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SOBRE EL PACTO SOCIAL
Publicado por
Acción Politeia
on martes, 16 de diciembre de 2014
Desde
hace tiempo se habla de nuevo mucho sobre las rupturas o
incumplimientos del "Contrato Social" y de la "Paz
Social". Intentaré reflejar de manera llana y sin profundizar
ambos conceptos, ya que a veces parece que no se entiende bien la
magnitud del mismo ni su alcance real. Es un "barrizal de
relativismo" el cual después de casi 3000 años de filosofía
occidental, y a saber cuántos más de Filosofía planetaria, aún no
se ha encontrado la clave universal, la verdad absoluta, en los
mismos. Son dos conceptos principalmente europeos y occidentales, por
lo que para poder explicarlo primero, es necesario hacer una breve y
burda recopilación de cómo se ha llegado hasta aquí. Y por
supuesto, y lamentándolo, será “extenso” para una breve
lectura, pues creo que al menos deben exponerse motivos y
razonamientos, pues un “porque no se puede” o un “la culpa es
de…” sin al menos algo de justificación, aunque para algunos
parezca sesgada, no es válido ni coherente.
La
“contractualidad social” es algo tan innato como el gregarismo
del ser humano. El pensamiento más generalizado es que sin unas
reglas, ni una moral y sin ninguna ética la vida no sería más que
una especie de “jungla”, en la que el mejor adaptado y el más
fuerte sería el que impondría su voluntad y deseo sobre los demás.
A ésta situación de “desamparo”, se le denominó "el
estado de la Naturaleza". No todos eran críticos con el estado
de la naturaleza, por ejemplo Rosseau dejaba claro que en la
naturaleza había una ética implícita, unas reglas que se cumplían
y que el hombre en la naturaleza era un ser inocente (una leona no se
come a sus cachorros por ejemplo) y que eran las reglas sociales las
que lo pervertían, ya Platón declamaba sobre el problema: no era el
estado de la naturaleza, sino el ser humano como tal, basado en su
capacidad de razonar, y poner dicha razón al servicio de sus deseos
y miedos. Y si nos vamos hasta Nietzsche… bueno mejor dejar a
Nietzsche, muchos no supieron lo que quería decir y lo
malinterpretaron…
En
los previos a la Edad Moderna de nuestra sociedad occidental, que es
cuando comienza a gestarse dichos conceptos de una forma más
agregada, se contemplan dos tipos de reglas: las "naturales"
y las "sociales". Las primeras conformarían las reglas
naturales y divinas, sería una especie de Derecho Natural (o divino
en el caso del cristrianismo feudal), que ya comenzaron a poner en
cuestión pensadores como Guillermo de Ockham, o los dos reinos de
Agustín de Hipona, con el que comienza a vislumbrarse la diferencia
entre “el reino de los cielos” y "reino de los hombres",
con sus normas y leyes específicas para la convivencia, una suerte
de “al césar lo que es del césar y a dios lo que es de dios”
que el “buen pastor” dicen que dijo. Éste derecho terrenal es
tomado como un Derecho Subjetivo, el que nace de acuerdos
particulares guiados por una moral generalizada en una comunidad.
Comienza
a retormarse el concepto de "ciudadano"
frente
al de súbdito, otro hecho histórico que va alimentando las
conciencias de la época. Concepto éste uno de los explicativos
necesarios para entender la amplitud del Contrato Social. El
ciudadano no es sólo el habitante de la ciudad, más bien es
poseedor de obligaciones y derechos, que exige y comienza a tener
poder de negociar, de contratar de pactar. Será su progresión la
que ponga en jaque al antiguo régimen feudal de servilismo y derecho
divino.
Y
he aquí que comienzan a plantearse en forma de "contrato"
las normas de convivencia, y de organización social. El germen del
liberalismo que nace con Locke y Hobbes, pues aunque sus tesis fueron
esgrimidas por los déspotas autoritarios de la época, son los que
siembran la semilla de otro concepto explicativo, vital, para
entender el contrato social: la “soberanía
individual”.
La
soberanía podríamos definirla como el poder de hacer y deshacer, de
tomar decisiones, la capacidad de llevar el rumbo o el timón que
tenían los poderes premodernos y modernos, “el soberano”. Cuando
se difumina y atomiza por estos dos pensadores, por necesidad de
empoderar a los “soberanos” de la época frente al empoderamiento
vía divina que otorgaba la Iglesia católica, pasa al estrato
individual de cada uno de los ciudadanos: el poder "natural"
de regirse uno por sí mismo dentro de una sociedad, su estado de
naturaleza pero ligado a una comunidad, su derecho natural pero
puesto al servicio de las normas de la convivencia social. Un poder
que es cedido, en aquella época a un soberano, hoy día a través de
las elecciones a las personas que ejercen la titularidad política y
administrativa, en los sistemas de representación democráticos
modernos, a cambio de vivir bajo un "Derecho Pactado", un
derecho suma de derechos subjetivos, unas normas que protejan a los
ciudadanos y los hagan convivir en un sentimiento de seguridad, el
cual Kant, a través de su autodeterminación individual de
ciudadanos soberanos y racionales, quiso elevar a un carácter
universal.
No
sólo se exige seguridad frente a las agresiones o amenazas de otras
comunidades, o normas que erradiquen la violencia, e implanten
sistemas de justicia que arbitren conflictos. Una vez que las
comunidades van creciendo, los "belicosos" y ácratas
señores feudales van siendo domesticados, erradicando su derecho
natural y divino y pasándolos por el tamiz del derecho de los
hombres, se va poniendo coto al poder de la Iglesia, se van
perfilando los grandes Estados Modernos Europeos tras años de
guerras y coaliciones de sangre. Es en ese momento cuando ideas
antiguas cómo la igualdad, la justicia, la libertad comienzan a
aflorar de nuevo, tímidamente al principio, junto con los derechos a
la propiedad privada, al justo enriquecimiento, al plan de vida
personal, etc.
Con
los hechos que ya se han explicado de forma tan superficial, estos
deseos nuevos llegan a tambalear y cuestionar las jerarquías socio
políticas de la época y sus monarcas autoritarios. Es Cromwell en
Inglaterra el que vuelve a retomar ideas de autogobierno,
consolidando el Parlamento como depositario de la soberanía de los
ciudadanos, como garante de las normas de convivencia, como germen y
tutor del "Contrato Social". No es algo novedoso lo de
Cromwell, lo novedoso es que se hiciera en una potencia de la época.
Antes de él algunas repúblicas italianas, las confederaciones
europeas, los consejos feudales, incluso la Iglesia y sus concilios,
habían mantenido de una forma u otra prácticas deliberativas,
democráticas y de representación, pero es con Cromwell cuando
comienza a plantearse la idea de "soberanía difusa" de una
forma patente en uno de los grandes estados-nación y se vuelve a
empoderar a la ciudadanía. Claro está que la trampa estaba en a
quién se podría considerar ciudadano-soberano.
Se
perfila al ciudadano en dicha época como alguien con obligaciones y
derechos, con propiedades, con capacidad de independencia material y
con recursos propios, mostrando una nueva cara de la desigualdad y la
frustración. Y como era lógico, dichas desigualdades y agravios
comparativos llevan a nuevas ideas que desembocarán en varias
revoluciones. Una de las más importantes es la revolución francesa:
tras años de germen de ideas como la igualdad, la solidaridad y la
libertad, es cuando el Contrato Social toma su forma casi definitiva
bajo la pluma de Rousseau. Un pacto, un acuerdo por el cual un
pueblo, o la humanidad, no sólo se protege y convive, sino que debe
perseguir valores más altos que los deseos o los miedos inherentes a
cualquier cohabitación gregaria, en el cual la protección de los
más débiles frente a los poderosos impregna los discursos éticos y
políticos.
El
concepto ya estaba formado, el uso que se le diera de las diferentes
visiones posteriores es otro asunto. Así hasta incluso con la
revisión de Marx sobre la ética teleológica y determinista de los
medios de producción y el capitalismo, el contrato sigue estando, y
seguirá estando entre la gran totalidad de los pensadores modernos:
Weber, Oakesshot, Gramsci, Macpherson, Von Hayek, Rawls, Dworkin,
entre otros, incluso el anarcoliberal Nozick, lo esgrime, aunque sea
un `pacto mínimo´.
Pero
con el Contrato Social y la Paz Social creció y se fortaleció otra
idea: el capitalismo.
Que será criticado duramente por unos y defendido por otros, dejando
en algunos debates el Pacto Social como una anotación marginal,
presente en todos los debates pero relegado a segundo plano. Es la
Paz Social circunscrita al capitalismo la que toma protagonismo,
quedando el Pacto cómo algo superado y aceptado. Situación que
comienzan a criticar otros pensadores más contemporáneos como
Habermas o Taylor, y anterior a ellos, pero muy ácidamente, Hannah
Arendt y su definición del “homo laborans” y el “homo faber”,
frente a la cualidad republicana del ser humano.
Así
pues el Contrato Social en el pensamiento occidental moderno nace
cómo un acuerdo entre partes, en el cual una, poseedora de la
soberanía y el poder difuso (la ciudadanía), lo cede a otra, que lo
concentra y lo usa para proteger a la anterior y hacer cumplir sus
esperanzas, deseos, afanes, o planes de vida, bajo las premisas
acordadas. Y por ende, se entiende que la Paz Social se alcanza, o
intenta alcanzar, cumpliendo, o intentando cumplir, todos los puntos
recogidos en dicho contrato. Esta visión contractualista tiene luces
y sombras, como las que plantean la ecología o el feminismo, las de
las minorías frente a las mayorías, la defensa de las culturas o
identidades, los conflictos, la riqueza, etc.
Tras
este burdo, somero y breve resumen (perdón por lo generalista) de la
historia acumulativa e inconclusa del Contrato y la Paz Social-
ejercicio con el que se ha pretendido explicar brevemente la
auténtica dimensión de los dos conceptos tan ligados a la humanidad
occidental, y occidentalizada, y sus sociedades- creo que ahora si se
puede entender claramente la gravedad de la expresión "no se
cumple el Contrato Social", o "Peligra la Paz Social"
cuando se dice en nuestro país, región o continente.
Cedemos
nuestro poder soberano, en el caso español, para que se concentre en
todo ese inmenso aparato de coacción weberiana que componen el
Estado, las Autonomías, las Diputaciones, Comarcas, Ayuntamientos o
Distritos. Y tenemos que soportar que se incumpla el mandato expreso
por el que se les votó y eligió: mantener el Pacto Social para
fortalecer la Paz Social, a través de los incumplimientos de
programas y promesas electorales, que los llevanron “al poder”.
Hemos llegado al punto en el que, dejando de lado corrupciones o
ideologías, se nos insta a que el Pacto Social no puede cumplirse,
pero que tenemos que ceder nuestras demandas en el contrato suscrito
para que la Paz Social se siga perpetuando, pues la Paz Social es
deseada para que todo siga igual.
Y
aquí es cuando debemos plantearnos si realmente el Contrato, el
Pacto (Pax Pacis) cumple las expectativas, si la Paz que proporciona
está bien fundamentada y es sólida. Porque nuestro Contrato se basa
en el bienestar y salvaguarda de nuestros derechos a cambio de no
ejercer el poder natural propio, a cambio de no enfrentarnos
abiertamente a las instituciones y someternos, a cambio de vivir bajo
el Estado de Derecho que debe velar por las ciudadanía y crear un
contexto en el que podamos alcanzar la autodeterminación individual
kantiana, o la colectiva. Derechos y bienestar que, por la deriva
antes descrita, hoy deben ser “mantenidos” dentro de una lógica
capitalista, muy circunscrita al crecimiento constante. No soy
economista, pero hay especialistas de dicha disciplina que indican
que dicho crecimiento constante debe ser revisado. No voy a centrarme
por tanto en autores como Marx, Keynes, Rawls o Krugman que defienden
la justa redistribución y el papel de la política en la economía,
frente a otros muchos que indican que el Pacto Social es inviable a
las cotas en las que está, ya que los mercados son los que deben
imperar sobre la política. Para mí el Contrato queda invalidado
cuando los instrumentos (la economía, el capitalismo, los mercados,
los medios de producción) son los que condicionan las voluntades de
la ciudadanía soberana, porque condicionan la política. La Paz
Social no me sirve de nada cuando se instaura sobre instrumentos
heterótrofos y caníbales que devoran el planeta y las expectativas
de sus habitantes, socavada por la imposibilidad de sustentarse en el
Contrato Social al que debería suscribirse. Cuando sólo sirve para
seguir manteniendo los privilegios de unos pocos frente a las
frustaciones de muchos. Cuando tanta lucha por medrar como especie,
tantos avances que se han logrado, con la ayuda del capitalismo, en
el conocimiento, en lo social, en lo político, queda doblegada al
servicio de una especie de nuevo feudalismo, en los que los “derechos
hereditarios” se perpetúan por acumulación de riqueza y poder,
por diferenciación basada en recursos materiales transferibles,
siendo ya innecesario el “derecho divino” de los títulos
nobiliarios de la era feudal. Ahora lo permite el Estado de Derecho,
ése que nace del Contrato Social, ése que intenta perpetuar una Paz
Social, que ha sido “manoseada” y tergiversada, siendo ahora
usada para seguir manteniendo dicha diferenciación entre los que
tienen la posibilidad de ser mejores a través de una
autodeterminación que se iza en sus recursos, y los que deben seguir
igual si no tienen los recursos, o no quieren jugar con las mismas
reglas que protege ese Estado de Derecho, ése que les da ventaja a
los que sí pueden.
Es
hora de replantearnos las bases de la convivencia, de la Paz Social,
en base a un nuevo Pacto revisado. El primero comenzó bien, pero su
fallo fue basarse en la “posibilidad de” y no en blindar los
deseos y anhelos de la ciudadanía, en evolucionar basándose en la
posesión, acumulación y diferenciación materialista, en vez de
hacerlo en la dignidad y la autodeterminación. El fallo ha sido
dejar que los instrumentos sean el fin, y no que el fin use los
instrumentos. Es hora de replantearse un Pacto en el cual la
solidaridad, igualdad, justicia, bienestar, autodeterminación y
libertad dejen de ser principios y sean realidades blindadas; en el
que la Soberanía política no sea sólo un acto de cesión cada
cuatro años, sino que sea una capacidad constante de ejercicio del
control de una de las partes contratantes, frente a los desvíos que
pueda ejercer la otra respecto del contrato.
Es
hora de ampliar nuestra soberanía más allá de lo político: en lo
energético, en lo alimentario, en lo social, en lo ecológico, en la
dignidad de ser humano en definitiva. Es hora de blindar el respeto
al medio ambiente, a nuestro entorno, que nos condiciona y al que
estamos ligados, porque es un derecho que debemos dejar a las
generaciones venideras. Plantearnos un Pacto en el cual las personas
sean lo primero, no los recursos, ni la economía, ni la
productividad, ni la competencia. En algún momento hay que comenzar
a plantearlo y no sólo decir que el Pacto se rompe o vulnera, sin
proponer un nuevo Pacto, sin proponer alternativas. No basta con
mantener la Paz Social, hay que fundamentarla sólidamente por encima
de los vaivenes de lo económico. Adaptarla a una auténtica moral de
las personas… y no como ahora, basada en una moral humanamente poco
ambiciosa, que usa una ética más que dudosa al servicio de los de
siempre, pero con otro disfraz.
Rafael
Ruiz Herbello. Ciudadano
MIEDO A LA DESOBEDIENCIA CIVIL, FRACASO DE LA DEMOCRACIA. MORDAZAS Y UNIFORMIDAD.
Publicado por
Acción Politeia
on sábado, 13 de diciembre de 2014
“Todo Estado Democrático de Derecho que está seguro de sí
mismo, considera que la desobediencia civil es una parte componente
normal de su cultura política, precisamente porque es necesaria”
(J. Habermas)
¿Una paradoja lo expuesto por Habermas? ¿Qué quiere decir este
fragmento? Primero una breve explicación de los “elementos
centrales del texto”, que siempre puede ser contrastada, revisada y
criticada, pues puedo estar errado.
Punto uno: la definición de lo que es Desobediencia Civil.
Resumiendo burdamente a N. Bobbio, la Desobediencia Civil es un
grado intermedio entre el acatamiento total de las normas, leyes e
instituciones , y la resistencia activa y violenta (revolución) ante
las mismas- escojo a Bobbio porque de los que conozco es el que mejor
significado le da al concepto- y que se caracteriza principalmente
por:
- Hacer algo que está prohibido, no es una protesta o manifestación, es deliberada y voluntariamente hacer algo prohibido como forma de protesta.
- Es pública, debe quedar constancia de lo que se está haciendo, aunque sea un delito a las leyes imperantes.
- Es colectiva, debe ser practicada por un número suficiente para hacer valer su representatividad.
- Es parcial, pretende modificar parte de la norma con la que no está de acuerdo, si fuera total sería más un proceso revolucionario que desobediencia.
- Es pasiva y pacífica. El colectivo que lo hace se somete y reconoce el estado de derecho y asume que está infringiendo la lógica del mismo, no existe violencia en ello.
Por lo tanto la Desobediencia Civil es una infracción deliberada,
como forma de protesta que se hace a cara descubierta y por un grupo
numeroso de personas, que aceptan el Estado de Derecho, pero que
necesitan hacer dicha manifestación como presión a sus demandas.
Punto dos: qué es un Estado Democrático de Derecho. De los
varios y numerosos autores, no escojo ninguno, porque casi todos
coinciden en lo principal, siendo una concordancia académica. Un
Estado de Derecho es aquél en el cual los ciudadanos y las
instituciones se someten al imperio de la ley, normalmente con una
norma suprema (Constitución); es democrático cuando los
depositarios de la soberanía son los integrantes de una ciudadanía
que goza de libertades esenciales y derechos. Soberanía que se cede
a unos representantes electos, en elecciones libres, periódicas y
competitivas. Libertades y derechos cómo los de reunión,
participación, deliberación, de elección y elegibilidad, prensa,
información, expresión, etc… en definitiva que pueden participar
en la vida política libremente y conformar una Opinión Pública que
rija el destino de la ciudadanía, bajo un Estado de Derecho, que
puede ser mutable en sus leyes, por elección mayoritaria de los
ciudadanos.
Así pues lo que quiere decir Habermas, a mi entender, es que la
Desobediencia Civil es necesaria cuando un Estado Democrático de
Derecho se desvía de sus principios rectores y su normal
funcionamiento: tanto para dar voz a minorías, como para corregir
posibles ataques al mismo por parte de los que detentan el poder
cedido. Un Estado Democrático de Derecho seguro de sí mismo, no
teme a las protestas ni a la Desobediencia Civil, porque es un
elemento de garantía y de control de la ciudadanía, propietaria de
la soberanía del Estado de Derecho, al que se somete
“voluntariamente”, y que usa cuando no hay otros medios
institucionalizados que den vos y solución a los conflictos que
surjan. Pues eso es la Política, resolución de conflictos de una
forma pacífica y evolución de la convivencia hacia una paz pactada.
Para eso debe implementarse de herramientas como la democracia, la
deliberación, las instituciones, la representación y la opinión
pública. No creo en la política de Von Clausewitz de resolución de
conflictos al precio que sea, creo más en la de Habermas de
transformación social y paz pactada.
Toda esta parrafada la suelto para mostrar el alcance e intención,
con la que el gobierno electo de España, redactó la Ley
Mordaza bajo la premisa de “regular” la seguridad ciudadana
y el derecho de manifestación y reunión. Es miedo a la ciudadanía.
De siempre se ha dicho aquello de que cuando un “perro chico”
ladra enseñando los dientes es porque te tiene miedo. Esta semana se
ha demostrado cómo ladra el “perro chico”, pues no podemos
olvidar que el pueblo, la ciudadanía o el conjunto de los españoles,
somos el que manda, los cedentes del poder. Con ello lo que pretenden
es que cada cuatro años- si no adelantan elecciones por causas
electoralistas y ventajistas- sea cuando ejerzamos el poder. Sólo y
exclusivamente cada cuatro años, como una especie de fenómeno de
“el niño” que convulsiona todo. Es como poner las “normas del
rebaño”. Todo el documento está impregnado de un principio que
han manoseado: la paz, la seguridad y la tranquilidad ciudadana, como
si fuéramos seres infantiles que no saben lo que quieren, en un
acto de “paternalismo”, en el mal sentido de la palabra. Han
dejado claro que ellos saben lo que es “mejor” para la
ciudadanía, tratando a ésta como un rebaño al que hay que dejar
pacer tranquilo (paz y pacer, de la misma raíz). Instaurando un
orden estricto, cuando cualquier persona coherente sabe que lo
absolutamente estático tiende a corromperse y perpetuar
estructuralmente sus vicios, y lo dinámico tiende a mejorar, pues
va mutando, probando y eligiendo lo que mejor va adaptándose. Es
instaurar el “orden”, la tranquilidad, la paz impuesta.
De un plumazo intentan barrer la Opinión Pública: concentración de
medios de información en oligopolios Mass-Media, la modificación de
la ley de Propiedad Intelectual que ha hecho que buscar noticias por
internet no vaya a ser tan fácil; y ahora la Ley para la Seguridad
Ciudadana. No son medidas de control de la ciudadanía, eso es un
error, son medidas de independencia de las instituciones y los
gobernantes, respecto de los depositarios del poder. No pueden
controlarnos, porque somos más, lo que buscan es hacer lo que crean
más conveniente sin manos atadas. Los únicos que pueden ejercer el
control son los integrantes de la ciudadanía, que es la que ostenta
el poder; las instituciones y el estado como mucho pueden coaccionar.
Nos han uniformado de tal manera que creemos que son los que mandan,
que poco podemos hacer. Han creado una categoría oligarca en la que
con los elementos más caducos y tradicionales del Estado, pretenden
hacer lo que les plazca, sea para beneficio propio o no, durante
cuatro años, sin contestación de los que mandan. Y sabiendo que la
manifestación, contestación y la desobediencia civil son las únicas
formas que nos quedan de “control” sobre ellos, ya que no somos
un pueblo revolucionario “a priori” y acatamos el Estado
Democrático de Derecho, ese que tanto nos ha costado conseguir,
aunque sea muy deficiente, y ahora intentan barrerlo de un plumazo.
Saben el “gasto” y “coste de oportunidad” de una
participación constante en la política por parte de los ciudadanos,
para eso se crearon los sistemas representativos, para que podamos
estar a lo nuestro y otros lleven la carga. Traban la participación
y corrompen la transparencia, todo queda en conceptos vacíos, de
escaparate. Dificultan el control sobre los Administradores del
Estado (y de los partidos tradicionales) para que no sea tan fácil
dirigirles. Y finalmente, cuando cierran las puertas a los medios de
control lógicos, ponen barreras a la manifestación pública,
agravando la posibilidad incluso de participar en una colectiva
protesta de Desobediencia Civil.
Finalmente buscan el adoctrinamiento a través del control de los
medios de información, si esto no es una afrenta a un Estado
Democrático de Derecho, es que sólo lo será un golpe de estado. Si
esto no es el ladrido frenético del “perro chico” porque sabe lo
grandes y amenazantes que somos, y cuál es nuestro verdadero poder,
es que entonces estaré equivocado. Espero que despertemos como
pueblo y como ciudadanía, y nos demos la oportunidad real de
redirigir nuestro proyecto de convivencia y futuro.
Rafael Ruiz Herbello. Ciudadano.
¿Por qué un banco ciudadano de depósitos?
Publicado por
Acción Politeia
La inestabilidad
intrínseca del modelo bancario,
principal causa de la crisis financiera de 2008, y de las anteriores
en los últimos dos siglos, sigue sin resolverse. Un modelo que toma
prestado a corto plazo (los depósitos) para prestar a medio y largo
plazo (el crédito) es inestable por definición. La inestabilidad se
convierte en riesgo para toda la
economía al permitir que en el
balance de una misma entidad conviva un activo que debiera estar a
salvo de todo riesgo (los depósitos) con otro arriesgado por
naturaleza (el crédito). Así se entiende que Mervyn
King, gobernador del Banco
de Inglaterra durante los últimos
diez años, calificara dicho modelo como “la
peor manera posible de organizar la banca”.
A la inestabilidad intrínseca se
suma el inconveniente nefasto, tanto por su efecto desestabilizador
del ciclo económico como por el poder desmesurado que otorga al
sistema financiero, de dejar en manos de los bancos la creación de
dinero. Más del 90% del dinero en circulación lo crean los
bancos al hacer uso de la facultad que les concede el modelo actual
de distribuir crédito a partir de una fracción mínima de
dinero en reserva.
En 1933, la Administración
Roosevelt tuvo sobre la mesa una reforma monetaria y
bancaria integral, conocida como el Plan Chicago,
que obligaba a que el crédito estuviera respaldado al 100% por
dinero sin por ello mermar la capacidad de financiación del sistema.
Wall Street consiguió paralizar dicha reforma, pero
un estudio
reciente del
Fondo Monetario Internacional demuestra que su
aplicación en la actualidad conllevaría numerosos efectos
positivos, desde la reducción de la deuda a la estabilidad
financiera.
En respuesta a la crisis de 2008,
se ha propuesto la separación de las actividades de depósitos de
las de crédito, un modelo conocido como de narrow
banking o banca estrecha, por oposición a la banca
universal. Su principal inconveniente es que, para no poner en riesgo
los depósitos, solo se pueden invertir en activos seguros como, por
ejemplo, bonos del Estado, y se prohíbe utilizarlos para el crédito,
con lo que la economía pierde una fuente de financiación
considerable.
Una forma de combinar la
estabilidad definitiva de la banca estrecha
con la capacidad de uso productivo de los depósitos de la banca
actual es el modelo que propongo en mi libro La
reforma progresista del sistema financiero,
publicado por Libros
de La Catarata. Se trata de confiar la custodia de la
totalidad de los depósitos a un banco ciudadano, dejar en manos
de los bancos, ya sean privados, públicos o cooperativistas, la
actividad de crédito en régimen de libre competencia y permitir que
el Banco Ciudadano de Depósitos preste a los bancos.
Un modelo parecido es el que rige en Francia para el
ahorro popular, custodiado por la Caisse de dépôts, creada
en 1816, que gestiona del orden de 250.000 millones de euros a los
que se da un uso productivo y rentable para el Estado a través de la
financiación de vivienda social.
¿Por qué este modelo
asegura la estabilidad y elimina la necesidad de los rescates?
Porque los depósitos se encuentran en un circuito cerrado. En estas
condiciones, la quiebra de un banco es una pérdida para sus
accionistas y acreedores pero no pone en riesgo al sistema
ni a los depósitos. Al permitir el préstamo mayorista
por parte del Banco Ciudadano de Depósitos a los bancos, se obtiene
una rentabilidad en beneficio de la colectividad, a
la vez que los bancos disponen de una fuente segura, estable y
competitiva de financiación.
Por último, el Banco Ciudadano de
Depósitos devuelve soberanía al Estado frente a
los mercados ya que, gracias a sus recursos, puede ejercer una
función estabilizadora de la deuda pública que mantiene a distancia
a los especuladores y protege al Estado de los vaivenes de los
mercados y de la prima de riesgo.
En mi libro enumero otras
ventajas nada desdeñables del Banco Ciudadano
de Depósitos, explico la transición desde el modelo actual
al propuesto y propongo una fórmula segura y transparente de
gobierno del Banco. Es un intento de estimular en España, un país
que sufre en grado mayor las consecuencias de un sistema bancario
frágil por naturaleza, un debate necesario que ocupa ya miles de
páginas en los países anglosajones, donde se reconoce que ha
llegado el momento de contemplar soluciones más innovadoras, como
propone Martin
Wolf, editorialista jefe del Financial
Times.
La necesidad del debate es
igualmente el hilo conductor de las propuestas del libro: en
el pulso entre poder financiero y poder ciudadano, el primero va
ganando pero el segundo todavía puede reaccionar. Es
una batalla que la socialdemocracia debe liderar.
Antonio Quero
coordinador de Factoría
Democrática
Funcionario de la Comisión Europea
publicado por Libros
de La Catarata.
4D: Cuatro retos para la soberanía andaluza
Publicado por
Acción Politeia
on jueves, 4 de diciembre de 2014
Voy a saltarme en este artículo la parte de
diagnóstico de la situación andaluza porque ya nos lo sabemos y
estamos cansados de oirlo y repetirlo. En Equo estamos para
buscar soluciones, para reconocer las alternativas que está dando la
sociedad andaluza a nuestros problemas. Y para darle forma de
proyecto político de futuro. Sólo quiero señalar que tenemos que
afrontar la crisis de régimen constitucional en la que estamos, con
su carácter diferencial en Andalucía, sin perder de horizonte que
tenemos que poner los cimientos y dar pasos firmes que nos conduzcan
hacia una nueva civilización.
¿Por dónde empezar a romper el círculo vicioso
de esta crisis sistémica? ¿Cómo iniciar un círculo
virtuoso que ponga en marcha la transición hacia una
Andalucía capaz de incluir a toda la ciudadanía, de cubrir sus
necesidades básicas y de sentar las bases para que nuestra cultura
popular del buen vivir y nuestra capacidad creativa pueda
desplegarse?
Partimos de la visión de
que tenemos que volver a acoplar la economía a su base
productiva territorial asentando nuestra prosperidad en el
buen uso de nuestros recursos naturales, sociales, culturales y
humanos. Somos plenamente conscientes de nuestro enorme potencial y
de nuestra abundancia de esos recursos, lo cual nos hace confiar en
la capacidad de Andalucía de salir adelante. Para ello proponemos
a la sociedad andaluza impulsar nuestra soberanía afrontando cuatro
grandes retos.
I. Primer reto: la soberanía
energética, que constituye el fundamento del nuevo modelo
productivo y de consumo. Necesitamos impulsar decididamente
la transición hacia un Nuevo Modelo Energético basado 100% en
energías renovables. Andalucía depende hoy en un 80% de recursos
energéticos que vienen de fuera de nuestro territorio,
fundamentalmente gas y petróleo. La huella de carbono asociada a
estas fuentes de energía es la principal responsable del
desequilibrio de nuestra huella ecológica, superior hoy en tres
veces al tamaño de Andalucía. La solución pasa en primer lugar por
la apuesta por la economía solar que se nos
presenta como la gran oportunidad de reactivación económica
de la región. El urgente y necesario cambio de
modelo energético y territorial es la gran oportunidad que
tenemos para que Andalucía salga de su postración socioeconómica.
Tenemos los recursos naturales, el conocimiento, las
tecnologías necesarias y la base empresarial. El Parque
Solar del desierto de Tabernas es la principal instalación
de investigación e innovación en energía solar de Europa. Nuestras
universidades cuentan con equipos de investigación punteros en todos
los campos vinculados a la investigación sobre energías renovables
y eficiencia energética. Tenemos cooperativas de productores y
consumidores, como Zencer, preparadas para impulsar
la producción solar distribuida con el objetivo de que todos los
edificios de Andalucía puedan autoproducir la energía que precisan.
Sólo falta el impulso político para ello. Y contamos con Abengoa,
empresa líder mundial en la producción eléctrica termosolar, con
tecnología desarrollada en Tabernas, que es el
complemento indispensable de la producción descentralizada para
poder sustituir a las centrales nucleares y térmicas de combustible
fósil. Pero además contamos con importantes recursos para producir
biomasa como subproducto de la actividad agrícola y
forestal y con empresas de economía social que ya están
desarrollando este potencial y que sólo precisan de impulso político
para que su contribución sea más relevante. Para hacerlo posible
desde Equo Andalucía estamos trabajando activamente en la Plataforma
por Un Nuevo Modelo Energético y hemos presentado
iniciativas al parlamento para que Andalucía se posicionara frente
al Estado, tal y como han hecho otras comunidades autónomas,
defendiendo al sector de las renovables frente al ataque frontal del
Partido Popular.
¿Por qué el gobierno andaluz no hace del
cambio de modelo energético una bandera de lucha contra el gobierno
de Madrid? La sociedad andaluza no es plenamente consciente
de que estamos inmersos una batalla soterrada entre el
viejo modelo fósil, que pretende exprimir con técnicas agresivas
las últimas reservas no convencionales de gas y petróleo, y el
nuevo modelo basado en la energía solar. Y pese a nuestro
potencial de recursos naturales y nuestra tecnología hemos visto
como se paraliza el desarrollo solar al tiempo que nuestra costa
mediterránea, de Almería a Málaga se ve amenazada por las
prospecciones petrolíferas agresivas. Hemos tenido
que presionar al gobierno andaluz para evitar la amenaza de convertir
Doñana en un gigantesco depósito de gas. Seguimos
presionando al gobierno andaluz, desde la Plataforma Andalucía Libre
de Fracking (PALF), para que cancele las autorizaciones
concedidas para iniciar investigaciones preliminares para
extraer gas mediante la técnica de la fractura hidráulica.
La última y más reciente batalla la
estamos librando a las puertas de Sevilla, presionando al
gobierno andaluz para que suspenda los permisos de investigación
concedidos a la empresa Oil & Gas Capital para
realizar pruebas sísmicas, ya en marcha, en los municipios de
Santiponce y Camas en la provincia de Sevilla, el denominado
“Penélope”. Mientras las comunidades autónomas
de Cantabria, La
Rioja, Navarra y Cataluña han
aprobado en el último año leyes de prohibición del fracking en su
comunidad Andalucía sigue expuesta. El gobierno andaluz
sigue enredado en los intereses y la industria de la energía fósil
y sólo reacciona ante la presión social y política.
II. Reto: la Soberanía Alimentaria
de Andalucía. La agricultura es uno de los
principales recursos de Andalucía pero nuestros agricultores siguen
estando postrados. Seguimos teniendo pendiente la reforma agraria
para una mejor distribución de la tierra. Y seguimos teniendo
pendiente que el valor añadido de base agrícola se quede en
Andalucía. Pero además tenemos que cambiar el modelo de producción
y distribución. Andalucía es hoy una potencia en
agricultura ecológica, la agricultura del futuro. Pero está
destinada fundamentalmente a la exportación a los
mercados europeos. Tenemos que afrontar un triple reto:
En primer lugar tenemos que
impulsar la transición desde el actual modelo agroquímico,
que nos hace perder diversidad, sabor y calidad alimentaria, al
tiempo que agota y erosiona nuestros suelos, contamina nuestros
acuíferos y es fuertemente consumidor de agua, energía y
productos fitosanitarios, hacia un modelo agroecológico,
libre de productos químicos que nos permitan garantizar una
alimentación saludable, adaptado a las condiciones de cada
territorio, que recupere la gran diversidad de semillas y especies
frutícolas que teníamos.
En segundo lugar, tenemos que acercar la
producción al consumo, apostar por la agricultura de
proximidad, por los circuitos cortos de comercialización, por la
asociación de productores y consumidores en cooperativas. Tenemos
que desarrollar nuestro mercado interior demandante de productos de
calidad procedentes de nuestra agricultura y ganadería ecológica.
Las áreas metropolitanas de Andalucía deben proteger y poner
en producción los suelos agrícolas que aún conservan. Tenemos que
crear parques agrícolas en las periferias metropolitanas
generadores de empleo de calidad con mercados de proximidad,
directos del productor al consumidor, en nuestros barrios y pueblos.
Para ello es urgente revisar todo el planeamiento y dar marcha atrás
en el proceso de urbanización de los suelos agrícolas. Por ello
pedimos una moratoria urbanizadora en Andalucía. Y
tenemos que elaborar estrategias de desarrollo comarcal
que tengan su base en su potencial agropecuario, forestal, en
su riqueza gastronómica, en el turismo
gastronómico, cultural y natural, con una red de
alojamientos en viviendas que permitan la inserción cultural de
nuestros visitantes.
En tercer lugar tenemos que afrontar el
reto de impulsar la industria agroalimentaria de
transformación, de base cooperativa, de modo que el valor
añadido de nuestros productos se quede en Andalucía. No
sólo nuestro aceite se envasa y distribuye en gran parte fuera de
Andalucía. Nuestros productos primarios de agricultura ecológica
son transformados mayoritariamente fuera de Andalucía. Las
cooperativas andaluzas agropecuarias con apoyo de
nuestro sistema de universidades representan la base
sobre la que desarrollar la industria de transformación.
III. Tercer Reto: La Soberanía económica
con banca pública y una apuesta decidida por la relocalización de
la economía con un nuevo modelo territorial
Para impulsar el cambio de modelo productivo de
Andalucía necesitamos crear los instrumentos financieros que lo
hagan posible. Y para todo ello precisamos fijarnos el objetivo de
lograr la soberanía financiera y cortar las cadenas que nos atan a
los intereses de los grandes bancos privados, que hoy marcan el rumbo
de la política, en su propio beneficio, con la complicidad de los
gobiernos de Europa. Es una batalla que desde Andalucía debe subir
hasta el nivel europeo. Un autogobierno andaluz debe tener claro que
sin una democratización y redefinición de las funciones del Banco
Central Europeo no es posible la democracia económica ni el
autogobierno. El gobierno andaluz constituyente tendrá que
ser proactivo en la creación de la banca pública y beligerante ante
Europa.
Es preciso poner en marcha ya una banca
pública andaluza, socialmente cogestionada, y apoyar el
fortalecimiento de capacidad de autogestión de los ahorros e
inversiones de la ciudadanía andaluza a través de la creación de
cooperativas de crédito firmemente ancladas en principios éticos,
de economía social y con criterios de respeto a la naturaleza en
todas las inversiones que se financien. En Andalucía contamos
conservamos nuestras cajas rurales y contamos con iniciativas
emergentes de banca ética como Triodos o Fiare y de cooperativas de
crédito como la andaluza COOP57.
De este modo conseguiremos los recursos
para invertir en nuestro futuro invirtiendo en los
sectores claves para mejorar nuestra calidad de vida
generando empleo. Ya hemos señalado el de la energía y la
agroindustria. Añadimos un tercero.
Tenemos que afrontar el reto de la
necesaria transformación de nuestros barrios y ciudades, de nuestros
pueblos y comarcas, en ecobarrios, ecociudades y eco-comarcas.
El principio sobre el que nos planteamos esta transformación es el
de la autosuficiencia conectada. Cada edificio, cada
barrio, cada ciudad, cada comarca, Andalucía como Región, se tiene
que plantear como meta acercarse al equilibrio entre lo que demanda y
lo que produce en circuitos semiabiertos, conectados, de modo que
obtengan del exterior lo que no pueden producir dentro. Nuestros
edificios, barrios, ciudades y pueblos pueden producir su propia
energía. Nuestras comarcas y nuestra región con la diversidad y
riqueza de nuestras comarcas pueden producir la mayor parte de lo que
necesitamos e intercambiar mediante el comercio el resto.
El objetivo es relocalizar una economía como la
andaluza fuerte globalizada. Actualmente Andalucía importa
un 80% de lo que consume. Nuestra inserción en la economía
global nos hace a la vez dependientes de la fábrica global y
vulnerables ante las debilidades de una globalización basada en una
energía fósil barata que mueve las mercancías por el mundo.
Ante la crisis del modelo energético emergerá de nuevo la economía
de base regional. Andalucía puede ser pionera en la relocalización
industrial cambiando a un modelo de producción limpia de ciclo
semicerrado, poniendo a trabajar nuestras universidades y centros de
investigación para aportar el I+D+i que permita desarrollar la base
tecnológica que lo haga posible. Y las comarcas emergen como
territorio privilegiado para acoplar de nuevo la actividad económica
a los recursos de todo tipo disponibles en el territorio.
Tenemos que asumir el reto de introducir
orden en el desorden territorial introducido en los últimos
años de Tsunami urbanizador. Nos hemos alejado de los modelos
territoriales de ciudades mediterráneas compactas, diversas y
complejas, que hoy son reconocidas como los modelos sostenibles, y
hemos introducido modelos de ciudad dispersa, de influencia
anglosajona, muy dependiente de la movilidad del automóvil privado.
Por otra parte tenemos un patrimonio edificado energéticamente
ineficiente y con graves síntomas de obsolescencia. Tenemos que
asumir el reto de rehabilitar de forma urgente gran parte de
nuestros barrios y edificios. Ello nos brinda la oportunidad
de impulsar un amplio programa de rehabilitación sostenible de
barrios y edificios. Las inversiones en ecoeficiencia tienen
un retorno en forma de ahorro en consumo energético. Son pues
rentables. Sólo precisan disponibilidad de crédito asequible.
Tenemos y podemos reducir en un 75% el actual consumo
de energía, mejorando el aislamiento de las fachadas y
cubiertas de nuestros edificios, y podemos lograr el autoconsumo
de energía con renovables colocando placas solares en
nuestros techos. Este ambicioso programa de rehabilitación ha
de ser percibido como una inversión, puesto que nos permitirá
recuperar en ahorro lo gastado, y una oportunidad de reconvertir y
generar empleo en el sector de la construcción.
Y tenemos que cambiar el rumbo de nuestras
políticas de movilidad y transporte. En las últimas
décadas, tanto el gobierno andaluz como el estatal han priorizado
las inversiones en crear grandes infraestructuras para el automóvil.
Es el modelo de la era de la energía fósil y no sirve para la era
de la energía renovable. Tenemos que dar un giro de 180º a esta
política y orientarla hacia el impulso del ferrocarril electrificado
como vía privilegiada de transporte de mercancías y personas. El
ferrocarril debe vertebrar Andalucía, conectarla con Europa y África
y articular nuestras áreas metropolitanas con servicios de cercanías
eficientes, conectados con sistemas de metrobús y de redes e
infraestructuras para el desarrollo de la bicicleta.
Por último, tenemos que dar un giro a
nuestro sector turístico. Tenemos recursos culturales y
paisajísticos que nos permiten cambiar el modelo de turismo de
masas, gestionado por grandes turoperadores, por un modelo turístico
gestionado de forma distribuida capaz de generar riqueza y empleo de
forma también distribuida y continuada a lo largo del año. Tenemos
la oportunidad de impulsar un turismo de viajeros,
de personas que buscan la inmersión en nuestra cultura
y no el consumo de productos prefabricados y estereotipados. Dirigido
en primera instancia a los propios andaluces, a que
conozcamos nuestro rico patrimonio cultural expresado en la
diversidad de nuestras comarcas y la belleza de nuestros pueblos, en
su gastronomía, en su arquitectura popular, en el saber popular de
nuestras gentes.
Estos retos sólo los podremos afrontar con el
motor de cuatro hélices que constituyen la
administración pública, la sociedad, las universidades y
las empresas andaluzas trabajando de forma cooperativa y alineada en
torno a objetivos comunes. He aquí una política
estratégica para la reactivación de la economía transformando
nuestro modelo económico y territorial.
IV. Cuarto Reto: La Soberanía
política. Estamos sin autogobierno cuando más lo
necesitamos. “La debilidad socioeconómica andaluza, provocada por
la mezcla de autoritarismo, centralismo y clientelismo tradicionales
en España (y exacerbada por el franquismo), tuvo un momento de
ruptura durante la transición gracias a la movilización social del
4D. El pueblo andaluz logró cambiar la historia y contribuir a un
modelo de Estado equilibrado, que permitió romper con las tensiones
centralistas de la clase privilegiada andaluza y española, y con las
intenciones de asimetría fiscal de las burguesías nacionalistas
vasca y catalana. En aquel momento el paso adelante dado por la
sociedad andaluza fue decisivo. Si bien el potencial de cambio
abierto no ha sido aprovechado en estos años, la crisis nos devuelve
al punto de partida*”. El proceso constituyente abierto nos
llama a los andaluces de nuevo a tomar el liderazgo en el cambio de
nuestra propia comunidad y del modelo de estado. Andalucía
puede liderar la construcción de un proyecto de Estado Federal. El
primer derecho soberano de los pueblos es el establecimiento de
la libre federación de las naciones que componen el
estado. Pero Andalucía también puede contribuir a
construir una Europa de los Pueblos establecida sobre la
soberanía popular y no sobre la tiranía de los mercados
financieros.
Para alcanzar la soberanía popular necesitamos
crear las condiciones económicas y sociales que la hagan posible y
ahí juega un papel fundamental la Renta Básica
Universal, incondicional. No hay libertad, ni emancipación,
ni soberanía, sin crear las condiciones materiales para ello. Esta
herramienta nos permitirá el reparto del trabajo socialmente
necesario, al ser compatible con el trabajo a tiempo parcial. Y
eliminará la presión productivista que hoy justifica cualquier
actividad, por nociva que sea, si crea empleo.
Necesitamos soberanía energética,
alimentaria, económica y sobre nuestros recursos naturales y nuestra
biodiversidad, necesitamos una renta básica universal: Sólo serán
posibles con soberanía política. Pero la soberanía
política no reside ni en el gobierno andaluz ni en el parlamento
andaluz. Reside en el pueblo andaluz que debe dotarse de las
herramientas para ello.
Al mismo tiempo debemos comprender que no
podemos defendernos de la principal amenaza para nuestro futuro, el
cambio climático sin federar nuestra soberanía.
Andalucía tiene que hacer su parte de deberes en la lucha contra el
cambio climático y aquí hemos indicado cual es el camino. Pero sin
un gobierno mundial asentado en una ciudadanía mundial, sin una
federación libre de pueblos y naciones, no será posible proteger
nuestro clima, ni poner a la economía al servicio de la sociedad, ni
garantizar el justo reparto de la riqueza de la Tierra. El
universalismo andaluz tiene que afrontar los retos globales
creando alianza entre pueblos para hacerlo posible.
Andalucía tiene una base firme sobre la
que asentar la nueva civilización. Una civilización que
habrá de resolver la ecuación de orientar la economía hacia el
bien común dentro de los límites del planeta. Basada en el
principio de cooperación y no en el de competencia. Con mecanismos
de redistribución de la riqueza que permitan asegurar a toda la
población lo preciso para una vida feliz. La sociedad andaluza tiene
una sabiduría asentada en su cultura popular, su espíritu acogedor
su cultura del buen vivir y su carácter solidario, autogestionario,
creativo y universal.
El proceso constituyente no puede
abordarlo un partido sólo. Ni siquiera el partido que hoy
es depositario de las esperanza de cambio. Llamo aquí a la
responsabilidad de Podemos para comprenderlo a tiempo.
Porque sólo tenemos una rendija de oportunidad y se puede cerrar sin
que la aprovechemos. Tenemos que construir las bases para una
democracia directa desarrollando al máximo los mecanismos de
deliberación ciudadana y consulta vinculante así como el poder de
revocación. Cambiar las reglas de juego es tarea colectiva y plural,
no de partido único.
El proceso de cambio civilizatorio aún
menos lo puede desarrollar un único partido.
Llamo a la responsabilidad de PODEMOS para liderar el proceso
contando con una alianza plural de actores de cambio. EQUO ha nacido
como proyecto de largo recorrido. En tres años hemos construido las
bases de una democracia horizontal y un proyecto político con ideas
cargadas de futuro con vocación de cooperación política. No
se puede movilizar a toda la ciudadanía desde un partido único de
los de abajo. Es preciso reconocer y construir la unidad de
los de abajo en la diversidad de proyectos y visiones de futuro.
Tenemos que estar todos a la altura del reto y de la oportunidad. No
la dejemos escapar.
* Del Documento de Estrategia Política de Equo
Andalucía, I Asamblea, Diciembre de 2012
Esteban de Manuel
Coportavoz de Equo Andalucía
Por qué Equo
Publicado por
Acción Politeia
on miércoles, 3 de diciembre de 2014
Gráfica elaborada por Florent Marcellesi
http://florentmarcellesi.eu/2013/04/16/es-la-ecologia-politica-de-izquierdas/
http://accionpoliteia.blogspot.com.es/2014/08/es-la-ecologia-politica-de-izquierdas.html
Como de "tapadillo" y con timidez ha sido mi conocimiento de una alternativa política en la que por primera vez me encuentro cómodo, y a la que durante tres años le he seguido la pista, observando desde lejos, envidiando la calidad programática, organizativa y de contenidos, así cómo sus integrantes. Siempre con una alegría y convencimiento en lo que hacían, que alguna vez, con alguno tuve más de un debate, intentando ver porqué no cogían más "ritmo", porqué no se sumaban a las prácticas mayoritarias, incluso criticando constructivamente su aparente endogamia identitaria.
Como siempre, cometía el mayor error del
homínido: prejuzgar, observar desde una atalaya prefabricada, desde
el sesgo, desde la postura mayoritaria, algo que siempre he intentado
corregir, pero que a veces te atrapa, pues a pesar de ser humanos, el
homínido está presente en todo nuestro devenir, reclamando su
primacía. Al final a veces uno es un mono que grita golpeando el
suelo con los nudillos, enseñando los dientes... no sabe hacer otra
cosa cuando el homínido toma el timón.
Después de estudiar lo que más me apasiona, otro
sueño tardío cumplido, y conocer las corrientes teóricas de la
política, los grandes autores de la deontología, de la teleología,
de lo que debe ser y lo que es, de la justicia social, de la
igualdad, incluso teniendo que leer los pensadores del liberalismo,
el anarcomercantilismo,... después de una corta "zambullida"
en las orillas del océano de la teoría política, comienzas a tener
una visión cristalina de qué es lo que debes hacer en coherencia
con lo que quieres.
Tras mi trabajo fin de carrera (gracias R. Cotarelo), en el cual los
"problemas de la democracia" me hicieron leer y releer,
pensar y analizar, de la forma que alguien amateur pero con pasión
sólo sabe hacer, mis conclusiones me hicieron aún alejarme más del
partido en el que militaba por la incoherencia de sus actos, los
sesgos presentados, sus normas organizativas y burocráticas. Cumplen
a rajatabla a Michels, Shumpeter, Katz y Mair, pervierten las tesis
socialdemócratas de Rawls- ya ni hablo de Marx-, reflejo fiel del
“homo laborans” de Arendt y por supuesto a años luz de mi
admirado Jürgen- porque será para otros Habermas, pero después de
tantas noches del último año enfrascado en sus escritos al lado de
mi hijo mientras este dormía, culpable de tantos momentos robados a
él y a su madre, para mí es sólo Jürgen- cuya tesis defiendo como
camino al ideal Kantiano de sociedad mundial y respeto para todos,
incluyendo las minorías.
Tras defender con gran ilusión movimientos
internos más cercanos a mis convicciones remodeladas y
reconceptualizadas, que quedaban en agua de borrajas al enfrentarse
al poder establecido dentro del partido, a pesar de los esfuerzos
pedagógicos.... la desilusión y la desconexión comenzaron a
hacerse patentes, mezclados con la impotencia, la ira, la
incomprensión, el sentimiento de coacción. ¡Que razón tenía
Arendt!
En esto que nace PODEMOS, con un puñado de
politólogos, pero yo seguía la pista a ese pequeño partido que
nació antes del 15M, superando las vicisitudes. Y me preocupo
seriamente por su continuidad, porque intuyo que puede ser absorbido
por el nuevo "movimiento transformacional" de la ira
española contra los años de abusos de los dos grandes partidos.
Observo cómo éste nuevo movimiento comienza a arrastrar y acaparar
el descontento, una estrella del norte guía de aquél 15 M. Admiro
cómo ponen en valor todo lo que estudié estos cuatro años, en
materia de marketing político, comunicación, programa, identidades,
teoría del discurso (Focault a veces en estado puro), cómo
desbrozan a Taylor para usarlo en su objetivo. Y cómo les atacan los
hijos de las "oligarquías michelianas". Y mientras, ahí
sigue mi objeto de observación, sin perder la identidad, sin
doblarse a los huracanes, aguantando como una pequeña encina de
raíces profundas, aún joven, pero bien arraigada a sus principios.
Quizás el no ser tan frondoso es lo que hace que no le afecten los
vaivenes. Y sigue aumentando mi admiración.
Vinieron los consejos, llamamientos de gente a la
que estimo, cuando mis dudas se hacen cada vez más patentes y
conociendo mi pasión tardía...... no dejes el PSOE- sigue peleando
o claudica dentro pero no te vayas-, vente a PODEMOS, vente a IU,
¿porque no a Ciudadanos?, hasta algún bromista que me fuera al PP-
pero nadie del partido que observo "me invita”- recibo uno de
los mejores consejos de alguien del PSOE: haz lo que te haga sentir
más cómodo. Y es ese consejo, el que me hace dar el paso de
acercamiento definitivo a EQUO, tras tres años de observación, no
sólo por algún integrante con el que hablaba pero "no me
invitaba", sino porque realmente es donde entendía que podía
sentirme más cómodo y en coherencia con mis valores y pensamientos.
Cómodo porque no traiciona sus principios, y eso ya da mucha
seguridad a la hora de defenderlo; y coherente con mis valores y
principios, porque la justicia social y la equidad, junto con la
defensa del medio ambiente y nuestro entorno, todo lo que conforma la
ecología política, son principios y valores que creo hay que
defender a toda costa. Y en cuanto a lo organizativo... ni hablo...
eso el que quiera que los descubra, porque es otro nivel.
Es pequeño, y muchos de mi entorno me critican mi
opción: Rafa... que no es opción de gobierno, que las
transformaciones se hacen con mayorías, que ya sabes lo que es, etc,
etc, etc. Pero es que eso para mi es hominidad, política clásica,
de la de siempre... prefiero vivir un poco de política del futuro,
un poco de humanidad, de lo que vendrá, pero vivirlo desde hoy. Por
supuesto que no será fácil y habrá que trabajar contra todo
pronóstico y sabiendo lo que hay, pero eso sí, muy cómodo y con
mucha ilusión también.... y ya veremos qué pasa.
Ruiz Navegante
DE LA BANCA ARMADA A LAS FINANZAS ÉTICAS II
Publicado por
Acción Politeia
Un giro copernicano en el modo de entender la economía: del mero
lucro monetario a la preocupación por el desarrollo social.
El sistema bancario, pieza clave en el inicio de la crisis mundial,
sustentador y propagador del pensamiento único, partícipe en
operaciones financieras totalmente carentes de ética y capaz de
cualquier transacción en pro del lucro es, en definitiva, el amo del
mundo. A pesar de ello, sigue siendo un tabú para los gobiernos.
Durante décadas, dada la predominante bonanza de la que se
disfrutaba, la banca consiguió rentabilizar el consumismo que ella
misma potenciaba en la sociedad, incentivando el aumento de la deuda
privada, en muchos casos, mediante operaciones financieras
fraudulentas. La financiación de las empresas de armamento que ha
copado buena parte del presente estudio, es una práctica con
resultados atroces que aporta dinero a bancos, accionistas y clientes
a cambio de decenas de miles de vidas humanas, consecuencia de los
conflictos armados.
Dada la visión crítica que a lo largo de los últimos años va
conformándose al respecto, no pocos bancos dicen aplicar una
política restrictiva en lo que a relaciones con las empresas
armamentísticas se refiere. Esto es fruto del stakeholding, pero
fijémonos más atentamente en los datos. Por un lado, las
limitaciones vienen dadas respecto al armamento que peor imagen
social tiene (minas antipersonas, armas de destrucción masiva o
bombas de racimo). El resto queda olvidado, puesto que invertir en
ellas no genera tanto impacto. Por otro lado, las entidades
financieras ponen el énfasis en la no financiación ́ -matizando
incluso, ya que tan solo mencionan las “armas controvertidas”,
obviando todas las demás-. De este modo, se reservan la posibilidad
de seguir colaborando con la industria armamentística de otras
muchas maneras (como las ya vistas a lo largo del trabajo).
El enfoque de los grupos de interés, pese a su
notable efectividad en cuanto a las empresas, en lo económico no
hace más que maquillar la imagen de los bancos, un mero márketing,
dada la voluntariedad de la RSE. Esto es debido a que no han de
mostrar por ley que cumplen las premisas que proclaman. En este
sentido, podemos concluir que el stakeholding aplicado a lo
financiero ha actuado en lugar de como medicina, como un fino velo
que enmascara la realidad, una realidad que nos revela la inmoralidad
bancaria, el ansia por el lucro a cualquier precio. Esto es, si
realmente creyesen en lo que afirman perseguir, no financiarían
ningún tipo de armamento. Los datos disponibles, pese al secretismo
que envuelve a la banca, muestran que al menos 74 entidades
financieras mantienen relaciones con el sector armamentístico.
En el presente trabajo he pretendido remarcar, en la parte final,
cómo la banca ética (Triodos Bank, Banca Popolare Etica, COOP57)
debería ser el fin último de todo banco si realmente se quiere
conseguir una realidad sostenible, donde el desarrollo social y la
mejora medioambiental imperen sobre cualquier clase de violencia,
lucro irracional y afán de dominación. Cada vez más los ciudadanos
que hacen suya la visión crítica, que he intentado plasmar, y huyen
de esa minoría de edad en la que habían estado sumidos, en parte
por su conformismo, en parte por la manipulación llevada a cabo por
medios de comunicación, gobiernos y, en definitiva, el mundo
financiero.
La sociedad se preocupa de cuál será el destino de sus ahorros y no
quiere contribuir a financiar las muertes de miles de personas al
año. Añadir a la legislación vigente una cláusula relativa a la
transparencia bancaria e impulsar las Inversiones Socialmente
Responsable sería clave para lograr un cambio real.
A pesar de que la modificación radical de las estructuras que
conforman la base de la actual realidad económica, haciendo
tambalear las bases del modelo social que propugna el neoliberalismo
es una tarea muy complicada, pero,nada cambia si nada cambias. Y es
que la hegemonía ideológica actual puede ser reemplazada por una
nueva. Sólo de este modo se darán las condiciones de posibilidad de
nuevas formas de organización social en las que la mercantilización
de la vida no funcione como principio rector. Aquí, la educación
para la paz, en la que se sustituye competitividad por cooperación y
en la que se fomentan valores como la solidaridad y el respeto, sería
fundamental para educar a una nueva generación que creciese conforme
a unos principios más humanos. Ya son una realidad tanto el comercio
justo como el mercado social, donde producción, financiamiento,
comercialización y consumo ya no responden al máximo beneficio,
sino a la solidaridad.
Porque, en definitiva, si el ser humano, organizado socialmente,
puede supeditar el funcionamiento de la economía a la felicidad
humana para que lo social sea un fin en sí mismo, si somos capaces
de poner en práctica valores tan importantes como la empatía o la
cooperación, la consecución de una sociedad más justa y sostenible
no será algo utópico sino, simplemente, el siguiente escalón en la
historia.
José Juan Lara Rufanges
Trabajo fin de Grado en Humanidades: Estudios Interculturales
Universitat Jaume I
Puedes acceder al trabajo completo pinchando en este enlace
DE LA BANCA ARMADA A LAS FINANZAS ÉTICAS I
Publicado por
Acción Politeia
Un giro copernicano en el modo de entender la economía: del mero
lucro monetario a la preocupación por el desarrollo social.
Desde la entrada en la época capitalista, los bancos han tenido un
papel primordial en el devenir de los acontecimientos, sea cual fuere
la esfera a la que éstos perteneciesen. La ambición sin límites,
el desapego social paulatino y el deseo de tener siempre un poco más
nos ha llevado a, con el paso de los años, volvernos totalmente
dependientes de la banca; hecho que ésta ha utilizado para ser quien
realmente gobierna el mundo.
En este trabajo pretendo incidir en el componente ético de la
economía. Para ello, me centraré en el método de lucro, tan rápido
como cuestionable éticamente, que representa la inversión en
armamento, -uno de los rasgos que ha caracterizado al sistema
bancario en las últimas décadas-. Esta inversión ha sido realizada
por bancos de reconocido prestigio. El interés primordial radica en
la obtención del mayor beneficio en el menor tiempo posible. Las
consecuencias derivadas de tal actuación no son importantes para
tales entidades. Sin embargo, se han puesto en riesgo, no sólo las
bases éticas de la sociedad, sino también, millones de vidas
humanas.
Ciertamente, la globalización económica sustentada en el
neoliberalismo en el que nos hallamos inmersos legitima teóricamente
este comportamiento en cuanto a las finanzas se refiere y es que,
¿cuál sería el cometido de un banco sino el de enriquecer a sus
accionistas y clientes? No obstante, si fuésemos verdaderamente
conscientes de que los caminos más rápidos y efectivos hacia el
lucro económico radican en la explotación de las materias primas
(petróleo, recursos en países sin jurisprudencia al respecto) o la
financiación de una industria como es la armamentística, se
produciría un giro copernicano en el modo de entender la economía.
La caracterización del ser humano como homo economicus, promovida,
por ejemplo, por la Escuela de Chicago, -un calculador egoísta en su
máximo exponente-, desestima, por una parte, cualquier otra
posibilidad de concebir al ser humano, y, por otra, las evidencias
mostradas por otras formas de organización social en las que el
altruismo es un valor intrínseco.
Siendo así, ¿deberían los bancos actuar de otro modo?
A lo largo de las siguientes páginas, tras un breve inciso sobre
aspectos que considero importantes a la hora de abordar este trabajo,
(como el papel de los bancos en las causas de la actual crisis, para
lo económico; o la cultura imperante de belicismo que asimilamos
desde la infancia, para la vertiente social), expondré cómo
consiguen las entidades bancarias aglutinar beneficios mediante
técnicas reprobables sin que se manche apenas su reputación a ojos
de la sociedad. Remarcaré las diferentes maneras de apoyar la
carrera armamentística. Trataré de mostrar la verdadera cara de
varias entidades bancarias, tanto nacionales como extranjeras,
aportando datos. Hablaré sobre los enfoques contrapuestos de
neoliberalismo y responsabilidad social, incidiendo en lo
concerniente al denominado enfoque de los stakeholders. Mencionaré
algunas plataformas que llevan años luchando por que la deleznable
práctica de la inversión en armamento deje de llevarse a cabo.
Finalmente, expondré qué entraña la banca ética, como modelo a
seguir, para acabar con una conclusión crítica al respecto.
Con vistas a cumplir tales objetivos, divido el presente estudio en
tres partes.
En la primera, el cometido será abordar ciertos rasgos preliminares
que considero de especial relevancia para el trabajo.
En la segunda parte, me centro en la descripción de la cuantía que
se destina a las empresas de armamento por parte de algunos bancos,
así como en los métodos que sigue para esto, basándome,
principalmente, en informes realizados desde el Centro de Estudios
para la Paz J. M. Delàs de Justicia i Pau.
Finalmente, en la tercera parte, abordo la parte propositiva del
presente trabajo, en la que profundizaré en el componente ético.
Para ello, primero, tomo como marco de referencia analítico, teorías
formuladas por García-Marzá, Ramonet, Calvo y González Esteban y,
después, presento casos prácticos donde algunas organizaciones
tratan de poner fin a estas prácticas y diversas entidades bancarias
han dado una nueva concepción al panorama financiero.
José Juan Lara Rufanges
Trabajo fin de Grado en Humanidades: Estudios Interculturales
Universitat Jaume I
Puedes acceder al trabajo completo pinchando en este enlace.












