) reconoce que a la crisis económica derivada de la crisis financiera se le unen la crisis energética y la crisis alimentaria en un marco de relación entre ellas que viene conformado por la crisis climática. De Castro (Op Cit) propone un análisis de escenarios de futuro, en un esfuerzo por modelar el sistema económico y sus conexiones con la energía y la ecología, para ayudarnos en la toma de decisiones políticas, especialmente en materia de política energética y política medioambiental (mercado de emisiones, impuestos a la energía y/o a las emisiones, etc.).

Para enfrentarse a esta labor, trabaja a partir de cuatro tipos de factores que influyen en la producción y consumo de energía (avance tecnológico; crecimiento económico mundial; medio ambiente, la política, los acuerdos internacionales y el comportamiento social; física y geología de los recursos energéticos) y los combina con visiones más o menos optimistas, según estén centradas en economía, desarrollo o supervivencia. De esta manera se obtiene el siguiente cuadro (tomado de De Castro, 2009): 





 




Si la visión optimista del mundo fuera correcta y se utilizaran unas políticas centradas en la economía, entonces el mundo humano conseguiría un crecimiento económico alto en el futuro. Pero bajo estas mismas políticas, si la visión del mundo escéptica fuera correcta se produciría un desastre económico y si la visión pesimista terminara siendo la correcta, entonces las políticas optimistas conducirían a un colapso de la civilización humana. 

De la misma manera, si se utilizaran unas políticas centradas en el desarrollo, la visión optimista generaría crecimiento económico medio, la escéptica generaría desarrollo humano sostenible y la pesimista provocaría colapso o recesión económica.

Por último, con unas políticas centradas en la supervivencia, la visión optimista generaría recesión económica, la escéptica generaría recesión económica temporal y la pesimista nos llevaría a la supervivencia a través de un cambio civilizatorio.

Finalmente se añade una interpretación subjetiva de la probabilidad que se asigna a cada una de las visiones del mundo, a partir de la que se propone no esperar a la aportación de evidencias científicas abrumadoras (de >90%) sobre las probabilidades subjetivas y basar las decisiones políticas en umbrales bajos (del 10%) de evidencia científica sobre la probabilidad de ocurrencia, dados los riesgos tan elevados que entran en juego. Bajo este “principio de precaución” propuesto por De Castro, la carga de la prueba debería haber sido demostrar, con una probabilidad mayor del 90%, que no existe un Cambio Climático provocado por las actividades humanas y no al revés, como ha ocurrido.

Muiño (2016) es otro de los autores que anuncia, para el siglo XXI, la crisis del capitalismo como patrón civilizatorio. Señala que la actual crisis económica no se puede interpretar como una crisis cíclica del capitalismo, que, una vez resuelta, permitiría seguir con la marcha de nuestro sistema económico con variaciones más o menos significativas. Compara la crisis económica actual con la crisis de 1929, definiendo ésta como una crisis de sobreproducción y marcando la diferencia con la actual crisis al definirla como una crisis de sobreconsumo de los recursos básicos que fomentan nuestro modo de vida. 

A partir de esta premisa, Muiño (OpCit) coincide con Harari (2015) en que las consecuencias de la crisis civilizatoria que vivimos suponen un vuelco de las cosmovisiones, los valores y del modo en que los seres humanos nos relacionamos con nosotros mismos y con la naturaleza. 

Para Muiño el colapso socioecológico ya ha comenzado. El pico de la producción del petróleo ha sido ya sobrepasado en este principio de siglo y cualquier otra alternativa energética de energías fósiles (gas, uranio, carbón…) presenta problemas de agotamiento próximo. Los picos productivos de metales como el hierro, el aluminio o el cobre se esperan para mediados del siglo XXI, la misma suerte cabe esperar para otros metales necesarios para el avance de la innovación tecnológica. A su vez, el cambio climático puede traer alteraciones bruscas en los agrosistemas humanos, aproximarnos al límite de seguridad del uso mundial del agua y generar una pérdida de biodiversidad vertiginosa.

Para diversos autores el problema de las energías renovables, como fuentes energéticas sustitutivas de las energías fósiles, se centra en cuestiones de incompatibilidad con los niveles de consumo de la sociedad industrial actual, dado que las energías renovables no tendrán la intensidad energética que tienen las energías fósiles (Holmgren, OpCit; De Castro, OpCit; Khanna, OpCit). No obstante, las cadenas energéticas de suministro están comenzando a estudiar modelos rentables de gestión de energías variables (que no garantizan un suministro constante, como las energías solar, eólica, geotérmica… en general las fuentes de energía renovables, que están sujetas a variaciones de producción según variables meteorológicas, estacionales, de luz, climáticas…) a través de redes de energía de generación distribuida (plataformas energéticas bidireccionales en las que los clientes usuarios de las redes energéticas pueden poner a disposición de la red de suministro la energía que producen a través de sus dispositivos domésticos) en una suerte de economía colaborativa coordinada entre sistemas, mercados y propietarios de recursos energéticos (Centro para Soluciones de Energía de Deloitte, 2017).

En todo caso, y dada la estrecha correlación entre consumo energético y crecimiento económico, la situación descrita apunta al fin del crecimiento económico e implica el surgimiento de una nueva civilización postcapitalista, que Muiño propone conscientemente construida, marcada por los imperativos morales de pensar en los otros y pensar en el mañana (como los ya mentados deberes planetarios de Brown), en la que la sostenibilidad no es una opción, sino una cuestión de supervivencia. Para llevar a cabo esta labor, se plantea distinguir entre sostenibilidad débil y sostenibilidad fuerte. La sostenibilidad débil procura reducir los efectos del colapso distribuyéndolos a otros lugares y a otros tiempos (incumpliendo los deberes planetarios de Brown y no pensando ni el los otros ni en el mañana). La sostenibilidad fuerte, en cambio, persigue revertirlos o, al menos repararlos.

Tainter (1988) entiende por colapso una reducción acusada en el nivel de complejidad de una sociedad, en apenas unas décadas, con un descenso brusco de la población y un deterioro severo del aparato político. Casal (2016) asume que el colapso no tiene por qué ser un sinónimo de "apocalipsis", sino una mera simplificación rápida de la sociedad a todos los niveles. Muiño (OpCit), siguiendo este mismo rezonamiento, se sitúa en interpretaciones de mayor complejidad, incluyendo posibilidades de colapso más acordes con los escenarios de descenso energético de Holmgren (OpCit) o las visiones pesimistas centradas en la supervivencia y cambio de civilización de De Castro (OpCit). Admite que habrá cambios radicales, pero defiende, al mismo tiempo, que las transiciones civilizatorias se dan siempre en la escala de los siglos y que la esperanza, además de un ejercicio de optimismo, lo es de inteligencia. Para apoyar su posicionamiento busca en la historia y presenta el caso del Imperio Bizantino, representativo de cómo un ente civilizatorio pudo esquivar el colapso por la vía de la simplificación de su complejidad económica y social. Lo que está en juego es si hacemos esa reducción de consumo y complejidad de forma ordenada, de forma caótica, o bien dirigida por unas élites que sólo mirarán su propia supervivencia.

Para Casal (2016), es necesario abandonar el imposible objetivo de la “sostenibilidad” y cambiarlo urgentemente por la construcción de “resiliencia”, es decir, de la capacidad de resistir el gran golpe que se nos viene encima, para intentar minimizar el sufrimiento social. Porque si algo nos traerá claramente el colapso de la industrialización será la vuelta a un modo de vida más local, tanto en lo social como en lo económico, en la cultura, etc. 

Sempere (2014), en un giro que integra los planteamientos de Muiño, De Castro y Casal, plantea esta transición postcapitalista, combinando elementos de resiliencia y de sostenibilidad fuerte, en términos de economía dual: por un lado un sector de producción local ligera (que no requiera consumos significativos de materiales no renovables) y por otro, un sector que pueda mantener una producción pesada (sectores de cierta complejidad técnica y un mayor uso de materiales no renovables, para actividades agropecuarias y minero-metalúrgicas e industriales de gran escala) desarrollada en ámbitos que desbordan lo local. La cuestión primordial sería estudiar en qué condiciones sociopolíticas (técnicas, energéticas, de marco institucional, de transporte, de movilización de capital y para mantener sistemas de educación, investigación, atención sanitaria, protección social, etc.) se puede desarrollar una producción pesada sostenible.


Javier Moreno Ibarra




REFERENCIAS

Brown, E. (1999) Un mundo justo para las futuras generaciones: derecho internacional, patrimonio común y equidad intergeneracional. Mundi Prensa Libros S.A.
Casal, M. (2016) La izquierda ante el colapso de la civilizacion industrial: apuntes para un debate urgente. Editorial La Oveja Roja, Madrid.
Centro para Soluciones de Energía de Deloitte (2017) Gestión de fuentes de energía variable y distribuida: una nueva era para la red. Cuadernos de Energía, nº 51. Deloitte, Garrigues, Club Español de la Energía, Madrid.
De Castro, C. (2009) Escenarios de energía-economía mundiales con modelos de dinámica de sistemas. Tesis doctoral, Universidad de Valladolid.
Harari, Y. N. (2015) Homo Deus. Breve historia del mañana. Penguin Random House Grupo editorial SAU.
Holmgren, D. (2009) Future Scenarios: how communities can adapt to peak oil and climate change. Chelsea Green Publishing, Vermont (Canada).

Khanna, P. (2017) Conectografía: mapear el futuro de la civilización mundial. PAIDÓS Estado y Sociedad, Barcelona.
Santiago Muiño, E. (2016) Rutas sin mapa. Horizontes de transición ecosocial. Catarata.
Sempere, J. (2014) Papel y límites de la acción intersticial en las transiciones postcarbono. En https://www.uv.es/poscarbo/papers/jsempere_mayo2014.pdf
Tainter, J. (1988) The collapse of complex societies. Cambridge University Press.Cambridge. En Santiago Muiño, E. (2016) Rutas sin mapa. Horizontes de transición ecosocial. Catarata.