Los desiertos en Andalucía 2

En estas páginas publicamos la primera parte de un viaje por los desiertos que el Crecimiento Económico ha venido extendiendo por Andalucía: olivares sin yerba, plantaciones papeleras, devastación minera, desecación de acuíferos. 

Continuamos hoy adentrándonos en Sevilla, la urbe más populosa, que los ministros se empeñan en que deje de ser la ciudad mediterránea que fue para disputar con las grandes conurbaciones globales. Por eso va ciñéndose al modelo único, que debe contar con los cuatro cinturones de rigor: turístico, residencial, de grandes superficies y de los polígonos industriales. Atravesando estos piensa el viajero que son probablemente la creación más horrenda de cuantas han parido las civilizaciones. Comprobará después, en su deambular sonámbulo por las autopistas, que el modelo de conurbación de cinturones se ha extendido ya, como metástasis, por toda la geografía, porque no hay villa que no haya inaugurado, con toda pompa, su polígono industrial. Testimonian el culto que se le rinde hoy al Crecimiento y al Trabajo, como antaño los humilladeros y ermitas extramuros señalaban que los vecinos del lugar obedecían a la Santa Madre Iglesia. Pero ahora con fealdad a escala industrial.

Algunos de estos humilladeros al Crecimiento vomitan fuego, como los colosales del paisaje destrozado de la Bahía de Algeciras, pulmón del Desarrollo, como ha sobradamente demostrado la Ciencia Económico-Estadística. Un artesano como José Luis Tirado ha tenido sensibilidad artística para captar la estética de la fealdad demencial de estos paisajes (Paisaje del retroprogreso), porque hay una estética de lo horrendo como hay un aspecto terrible de lo sagrado.

La autopista se dirige hacia oriente, y a ella viene a desembocar la autovía Jerez-Los Barrios, otro megaproyecto excretor de coches, al que una comisión de cráneos privilegiaos concedió un premio medioambiental, por atropellar cientos de miles de alcornoques con estándares de sostenibilidad. Nos desplazamos hacia oriente, pero no tenemos la impresión de avanzar, porque los kilómetros son engullidos por una sucesión de cemento, alquitrán y algún relicto de pastos degradados. La impresión es desoladora, como si la indigencia espiritual de los miserables especuladores se hubiera desparramado por las costas tras un festín hortera. El turista de sol y playa, una de las formas de peregrinación en la era de la megamáquina industrial, viene a estas playas a darle culto o gusto al cuerpo (lo miso es), pero llega a un no lugar de distracción tan forzado y extenuador como el trabajo que ha dejado en las conurbaciones de las que viene huyendo.

Pero la autopista termina tragándoselo todo y el viajero llega pronto al mar de plástico almeriense: treinta y seis mil hectáreas de plástico de usar y tirar que a saber dónde irá a parar, y sin que decaiga el desvelo de los ministros porque las cifras aumenten. Es una de las dos o tres huertas que han quedado en Europa, donde hasta hace unas generaciones hubo cientos de miles diseminadas por toda la geografía, y en especial en el entorno de las ciudades, que de ellas se abastecían de casi todo lo necesario. La sabiduría hortelana se las ingenió para llevar el agua desde fuentes y barrancos, sin quebrantarlos, hasta las tierras fértiles, mediante acequias, albercas y otros ingenios vernáculos, autogestionados comunalmente muchas veces. Pero las conurbaciones no pueden abastecerse de sus vegas aledañas, invadidas por cemento y rotondas, como la vega de Granada o el Aljarafe sevillano. De manera que nos va quedando solo la huerta almeriense del plástico, cuyas dimensiones son proporcionales a la concentración de poder a que nos ha traído el industrialismo.

Lo que se cosecha bajo los plásticos parecen productos agrícolas, pero son industriales, pues el suelo se usa apenas como soporte de sustancias artificiales provenientes del petróleo y otros engendros sintéticos y genéticos. Y donde hubo conocimientos campesinos transmitidos generación a generación, hay hoy instrucciones cifradas del oligopólico agroquímico, que el dueño (¿?) del invernadero aplica maquinalmente.

La noche nos alcanza en los plásticos, pero no el desaliento: no son estas letras desalentadas, sino de rabia pacífica y conciencia nítida de que no tendría que haber sido así. Y de que no se trata de desandar el camino,  pretensión melancólica y descabellada, Pero sí de reunir el conocimiento y el coraje político para cambiar el rumbo de esta nave tan hermosa, todavía. Y si no, que podamos decirnos a nosotros mismos en la hora última que no fue con nuestro silencio; que no sea con nosotros la banalidad del mal a que se refirió una de las autoras más corajudas del siglo XX.

Alguien pensará que está desaparecida la gente de este escrito, o que nos importa más el paisaje o el agua cristalina. No es así: ocasión habrá en que intentemos humildemente mostrar que el daño que hacemos a la tierra es solo el reflejo del que nos hacemos a nosotros mismos.

Félix Talego
 https://portaldeandalucia.org/opinion/los-desiertos-en-andalucia-2/

 

Cataluña-España: Ya es hora de romper el círculo vicioso y de reencontrarnos


Creo va siendo hora de que nos demos cuenta de que no podemos seguir un minuto más alimentando el círculo vicioso, de acción reacción, en el conflicto catalán y entre Cataluña y España. No puede ser que gastemos el tiempo y la energía de forma tan nociva para los intereses comunes. Tenemos problemas mayores que requieren toda nuestra atención. Cuando dentro de unas pocas décadas miremos este periodo de la historia de España y Cataluña el juicio será muy severo si no logramos resolver el conflicto con rapidez, de modo que todas las partes se consideren satisfechas, y logremos ponernos todos a una a resolver la gran crisis de nuestro tiempo, la ecológica y especialmente la climática. Crisis en la que nos jugamos el futuro, aunque hoy no esté en el centro de la agenda política. Cuando el Titanic se dirige hacia el iceberg lo urgente es ponernos de acuerdo en cambiar de rumbo. Lo letal es seguir escuchando la música en la cubierta consumiendo los menguantes recursos como si no tuvieran límite, pelearse por ver qué bandera ondea sobre el mástil principal en el momento del choque o discutir quiénes se subirán a las insuficientes lanchas salvavidas.
Sólo podremos romper el círculo vicioso si estamos dispuestos a dejar de considerar la cuestión catalana como oportunidad para el logro de objetivos políticos particulares por encima del bien común e incluso contra el bien común. Nadie va a ganar si la situación se sigue emponzoñando: cuanto peor, peor. La democracia en España está retrocediendo ante nuestros ojos cada vez que damos una vuelta de tuerca al conflicto, de uno y otro lado. Y sólo volviendo al espíritu democrático, sólo poniendo los valores y las prácticas democráticas en el centro, podremos resolverlo de forma que no haya perdedores ni ganadores. Cualquiera que sueñe con una victoria total sobre su adversario se equivoca y probablemente lo sepa pese a que sus acciones y sus palabras parezcan desmentirlo. No la habrá. Sólo superaremos esta situación si estamos dispuestos a verlo como una oportunidad para mejorar la calidad de nuestra democracia, de manera que lo resolvamos fortaleciendo nuestras instituciones y profundizando en la misma. Cualquier tentativa autoritaria de solución sólo nos aleja de la solución.
La primera premisa para romper el círculo vicioso es abrir un espacio de diálogo franco y sincero. Hoy hay opciones políticas que tratan de rentabilizar su posición negando la posibilidad misma de abrir un espacio de diálogo con sus adversarios. La sociedad tiene decirles que ya basta: siéntense a dialogar, contribuyan a resolver el problema, dejen de ser parte del mismo y pasen a ser parte de la solución.
Un principio básico de la democracia es que todos los conflictos políticos, con intereses contrapuestos, se tienen que resolver sobre la base del diálogo y la negociación. Es necesario explicitar y llegar al fondo de todos los intereses, de todas las reivindicaciones, de todos los agravios sentidos por una y otra parte. Esta fase de diálogo debe culminar con unas conclusiones claras sobre las que trabajar. ¿Cuáles son las necesidades, de una y otra parte a satisfacer? Sobre esta base podremos centrarnos en trabajar en las posibles soluciones.
Tenemos que partir de la base de que siempre hay varias soluciones diferentes posibles para satisfacer las necesidades. Y no podemos negar ninguna posible solución como hipótesis. Una vez explicitadas todas, será el momento de evaluar cual o cuales tienen más posibilidades de resolver el conflicto y hacerlo de la forma más satisfactoria para las partes. Es muy importante pensar así para no bloquear las soluciones posibles. Voy a ser claro expresando lo que pienso: la independencia de Cataluña, sentida como una necesidad por una parte importante de la sociedad catalana, es un satisfactor a una necesidad más profunda. La necesidad más profunda tendrá que explicitarse en el espacio de diálogo, pero podemos adelantar alguna formulación: demanda de más y mejor autogobierno, demanda de reconocimiento como país, como nación.
Esas demandas podrían satisfacerse con la independencia si hubiera una mayoría social suficiente y es una opción que no puede ser descartada a priori, como tampoco puede ser puesta sobre la mesa como el único final posible. Porque aunque nos pusiéramos de acuerdo, que deberíamos hacerlo, en dejar abierta esa posibilidad, como han hecho Gran Bretaña y Canadá, la experiencia dramática del Brexit nos debe alertar sobre la importancia de que cualquier solución a un problema de independencia o desconexión de un marco político y territorial común, como son Europa y España, no pueden dejarse al arbitrio de una mayoría simple. Sólo una mayoría cualificada, probablemente de dos tercios de la población, estaría legitimada para dar un paso tan irreversible. Los actores políticos que quieren provocarla de forma unilateral, sin estar respaldados por esa mayoría cualificada, están socavando las bases de la convivencia de la sociedad catalana. Por otra parte, quiénes invocan a la constitución para bloquear la negociación política y hablan de bloque constitucionalista haciendo uso partidista de nuestra Carta Magna, están negando igualmente una posibilidad de solución y socavando también las bases de la convivencia en Cataluña y en España. La Carta Magna es modificable si es necesario, como ya lo hemos visto en España por presiones de agentes externos de naturaleza económica. ¿Cómo no va a poder ser modificada para resolver un conflicto de naturaleza interna de orden territorial? El estado de las autonomías es una solución a la articulación territorial, pero no es la única. Dos de las naciones más poderosas del mundo, EEUU y Alemania, nos ofrecen otros modelos de articulación territorial entre estados. España puede y debe encontrar su propio modelo para resolver el conflicto territorial, desde los principios de igualdad, libertad y solidaridad entre todos los españoles.
Si aprovechamos el año nuevo para darnos una oportunidad de afrontar el conflicto ampliando nuestra perspectiva, si aceptamos como síntoma de madurez democrática el hecho de que los parlamentos estén hoy más fragmentados y recojan más sensibilidades, y si tomamos esos dos puntos de partida como oportunidad de avance democrático, 2019 puede ser el año en que las sociedades catalana y española nos demos una oportunidad de reencontrarnos. Como andaluz nacido en Barcelona, nieto y bisnieto de mallorquines, valencianos y andaluces, como viajero amante de todos los rincones de España que procura no dejar un año sin visitar Cataluña, deseo profundamente que podamos encontrar un acomodo para todas las partes y apelo a la fraternidad como base para lograrlo. La fraternidad y los valores de solidaridad y cooperación que emanan de ella son el fundamento sobre el que profundizar simultáneamente en libertad e igualdad entre todos los españoles. Y los necesitamos para resolver nuestros conflictos contraponiéndolos al miedo y al odio, neutralizándolos, y como fundamento de la lucha común en la que necesitamos encontrarnos, la lucha por un futuro de esperanza en equilibrio con la naturaleza, en la que Cataluña, como Andalucía y España, pueden jugar un papel de liderazgo mundial si nos lo proponemos. Si queremos ser grandes tenemos la oportunidad de hacerlo luchando juntos por nuestro futuro común.


Esteban de Manuel Jerez, Prof. Universidad de Sevilla,  coportavoz de Equo Andalucía, publica en el blog letras emergentes


El despertar del dragón

Las diversas vorágines electorales en las que nos encontramos inmersos, con gran parte de la atención mediática centrada en las Elecciones Generales y ahora en las Municipales, Europeas y Autonómicas, despista la atención de las políticas que se están llevando a cabo por el gobierno andaluz. Y es que, desde enero en que se consolidó el acuerdo de gobierno entre el Partido Popular y Ciudadanos, con el apoyo explícito de la ultraderecha representada por Vox, se han adoptado decisiones muy preocupantes que indican el derrotero que va a seguir este tripartito reaccionario.

En primer lugar, se colocó al frente de la Comisión de la Memoria Histórica y Cultura, como si de una broma de mal gusto se tratara, a representantes del partido ultraderechista, dentro del cual alguno de sus miembros, con el desprecio más absoluto a las familias de represaliados durante la guerra y postguerra, los ha calificado como "buscadores de huesos".

En otro orden de cosas, y dentro de una de las competencias más importantes de cara a la ciudadanía como es la sanidad, nombraron como Director del Servicio Andaluz de Salud a Manuel Moreno Berdugo, gran privatizador durante el gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha, contando entre sus logros fundamentales el despido masivo de trabajadores públicos y la propuesta de supresión de los consultorios médicos en las pequeñas localidades.

Ya se ha derivado gran número de pacientes a centros privados, lo que supone el comienzo de la privatización sanitaria aquí en Andalucía. Han alertado a la población duplicando las cifras de las listas de espera, para que así los andaluces puedan aplaudir esta medida. La estrategia es clara: se transmite la idea de que lo público no funciona y de no hay más remedio que contar con la empresa privada super-eficaz. La solución no es apostar por lo privado, que enriquece a las grandes corporaciones, sino incrementar la plantilla de personal sanitario en todos los niveles.

En materia de Educación, la primera medida que han adoptado es incrementar el precio de las plazas de guardería , cediendo a la presión de las escuelas infantiles privadas. La conciliación entre el trabajo externo y la necesaria atención a los niños y niñas pequeñas es algo fundamental para que las familias puedan salir adelante, pero también para que pueda aumentar la natalidad. Todo ello se consigue con una dotación adecuada de guarderías públicas gratuitas y con la implantación de guarderías laborales.

Pero claro, para todo ello hay que llevar a cabo una política impositiva progresiva y adecuada, que permita el sostenimiento de la educación y la sanidad pública y universal, inclusiva y suficiente. Pero se ha apostado por lo contrario.

Se elimina el impuesto de sucesiones para las personas que hereden más de un millón de euros y se rebajan los tramos más elevados del IRPF en su vertiente autonómica. De esta manera, aparte de beneficiar a los que más tienen, las cuentas no salen y el resultado se llama RECORTES.

Siguiendo con el rosario de decisiones preocupantes, se ha eliminado la Consejería de Medio Ambiente. Ello es especialmente grave cuando en Andalucía tenemos pulmones verdes constantemente amenazados por la especulación como Doñana y un riesgo claro e inminente de sufrir las devastadoras consecuencias del cambio climático (en Campillos, Teba y la comarca se dio un claro ejemplo el año pasado).

Se ha destituido usando un argumento muy endeble al ex ministro Bernat Soria, gran investigador y científico. Se ha expulsado de la gestión de nuestra Comunidad Autónoma a un icono en el mundo de la investigación con células madre, tan prometedora para la curación de algunas de las enfermedades de nuestro tiempo. Sin investigación no hay futuro.

Por último, me gustaría referirme a algo espeluznante: se están creando con total impunidad y naturalidad listas negras que nos evocan peligrosos tiempos pasados. Me parece aberrante que Vox haya solicitado del gobierno andaluz la lista de los profesionales que se están ocupando de la lucha contra la violencia de género...Pero me resulta más preocupante todavía que los referidos datos sean facilitados.

Mucho me temo que tras las citas electorales del próximo 26 de mayo, la derecha más reaccionaria mostrará su verdadera cara ... El dragón aletargado por las diversas campañas electorales despertará y nos mostrará su verdadera naturaleza. Y el antídoto contra todo esto se llama PUEBLO ANDALUZ; los andaluces y andaluzas nos levantaremos y reivindicaremos nuestros derechos.. En el andalucismo se encuentra el camino de la dignidad.


Encarnación Páez

Alcaldesa de Villanueva de Tapia

Ausencia electoral

Se acaba de configurar tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado un nuevo equilibrio de fuerzas políticas, en el que las fuerzas progresistas son más numerosas que las derechas. Son todos los que están, pero no están todos los que deberían. No hay en el Congreso de los Diputados una fuerza política que sea el referente verde que la sociedad pueda identificar y votar sin necesidad de hacerlo indirectamente a través de otra fuerza política. El partido verde (Equo) continúa invisible para los ciudadanos y subrepresentado con un solo diputado en la lista de Unidas Podemos. Con un pacto que le mantiene en la UCI política, condenado a mantenerse en estado de suspensión política. Vegetativo. Sin poder cumplir la principal función de cualquier partido político: ofrecer un programa político no sometido a más condicionantes que los que derivan de la fuerza parlamentaria de quien lo propone. Ausencia electoral que es una grave error.

La necesidad que una partido político, de un referente verde en la política española, lo ha puesto de manifiesto, una vez más, la ausencia en el debate electoral del tema más importante: el cambio climático. Este asunto solo una vez fue mencionado, y de pasada, por el candidato del Partido Socialista Obrero Español en el primer debate televisado. Después el silencio envolvió a todos los actores políticos. No se abordó en éstos, ni tampoco a lo largo de la campaña electoral, el debate del Plan Nacional sobre Energía y Clima 2021-2030, la idoneidad de los objetivos y medidas propuestas, la ley de cambio climático... a pesar que España será uno de los países más afectados de la UE por este fenómeno. Los políticos españoles han demostrado no estar a la altura de la emergencia que vivimos.

A pesar de que en plena precampaña Greta Thunberg −la niña sueca de 16 años que pide a los políticos que hagan caso a los científicos y no dejen tirados a los jóvenes con su inactividad ante la emergencia climática− intervino en el Parlamento Europeo y puso el debate sobre la mesa, en la campaña electoral se ha hablado más de los toreros que iban en las listas de la derecha que del cambio climático. En las comparecencias de los líderes para valorar los resultados electorales tampoco ninguna fuerza política hizo alusión alguna a este asunto. Ni siquiera vaga. Ni caso oiga. Y si nos fijamos en otras crisis colaterales a esta: desaparición de especies, agotamiento de recursos, contaminación por plásticos, como si no existieran.

Hemos vivido una de las elecciones más decisivas desde el final de la Dictadura, en la que el riesgo de involución democrática y social era real. Pero, ¿justifica esta circunstancia que en la campaña electoral no se haya debatido sobre el cambio climático: el problema más importante que tenemos? ¿Justifica ello que nadie haya propuesto un pacto de estado sobre el cambio climático y la necesaria transición ecológica que hemos de hacer? ¿Justifica esto que ningún análisis político a puesto de manifiesto esta grave ausencia? ¿Cualquier asunto es más importante que el más importante de todos?

Se anuncia en las elecciones locales y autonómicas una posible victoria de las derechas sobre las izquierdas. Pero como ciudadano me importa saber si las nuevas Corporaciones Locales y Gobiernos Autonómicos adoptarán las medidas necesarias para evitar un incremento de temperaturas superior a 1,5ºC como recomienda el Acuerdo de París ¿va a ser éste el centro del debate de esta triple campaña electoral? ¿O unos seguirán racaneando su responsabilidad y otros negando lo que advierten hasta los adolescentes?

El arranque del Plan Nacional de Clima y Energía está previsto para 2021. Para entonces habrán transcurrido dos de los 11 años, que advierten los científicos, tenemos para cambiar en profundidad nuestra forma de vida y evitar un cambio climático fuera de control. Cambio que es algo más que la sustitución de una fuente de energía sucia por otra limpia. Quiere decir ello que cada día que pasa, cada mes, cada año que retrasamos la adopción de las medidas para combatir la emergencia climática, exigirá que las medidas que posteriormente tomemos sean más radicales, más dolorosas, pues dispondremos de menos tiempo para llevarlas a cabo. Retraso este que se traducirá en un mayor sufrimiento social de los más débiles. Los científicos, la ONU nos lo están diciendo: no hacemos lo suficiente, y lo repiten una y otra vez, pero los líderes políticos no les hacen caso. Y los adolescentes, los jóvenes, aterrorizados se están echando a la calle para pedir que hagamos caso a los científicos. Los movimientos sociales en favor del clima comienzan a surgir: Jóvenes por el Clima; Madres por el Clima; Extinción/Rebelión. Ante la inacción de los poderes públicos todos la ciudadanía hemos exigir que los líderes políticos que actúen.

Para el nuevo ciclo electoral que nazca es necesario que haya despuntado ya una fuerza política verde que sea el referente electoral de los ciudadanos y ciudadanas. Que ponga este asunto en el centro de la discusión social y política en las instituciones y que hable con claridad. Sin tapujos. Que diga lo que es necesario decir: que tenemos que actuar sin demora y de manera decidida, que el cambio ha de ser rápido y radical, que ya no tenemos tiempo para estrategias graduales, que ese tiempo pasó, que si no hacemos nada, los efectos sociales de nuestra inacción serán peores que si ahora hacemos lo que tenemos que hacer, que tenemos opciones, que hemos de comenzar a actuar. En este ciclo electoral no ha podido ser, pero habrá de ser en el siguiente necesariamente.

Esta es la responsabilidad histórica que tiene el partido verde en España. Y ésta ha de ser asumida y cumplida. El partido verde no se puede justificar con la consecución de logros parciales. El envite no es la sostenibilidad, sino la supervivencia. Aún tenemos la opción de dejar a nuestros hijos e hijas un planeta y un mundo habitable y más justo ¡Hagámoslo!

Francisco Soler 
 http://mas.laopiniondemalaga.es/blog/barra-verde/2019/04/29/ausencia-electoral/?fbclid=IwAR1hn1ySKzTFKzIE6kWhpfSn9Wtgcga7sQNJuseHVFJfDl6knrmfHD_ONzI#.XMdO2v9ayZp.facebook

Y así comienza la historia...

Bueno, está bien. Montemos un partido político. Robemos, tengamos inmunidad parlamentaria y cuándo consigan juzgarnos ya seremos ricos, tendremos derecho a una superpensión y con un poco de suerte a seguir cobrando y tener un despacho, secretaria y chofer. Estaremos asignados en una puerta giratoria, tendremos bienes, negocios y avión privado. Habremos vendido los inmuebles públicos al mejor postor además de haber destrozado la mejor sanidad del mundo y la educación públicas para que todo el que las necesite las pague, habremos bajado los sueldos y subido la jornada laboral a las horas que el jefe considere. Nos habremos pasado la laicidad por el forro y cada día rezaremos más en público junto a nazarenos, vírgenes, cristos y santos.

Además habremos dejado muy claro nuestros propósitos: el que quiera abortar o morirse dignamente que lo haga en otro país que aquí solo lo hacen clandestinamente los ricos y poderosos. Las mujeres estarán calladitas y sumisas, las utilizaremos de vasijas para nuestros hijos de sangre y DNI, como nuestras madres, como debe ser, que ya está bien que quiten puestos de trabajo y pidan igualdad, que no las violen ni maten, que se las respete, que quieren estudiar y ser esa panda de mentirosas que se quieren quedar con todo lo de los hombres sin dar un palo al agua. Los dependientes que los cuide su familia, que pa eso la tienen y si no que no hubieran nacido. 

Respecto al cambio climático, la contaminación y todas esas mamarrachadas, no existen y se puede comprobar que hace muchos años hubo olas de calor y frío como ahora y aquí seguimos. También que el turismo es tan importante que aunque hagan balconing, sean unos borrachos, vengan con el dinero justo, destrocen el mobiliario urbano y la convivencia vamos a regalarles las ciudades construyendo a diestro y siniestro hoteles y permitiendo abrir todos los air an by posibles. Por ellos y para ellos gentrifiquemos los barrios, subamos los alquileres, echemos a los vecinos, cerremos las tiendas de barrio y hagamos de ellos parques temáticos.

La cultura ¿para qué? que cuesta mucho dinero. Ya está pasado de moda leer, ir al cine, ver exposiciones, la danza, la música clásica y todas esas cosas que les gusta tanto a los mayores. Los jóvenes ya no la quieren, ellos con sus teléfonos móvil, internet y redes sociales están más que entretenidos y tienen todas esas cosas al alcance de un botón. Aprenden de todo, hasta a follar. Con tantas páginas porno ya saben desde pequeños que una mujer es una cosa llena de agujeros que penetrar, violar, pegar, humillar, atar, envolver, tirar de los pelos… y que todo esto le hace feliz y gimen de gusto. Que lo pueden hacer solos o en manada y que si alguna se queja no pasa nada, siempre habrá un juez que les eche una mano.

Los jóvenes los formamos, los mandamos al extranjero y cuándo uno destaque como científico, investigador o lo que sea, decimos que es español y lo hacemos marca España.

Los emigrantes saben que aquí solo acogemos a los que tiene dinero y si invierten lo suficiente en una casa hasta les damos la nacionalidad. Pero esos que vienen en pateras, saltando vallas o sin dinero no son bienvenidos porque pueblan las ciudades de delincuentes, aprovechaos, mendigos o manteros que hay que perseguir por vender lo que nuestros mafiosos les proporcionan. Pero dejaremos a unos cuántos para que ayuden a repoblar el país y paguen nuestras pensiones que pronto obligaremos a que sean privadas. Ya está bien del estado del bienestar y esas tonterías. Dicen que con el salario mínimo no pueden vivir y eso que ya lo hemos subido a 900€, poca vergüenza.

Todo esto lo hemos decidido nosotros por el bien común de los ciudadanos, esos insensatos que creen que porque nos pagan estamos a su servicio y no quieren entender que gracias a nuestros esfuerzos ellos viven como viven porque somos unos patriotas, españoles de pura cepa, amantes de las familias y las mujeres, que vamos a misa los domingos, que estamos al día con hacienda y tenemos tan buenos asesores fiscales que la declaración de la renta nos sale a devolver, nuestras sociedades están tan a gusto en el extranjero, pagamos los sueldos mínimos, mínimos a nuestros empleados que dan la vida por nosotros que nos pasamos el día trabajando comprando pisos, fincas, edificios, empresas... de todo, para crear puestos de trabajo. Y también valoramos la verdadera cultura yendo al fútbol, los toros, la caza. Pero por encima de todo amamos la libertad, porque "A mí no me gusta que me digan las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber" ¿Vale?

Marisa Márquez 

Los desiertos en Andalucía

Cuenta Blanco White en Cartas desde España las dificultades de un viaje que hizo desde Sevilla a Olvera, que le llevó una semana. Refiere lo abigarrado y cambiante de los paisajes. ¡Qué diferente viajar hoy por Andalucía!: en trenes veloces o autopistas se la puede atravesar en pocas horas. Como dice un amigo: “¡Cuánto progreso!”, a lo que yo respondo: “sí, pero lo que se acorta en una dirección puede alargarse en otra”. Pero no escribiré sobre qué distancias se han reducido y cuáles se han agrandado en la “modernización de Andalucía”, sino de los paisajes que pueden verse en esta “Andalucía en crecimiento”.

No sé qué verá el lector, pero lo que yo veo “crecer” son los desiertos. Y no me refiero a la pérdida de suelo y manto vegetal, arrastrado al mar por los ríos, como el Guadalquivir, con elevadísimos grados de turbidez aun en los largos estíos. Me refiero a la extensión de paisajes monocordes, que se prolongan miles y miles de hectáreas con uno o dos cultivos. Comencemos hoy un viaje por esos desiertos, para concluirlo otro día.

Algunos de estos paisajes son viejos conocidos, como el olivar, pero nunca antes se enseñoreó tanto, anegando comarcas antes diversas y multicolores. Más de un millón y medio de hectáreas de olivar en Andalucía, extendiéndose por horizontes sin fin de Jaén, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla, batiendo récords de producción, presumen los ministros y los expertos en Crecimiento de la Economía. Pero yo pregunto: ¿qué ha sido de la yerba que crecía a la sombra de los olivares? ¿Algún sindicato de olivareros ha mostrado preocupación por esos campos solitarios e intoxicados, donde hasta la chicharra se bate en retirada? ¿Es posible que el triunfo del espíritu crematístico haya hecho insensibles a tantas gentes del campo? Y acuso: la muerte programada de esa yerba hace horrísono el campo, desertifica y contamina las aguas. ¿Qué coste tiene esto?

Desplazándonos hacia occidente, encontramos en la Sierra de Huelva y el Andévalo desiertos verdes de eucaliptos y pinos. Plantaciones (que no bosques) para alimentar la insaciable voracidad de papel basura: 140.000 Has. de eucalipto. Ni pájaros apenas se escuchan en los sombríos eucaliptares, de los que las madereras han expulsado al ganado, a otras plantas y a todo lo que estorbe la producción de papel. En la misma Huelva, pero extendiéndose hasta las mismas puertas de Sevilla (minas de Aznalcóllar y Las Cruces), no más dejamos atrás los eucaliptos, nos adentramos en el desierto minero: montañas tragadas y montañas de residuos regurgitadas por las máquinas. ¿Cuántas balsas, cuantas cortas mineras con millones de hectómetros de aguas ácidas y metales pesados, cuantos depósitos encapsulados con materiales altamente tóxicos hay en ese desierto mineral? Los ministros del Crecimiento ofrecen pocas cifras sobre este legado de azufre y metales inhóspitos que ha sacado a la superficie el extractivismo minero, y que deberá permanecer ahí, vigilado, por miles de años. En 1998 reventó la balsa de Aznalcóllar, en 2017 se rompió el dique de la corta de La Zarza… ¿Cuándo ocurrirá el próximo escape? ¿y qué decir de la filtración a las aguas freáticas? ¿Puede contabilizarse la hipoteca social y ambiental que dejan las mineras tras veinte o cuarenta años de ganancia?

Volvemos a la autopista, y llegamos a la capital provincial, con sus polígonos industriales, esos engendros de fealdad, suciedad y secreciones malolientes y dañinas, y con las balsas de fosfoyesos, desierto blanco y radiactivo, como ha reconocido tardíamente ENRESA. Dicen los Científicos Económicos que a mayor fealdad mayor es la riqueza generada y los puestos de trabajo. Y como todo se supedita al Crecimiento y al Trabajo, hay que seguir soportando los malos humos, los suelos y las rías envenenadas. Los dueños de la industria aseguran que ya no contaminan, pero eso significa por lo general que las secreciones perniciosas, consustanciales a la elaboración de los productos de esa industria, la disimulan de nuevos modos, o la llevan a otra parte.

No más dejar Huelva en dirección a Sevilla entramos en el desierto de los frutos rojos. 10.000 Has. y creciendo. También muy tardíamente las autoridades han reconocido que los pozos ilegales están secando el acuífero de Doñana. Los productores piden más agua, y más mano de obra semiesclava. ¿Es que no hay límites?

Qué veloces las autopistas de nuestra Andalucía modernizada, ¡pero que abrumadora la vista de los desiertos que trae el Crecimiento Económico! El propósito del viajero es seguir recorriéndolos, pero ha visto demasiado hoy. Una pregunta le persigue mientras se retira a descansar: ¿no es posible escapar, frenar al menos, este Crecimiento Económico de los desiertos?


Fétix Talego Vázquez
 https://portaldeandalucia.org/opinion/los-desiertos-en-andalucia-1/

La única política (económica) posible


Desde la década de los noventa del siglo pasado el mantra más repetido −para imponer políticas económicas cuyo objetivo era detraer rentas de la clase trabajadora para entregarlas a los más fuertes económicamente− ha sido que dicha política es la única política (económica) posible. Esta política económica depauperadora, así como la extracción insostenible de todo tipo de recursos han alcanzado su límite social y ecológico. Ecológicamente lo está indicando el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales ocasionado. Socialmente lo confirma el empobrecimiento de la clase media y la pauperización de la clase trabajadora. Podemos repetir hoy, por tanto, pero por los motivos opuestos, que la única política (económica) posible es la que respeta los límites que impone el planeta a la extracción y consumo de recursos no renovables y la capacidad de absorción de la contaminación. Y la que es justa socialmente.

Para entender el actual panorama socio-político no podemos olvidar la influencia del agotamiento de recursos en el giro de la economía a la finaciarización y hacia las industrias tecnológicas. El presente es confuso, no un tiempo de certezas. Y el futuro no se percibe mejor que el pasado. Y esta confusión tiene anclada a la gente a un «posibilismo resignado» y falto de horizonte, en el que el peso del día a día impide «mirar más allá de lo inmediato». Circunstancia ésta última que explica el giro pesimista, nostálgico y reaccionario de la clase media antaño progresista.

Sabemos que mañana podemos no estar aquí. Pero este axioma ya no puede ser considerado solo desde la propia óptica vital. La crisis ecológica ha convertido esta posibilidad individual en una probabilidad colectiva si no actuamos ya. Si queremos recuperar el control sobre nuestro futuro, la única política posible es la que tiene como eje la sostenibilidad. La que se nos ha vendido como la única política (económica) posible: consumo, bajada de impuestos, recortes sociales, enriquecimiento del 1%, menos democracia, es mentira. Y además es insostenible social y ecológicamente. Es urgente, por tanto, que la sociedad abrace el cambio a lo verde: que abarca no solo la sostenibilidad, si no también la igualdad de las mujeres y los hombres en la sociedad, en los cuidados y en la reproducción de la vida biológica.

Las consecuencias negativas que está imponiendo el cambio climático en nuestras vidas, hace que debamos formularnos muchas preguntas y reformularlo todo. Si queremos que mañana el presente vuelva a ser mejor que el pasado, si queremos dejar atrás la incertidumbre y recuperar la confianza, hemos de instaurar una nueva organización y un nuevo reparto del poder, la influencia y los recursos. En oleadas sucesivas debemos cambiar urgentemente las estructuras económicas actuales y las ideas políticas. Reformar e innovar los elementos culturales de la sociedad actual: defender la igualdad de mujeres y hombres; exigir más democracia; redefinir los sentimientos de pertenencia a la nación; y favorecer una familia no patrialcal. Y, como elemento de convicción, subrayar la estabilidad y la seguridad de esta nueva dinámica política, frente a la inestabilidad de la actual dinámica solo favorable para las clases dominantes.

O abrazamos el cambio o nos abrazamos a un pasado obsoleto. El mundo que está apareciendo no va a ser una continuación del que hoy tenemos –ecológica, tecnológica y socialmente−, sino uno completamente distinto. Hoy el pasado no es solo lo pretérito, es también la visión que solo contempla el presente. No podemos conformarnos solo con resolver a la urgencia o a la necesidad del día a día del ciudadano común, del gestor y/o del político. De lo inmediato. Porque entonces los acontecimientos nos sobrepasarán. Hemos de mirar más allá, a pesar de las dificultades. Hoy tenemos la opción de mirar al futuro, perspectiva que ha de tener como primera tarea la recuperación de la ilusión. Además de evitar un cambio climático descontrolado y una sociedad partida por la desigualdad que arroje a la pobreza a grandes partes de ella. En líneas muy genéricas esta visión del futuro se debe traducir en el abandono el enfoque mundo y el abrazo de la perspectiva planeta. En dejar de pensar y actuar desde perspectivas de clase o nación, para hacerlo desde la perspectiva de especie y de planeta, dentro de las cuales aquéllas habrán de insertase. Porque a pesar de las arengas, peroratas y discursos de los salvapatrias reaccionarios y los populistas, no tenemos más patria que el planeta.

La cuestión es: qué sostenibilidad y cómo llegamos a ella. Pero, ¿y si la mayoría social aceptara continuar en el consumismo nihilista y en el entretenimiento banal y no hacer nada o no hacer lo suficiente para evitar las consecuencias del cambio climático –situación en la que aún nos encontramos, como ponen de manifiesto los científicos y los jóvenes con sus manifestaciones−?: ¿sería legítima dicha decisión?; ¿deberían los gobernantes elegidos por el pueblo continuar aplicando un programa de gobierno que conduce al desastre o deberían éstos gobernar en nombre de la justicia social, la igualdad y la equidad entre generaciones y aplicar un programa que contribuyera de manera real a la lucha contra el cambio climático y la crisis ecológica?; ¿tendría la minoría del presente derecho a rebelarse contra la decisión de la mayoría que la condena?; ¿puede una mayoría de ciudadanos del presente perjudicar los derechos, medios, posibilidades y modo de vida de los ciudadanos del futuro?

Lo inevitable es posible. Es urgente. Es ineludible. Hoy solo es factible abrazar el cambio, nunca conservar el pasado obsoleto. Y no solo hemos sumarnos al cambio, sino liderarlo desde la democracia y sobre premisas de sostenibilidad, igualdad y equidad. O eso u otros nos impondrán su cambio.

Francisco Soler
 http://mas.laopiniondemalaga.es/blog/barra-verde/2019/04/15/la-unica-politica-economica-posible/?fbclid=IwAR3wCcwpOP-LsNDon536hlMA3VbsfviTqUN4cxMA-_KSEtWASsPNrcNgeiA#.XLUF-hwjliw.facebook