The first gay pride was a riot

Imaginemos por un momento que las manifestaciones del Día de la Mujer, 8 de marzo, fueran un desfile con carrozas de empresas y organizaciones entre las que estarían por ejemplo Evax, alguna revista femenina (que no feminista) tipo la Telva, y partidos (menos el PP, que solo va a las manifestaciones eclesiásticas). Simultáneamente se celebraría un festival feminista que cuesta un pastizal y donde a las mujeres gordas, bajitas, machorronas o entradas en años las miran mal, y más si no visten las marcas de ropa feministas que están de moda.

Creo que a pocas que se autodefinen como feministas les apetecería participar de un espacio así.

Ahora cambiemos el día de la Mujer por el día del Orgullo LGTBI* y a las mujeres por hombres gays. Sí, solo por hombres, porque aunque se celebre hoy la diversidad y se reivindique el derecho a expresar la identidad y la orientación de género que cada individuo sienta, es mentira. Las bollos, las trans, y lxs inclasificables calladitxs están más guapxs. Ya lo dijo el mayor accionista de toda esta mierda rosa capitalista, el presi de AEGAL: "el World Pride irá más allá de la imagen de la marica loca encima de una carroza" ¿CÓMO? ¿Pero antes no iba ya más allá? Ah, vale, que este señor que se enriquece a costa de capitalizar mi manera de expresar mi condición sexual en realidad quiere decir que irá más ACÁ, que solo quiere hombres bien machos, que se dejen sus dineritos en gimnasios, para que la publicidad de las carrozas luzca mejor.

Claro, lleva razón, una persona genderfluid con un vestuario inclasificablemente fantástico ensombrece a Redbull, una marca mundialmente conocida por su lucha en favor de la diversidad. Un maricón vestido de geisha con su amiga la machopingo confunden a quienes ven pasar la carroza de Ciudadanos, que es un partido joven y serio al que vota gente joven y seria, no esperpentos.

Gente, POR FAVOR, ¿no lo veis? Los orgullos institucionales son un maldito mercadillo ambulante en el que cada puesto pone musicón para que compremos más a gusto, como en Inditex.

Y nos tratan como el flautista de Hamelín trató a las ratas. Se han apoderado de nuestra manifestación y nos han dicho quién y cómo puede formar parte. Y nos ponen los musicones a todo volumen para, por ejemplo, que no escuchemos las agresiones fóbicas que se producen antes, durante y después del Orgullo, agresiones que, por cierto, no van a condenar ni a perseguir especialmente (ni partidos, ni empresas rosas ni oportunistas como Iberia, la línea aérea oficial del Orgullo, #holaquétal?).

¡Ah! Chechenia tampoco se escucha ya con este musicón. ¡Pero no pasa nada! Ames a quién ames, Madrid te ama. Porque claro, sientes amor, ¿no? Si no te enamoras y simplemente eres lgtbiq* lo mismo te lo deberías mirar, a lo mejor es que eres un viciosillo o una viciosilla.

Y no, porfavó, el problema no es que sea un día de celebración y no de protesta. La celebración puede ser una herramienta tremendamente antisistémica, que nos lo digan a las primas del movimiento marika. El problema es que nos han invitado a nuestra propia fiesta de cumpleaños, pero sólo nos permitirán soplar velas si nos portamos bien y nos dejamos el dinerito en regalos para ellos. Y tu amiga la rara, por mucho que te apetezca que le pegue palos a la piñata de tu cumpleaños, pues que se quede en casa mejor, que estropea la foto y además, es pobre.

Por todo ello, recordemos que el primer orgullo fue una revuelta. ¡A la mierda!
 Jose Náufrago

1 comentarios:

Hotaru dijo...

Me gusta. Qué difícil es expresar crítica a lo mainstream-camuflado de alternativo. Pero hay que hacerlo. Si no, se nos lo apoderan. Gracias al autor.

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