FEMINISTAS. INTENSAS , DIVERSAS , IMPRESCINDIBLES .

Crecí rodeado de mujeres fuertes, de mujeres que la guerra dejó viudas o solteras, de mujeres que superaron dificultades difícilmente imaginables. De niño me dormía escuchando la máquina de coser de mi madre, una modista que también fue dependienta, frutera, portera, metalúrgica...

El franquismo nos empujó al exilio político y económico. A los 14 años mamá me asignó tareas domésticas y se negó a enseñar a coser a mis hermanas, por la sobrecarga de trabajo que suponía para la mujer de un obrero. Llevó pistola en el bolso hasta que volvió a España y fue la primera concejala de su ciudad. Su último gesto político, en solidaridad con las procesadas de Bilbao, fue la firma de un documento en el que afirmaba haber abortado.

En el exilio conocí a hombres que figuran en los libros de historia y a feministas reivindicando el derecho al aborto o a la iniciativa sexual. Y fue una poetisa catalana, que recitaba como nadie “El crimen fue en Granada”, la que me animó a volver a Valencia para luchar contra la dictadura.

Mientras la prioridad fue la conquista de las libertades yo me enamoraba de mujeres a las que admiraba por su valor y por su capacidad para cuestionarme. Muerto Franco los hombres copamos la dirección de los partidos y los sindicatos, y nos creímos capaces de decidir hasta lo que tenían que decir nuestras compañeras en las asambleas de mujeres que empezaban a surgir. Con eso provocamos que muchas antifranquistas orillaran sus diferencias partidarias para construir un movimiento de mujeres que, para afirmar su autonomía, rechazaba a los hombres en sus actividades y cuestionaba a las feministas que militaban en organizaciones mixtas.

Mis dificultades con el centralismo democrático y mis relaciones con el movimiento de liberación sexual favorecieron que aceptara integrarme en el primer grupo feminista que buscaba imponer en la práctica el derecho al aborto. Esto me dio una perspectiva privilegiada de las relaciones heterosexuales y sus consecuencias. Aposté por la educación sexual cuando vi que la demanda de “Anticonceptivos para no abortar, aborto libre para no morir” era un parche si no cuestionaba la sexualidad masculina.

El feminismo cambió las relaciones entre los sexos sin que la mayoría de los hombres se sintieran aludidos y yo, que me relacionaba con feministas y envidiaba la intimidad que lograban en los grupos de autoconocimiento, decidí convocar a un grupo de hombres (en 1985) para ver cómo nos afectaba el cambio y cómo podíamos contribuir a acelerarlo, dando sin saberlo un impulso al Movimiento de Hombres por la Igualdad.

Desde su aparición el feminismo aporta enfoques nuevos a temas viejos. Sin que nadie les regale nada han reivindicado, frente  a todo tipo de descalificaciones, temas como el divorcio, la promiscuidad, la noche, la anticoncepción, el aborto, la igualdad de derechos y oportunidades, las cuotas, los cambios legislativos, la discriminación positiva, el trabajo doméstico... Reivindicaciones acompañadas de todo tipo de movilizaciones, siempre pacíficas, en las que han asumido riesgos y superado periodos de desmovilización que acabaron con muchos movimientos de la transición. Superado momentos en los que solo se veían rescoldos en la universidad y las instituciones, mientras aumentaba el reguero de víctimas que quedaban en la cuneta de la historia. Pero de tanto en tanto pasaba algo que las hacía resurgir. A finales de los 90 fue la indignación ante el asesinato de Ana Orantes el que puso en la agenda la violencia que padecían en las relaciones de pareja.

La victoria del PP y la desmovilización social que provocó las medidas anti“crisis” llevaron a pensar en el escenario ideal para recortar el derecho al aborto, la conquista más peleada por el feminismo desde la transición, y el tren de la libertad fue el broche a una respuesta del movimiento feminista que provocó la dimisión de Gallardón y un relevo generacional que, con los socialistas en la oposición, no se pudo controlar con ayudas a los colectivos afines.

La manifestación de Madrid del 7N de 2015 hizo saltar por los aires el corsé legal que mantenía las violencias machistas en el ámbito de la pareja, y el 25N de 2017 el movimiento feminista demostraba su implantación territorial con manifestaciones masivas en más de 50 ciudades, contra “la manada” y los intentos de cuestionar a su víctima.

El pasado 8 de marzo la de mujeres fue la primera huelga política de la democracia, y las manifestaciones de la tarde una demostración sin precedentes de fuerza del movimiento feminista, que ha metido en la agenda política temas como la brecha salarial o los cuidados, que parecían tener más capacidad descriptiva que de movilización.

Ya podemos decir que la mayoría de los hombres se sienten aludidos, que son capaces de identificar muchos de sus privilegios y abundan los que comparten la necesidad del cambio, como demuestran su presencia creciente en las manifestaciones feministas, los miles de hombres que asumieron los cuidados en sus hogares para que sus compañeras vivieran el 8M, o los que atendieron los puntos de cuidados que se montaron ese día en muchos pueblos y ciudades.

Tras una vida acompañando a las feministas, con algunos desencuentros sobre el lugar que debemos ocupar los hombres en la lucha por la igualdad, he de admitir que siguen siendo el motor del cambio de los hombres porque se necesita su presión para que renunciemos a muchos de nuestros privilegios.

José Ángel Lozoya Gómez
Miembro del Foro y de la Red de hombres por la igualdad




NOSOTRAS TAMBIÉN


Venimos del ayer, del pasado oscuro y silencioso,
acalladas, ninguneadas, silenciadas,
menores de edad en todos los asuntos”…
(del poema de Jenny Londoño. Ecuador)


 
Hace años que una mujer inteligente y valiente, como lo fue Clara Zetkin, abanderó el movimiento feminista y se instaurauró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como el día de lucha por los derechos y libertades femeninos. Desde entonces las mujeres recorrimos el mundo dando mítines, desfilamos con pancartas, interrumpimos discursos de dirigentes de izquierdas y de derechas, ganamos el derecho al voto y la paridad. Hemos pasado de madres y esposas abnegadas, a las chicas que valientemente cogen su maleta para buscar horizontes más prometedores, o a las muy arriesgadas empresarias y emprendedoras en estos tiempos de crisis. Desgraciadamente en nuestro país chicos y chicas han conseguido la plena igualdad en materia de desempleo.

Aprendimos que “para cambiar la faz del mundo tenemos que estar sólidamente anclados en él”, como decía Simone de Beauvoir. Pero también hemos entendido que la mujer que se había lanzado a la conquista de su libertad sin más armas que la simple imitación del sexo contrario, caía –como no podía ser de otra forma- en los mismos errores que el hombre, sobre todo cuando no se elige bien el modelo a imitar.

Nuestra sociedad se ha articulado a lo largo de siglos alrededor de la dominación y el poder masculinos, a la vez que hemos tenido como eje a la familia tradicional. Es curioso observar que en el mundo contemporáneo se está produciendo un movimiento a la inversa, un movimiento tendente a conocernos a nosotras mismas y en este sentido las mujeres estamos dejando a un lado los referentes masculinos para construirnos una identidad basada en nuestra propia singularidad.

Actualmente se está produciendo un salto cualitativo en el movimiento feminista que, como ocurre con todos los cambios, origina no pocos detractores. "Los hombres poderosos y brutales, que han dominado el mundo durante mucho tiempo”. "Su momento ha llegado”, dijo la actriz Oprah Winfrey en su discurso en la entrega de los Globos de Oro el pasado 8 de Enero. Y muchas mujeres hemos empezado a decir “Me-Too”. Es un movimiento que va más allá de la denuncia a la agresión sexual y al acoso por ser bellas o vulnerables; que dice basta ya a siglos de dominación, que habla de la mujer con sus propias referencias.

El término feminista sigue teniendo una mala prensa porque a las feministas se nos asocia con una especie de “ataque colectivo de histeria”, de "desbordamiento", de "abuso" femenino. Y bastaría con echar una ojeada a la historia para darse cuenta de que tal desbordamiento y abuso es mayoritariamente masculino. Ahí están las mujeres del “Me-Too” para dar fe de ello y para poner voz a tantas otras que no pueden hablar. Hissa Helad está amenazada de muerte. Aparecía en la TV con la nijhab que le cubría toda la cara y solo dejaba ver uno ojos tan expresivos como tristes. Pero la fuerza de su poesia denunciaba el machismo en Arabia Saudi y ponía énfasis en la situación de las mujeres más pobres, más deprovistas, más explotadas. Las mujeres, decía Hissa, somos el alma de la sociedad. Si nos aislan, si nos matan, matan al alma.


  • Nosotras somos agredidas, ninguneadas, acalladas, violadas; desde las sencillas mujeres subsahrianas o árabes, a las mujeres más sofisticadas del mundo.
  • A nosotras se nos suele juzgar por la ropa y la apariencia exterior, en lugar de por nuestro talento.
  • Nosotras tenemos que demostrar que somos eficaces y que merecemos ese trabajo y que no entendemos la brecha salarial, que incluso afecta a nuestras pensiones.
  • Somos nosotras las que compatibilizamos las tareas domésticas con las del trabajo.
  • Las que acudimos al rescate de la familia, de los hijos, de los maridos y familiares.
  • Las que estamos sobradamente preparadas; pero si queremos ser jefas, se nos dice que somos ambiciosas.
  • Las que decimos que no somos ese oscuro objeto de deseo, que somos amantes sexuales y no amadas complacientes, que somos magas sabias que hacemos milagros cada día.
  • Las que sin ser moralistas ni moralizantes, recibimos wasthsApps con supuestos piropos y pretensiones eróticas que son una ofensa.
  • Si tú puedes, e-él puede, vosotros podéis… ¿por qué nosotras tenemos que desmostrarlo? ¿Por qué tenemos que pasar por experiencias que nos avergüenzan?

Leo artículos y escucho debates que me indican que todavía son sorprendentemente bajas las cifras que ocupamos en los Consejos de Administración y de poder político; que vivimos en un mundo en el que sufrimos la mayor violencia masculina y seguimos siendo las peores pagadas en el mercado laboral, que seguimos ocupándonos del 75% de las labores domésticas. Ahora las mujeres alzamos la voz hablar de nuestra dignidad, para decir que somos conscientes de nuestros valores. La igualdad no pasa por la imitación del modelo mascullino; sino por el respeto desde nosotras a nuestro propio valor.

La huelga que se promovueve para el 8 de Marzo para hacer visibles nuestros valores, nuestro reconocimiento y nuestra igualdad está más que justificada y sin duda hay hombres afines que la respaldan, nos apoyan y nos respetan.

Como decían los grandes maestros taoistas, "La esencia de lo femenino es integradora, nos enseña a ceder en vez de luchar, a expresar sentimientos en lugar de reprimirlos, a ser pacientes y tolerantes en vez de orgullosos y cargados de prejuicios, flexibles en lugar de rígidos, blandos en lugar de duros. Más semejantes al agua que al fuego".

Hoy me acuerdo especialmente de las madres, de las abuelas, de las mujeres que no aprendieron a volar porque les cortaron las alas o perdieron sus alas en el intento, de las que volaron con su solidaridad, su inteligencia, su arte; pero sobre todo porque siempre estuvieron ahí para enseñarles que el amor, la educación, la solidaridad y la cultura son los mejores vehículos para andar por la vida. Y finalmente de las niñas, porque el mundo se regirá por parámetros femeninos. El mundo del futuro será el mundo de las mujeres.


Carmen Ciudad
WILFP

BAJO EL VELO


Hace ya unos años que unas mujeres árabes me invitaron a un congreso de mujeres que se celebraba en el desierto de Argelina, en Tinfud, la zona más árida y fea del desierto argelino.

A él acudieron mujeres de todos los países árabes y las europeas, que éramos invitadas muy especiales, pudimos escuchar sus historias tan dramáticas como fascinantes.

Por primera vez oí hablar del Jardín de las Mujeres, reservado a las damas de Kabul y que era conocido como Bagh-e-Zenana. Ese jardín delicioso y lleno de flores fue construido por un rey mongol para sus esposas a principios del siglo XX y después se dio acceso a todas las mujeres afganas, de forma que en su interior podían pasear sin velo y sentarse a merendar bajo la sombra de los árboles. Desgraciadamente, el jardín fue destruido por las continuas guerras y por el paso de los talibanes que condenó a las mujeres afganas al silencio y obstracismo total.

Años después, con la ayuda de fondos europeos, el jardín de las mujeres se pudo reconstruir por y para las mujeres, quienes no solamente rehabilitaron ese idílico lugar donde pasearse; sino que también hicieron talleres para aprender diversos oficios, que les permitiera ganarse la vida y hasta hicieron un gimnasio donde ponerse en forma, que hoy en día siguen funcionando.

Durante una semana, bajo unas simples jaimas, que nos resguardaban del calor, escuché atentamente estas y otras historias, a veces tan dramáticas y otras tan fascinantes que no dejaban de asombrarme. Las mujeres árabes han pasado por toda clase de miserias, violaciones, vejaciones y siempre han sabido salir adelante. Aprendí el valor del tiempo, cuando solo hay tiempo, y me enseñaron a olvidar mis pequeñas miserias personales en comparación a sus vidas tan difíciles.

Mientras tomábamos te, apuntaba viejas recetas de lukums y de mermeladas de rosas (algunos lukums se siguen haciendo en Ronda, mi pueblo y siempre había tenido ganas de aprenderlos) y sobre todo, observando a aquellas mujeres de modales femeninos y dulces, a pesar de la dureza del clima y de sus condiciones personales, no podía dejar de pensar que debajo de aquellos velos que casi las cubren por completo -que algunas confesaban que fuera de la casa les sirve para preservarse de la mirada lasciva de los hombres- debajo de aquellos velos pensaba, hay no solamente una enorme dosis de valor; sino que quizás también un toque de lencería fina, de exquisito gusto a la hora de vestir y de sutileza.

Ahora, en Madrid, con la ayuda de ACNUR y de algunos diseñadores madrileños, se confirman mis sospechas. Se ha lanzado por primera vez en España un desfile de moda árabe femenina, que es tan sutil y delicioso como los lukums de esas mujeres. Una acción solidaria y de ayuda a las mujeres árabes que mantienen a sus familias, a pesar de la enorme exclusión social de la que son objeto.


Carmen Ciudad- WILPF

LA BELLEZA ES LO ÚNICO QUE PERMANECE


Un día al entrar en la habitación de mi madre, me sorprendió  su bonita cara entre las sábanas. Dormía profundamente, casi sin respirar, yo observaba como su cuerpo se había vuelto más pequeño y seco. La miraba como si yo fuese otra persona, como si yo no estuviese en aquella habitación, como en los sueños cuando te ves a ti mismo desde lejos; pero no te reconoces. Entonces las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas y mis manos, mojaban mi camisa y no podía parar de llorar. Parece que  las mujeres a una cierta edad nos ponemos a llorar así, sin que nada nos consuele, como si volviésemos a ser niñas. Me preguntaba: ¿donde se ha ido su alma?, ¿está en algún sitio a la espera de que su cuerpo se reúna con ella?, ¿está con sus hermanas, en el pueblo, charlando alrededor de la mesa de camilla?, ¿se aloja en algún sitio a la espera de la muerte? O quizás no esté en ninguna parte, quizás no exista el alma y todo lo que tenemos es corazón, intestinos, lengua... 

Me quedé todo el día con esta idea fija en la cabeza: "es como la caja negra de los aviones". Pueden volar durante años y parece que todo está en regla. De pronto el avión se estrella, abren la caja negra y descubren que desde hace tiempo, había varios tornillos sueltos. Las personas que nos ocupábamos de ella, lo hacíamos lo mejor que podíamos. La lavábamos, la limpiábamos cuando se manchaba, como si se tratase de una niña; le hablábamos y mimábamos igual que a los niños; le dábamos un sin fin de medicinas y hacíamos todo lo posible para que su corazón, sus pulmones, su vientre, continuasen funcionando. Quizás la única suerte que yo tenga es que nadie se va a ocupar de que mi corazón y mis vísceras sigan funcionando cuando ya no puedan más.
 
Cuando era pequeña me encantaban los domingos porque ese día no se hacía nada en aquella ajetreada casa de mi infancia. Ninguna actividad, todo era enormemente tranquilo, como si todo se hubiese congelado por unas horas. Se parecía a aquel juego de las estatuas: caminabas, caminabas y, al recibir una orden, los niños nos parábamos de golpe simulando ser una estatua. Los domingos todo era más ligero, como si yo misma no pesara nada, como si todos fuésemos estatuas de sal. Ahora me sorprende la tranquilidad que reina en esta casa. Ya no vienen niños, ni apenas visitas, ni se escucha el charloteo de mi madre en el salón con sus amigas; pero tampoco durante todo el tiempo que la cuidamos, pude tener un solo día de descanso, sin esa preocupación por su salud que se instalaba en mi cerebro. De igual forma que no he podido averiguar donde se aloja el espíritu de las personas que amamos cuando están enfermas o desaparecen.

Pensando en el frágil cuerpo de mi madre, enfermo y casi inútil, me gusta creer que su espíritu era como esas pequeñas bolas de cristal que guardaba como un tesoro de pequeña, que se deslizaba suavemente, que iba y venía y que a veces, solo de vez en cuando, se quedaba un ratito conmigo. A pesar de el dolor que eso me produce, a pesar de que soy incapaz de comprender esta extraña relación con la vida, se que la belleza es lo único que permanece, que solo la belleza sobrevive a nuestros recuerdos y a nuestro espíritu. Entonces dejo de estar triste, porque la relación con mi madre ha sido bella. Esa belleza es lo único que quizás pueda transmitir en mi vida.


Carmen Ciudad- WILPF

GUERRA DE BANDERÍAS VERSIÓN SIGLO XXI


Desde los foros sociales mundiales celebrados en 2002 y sucesivos, el neoliberalismo venía librando una batalla ideológica en retirada, ya la fuerza emergente de los movimientos sociales que apuntaban con claridad los fallos y deficiencias del sistema económico y político mundial. Pero la crisis mundial del 2008 supuso el golpe definitivo y el fracaso estrepitoso de las políticas liberalizadoras y privatizadoras que nos dejaros totalmente desarmados ante los desmanes y desregulaciones de los sistemas de control de capitales.
La derecha política y económica, tenía que recomponer su discurso, y se habló de la famosa “refundación del capitalismo” y cosas por el estilo, que con el tiempo se ha visto que sólo eran pantallas para retrasar los nuevos mensajes del poder. El mantra oficial pasó del “fin de la Historia” de Fukuyama, al “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” los recortes salvajes generalizados, y en la UE los “estados derrochones del sur”.
En cada país y estado del entorno occidental, el discurso se intenta adaptar a sus circunstancias locales, y lo que en Alemania justifica los recortes en casa por culpa de Grecia, en España es por imposición de la UE y los derroches de Zapatero que no supo ver la crisis, etc. Todo vale para justificar lo injustificable, y sobre todo para NO dar cuentas del fracaso absoluto del sistema globalizador y neoliberal impuesto a partir de los años 80 y que prometía la felicidad y el capitalismo popular para toda la ciudadanía sumisa.
Pero surge el 15M como explosión ciudadana sin precedentes y el discurso neoliberal sufre una nueva derrota esta vez en lo dialectico, el NO NOS REPRESENTAN, NO SOMOS MERCANCIA EN MANOS DE POLITICOS Y BANQUEROS, y otros muchos lemas que dejan bien claro, junto a las luchas y movilizaciones pegadas a la realidad social en temas como desahucios, estafas bancarias, servicios sociales privatizados, sanidad y educación pública, etc., que el ciclo vital del discurso derechizante neoliberal está en horas bajas.
Las encuestas serias realizadas desde 2011 confirman con pequeños altibajos, que la sanidad y la educación pública, las pensiones públicas, las políticas de viviendas, la recuperación de empresas y servicios públicos privatizados, etc. están en el sentir muy mayoritario de la ciudadanía, y por tanto los discursos emitidos principalmente por la derecha y el PP en particular que nos intentaban convencer de lo BUENO que era privatizar en contraposición a la gestión nefasta desde lo público habían sucumbido a manos de la realidad de la misma crisis y el empuje de nuevos actores sociales y políticos.
Pero la respuesta de las derechas no se podía demorar, porque los que mandan no sueltan las riendas del poder con facilidad, había que buscar nuevos yacimientos discursivos capaces de retrasar los cambios políticos, sociales y económicos que nuestro país tanto necesita y añora la inmensa mayoría. Y como en las novelas de Grandes Hazañas, cuando falla la realidad, se apela a la emoción a lo intangible. Ante la derrota de lo evidente y de la razón, está la bandera de lo sentimental.
Y es ahí donde en coincidencia casi cómplice, desde Madrid y desde Cataluña la clase económica dirigente con sus partidos amigos, los mismos que años antes habían ensayado de forma masiva las privatizaciones y externalizaciones masivas, principalmente en los sectores de asistencia social, educción y sanidad, desempolvan sus banderas de los armarios y atizan el discurso nacionalista excluyente y sentimental. Los mismos que años antes en tiempos de Aznar y Pujol hablaban catalán en la intimidad y compartían el 3% de las comisiones por territorios, ahora coinciden en iniciar la escala de lo identitario y así borrar de un plumazo sus muchas complicidades, y sus muchas prebendas mutuas ideológicas y estratégicas.
Como en toda guerra que se precie, la primera victima es la verdad, y la segunda los llamados EECTOS COLATERALES, es decir, las víctimas inocentes que formamos ese concepto ciudadano de LOS DE ABAJO.
En Cataluña y al calor de las duras medidas de ajuste, un sector muy importante de la ciudadanía enojada asume la posibilidad de acabar con estas políticas y de camino quitarse al corrupto e impresentable gobierno de España de un plumazo, y se sube al carro del Procés, con más ilusión que fundamentos. Y desde Madrid el gobierno alimenta el incendio con desplantes, ofensas, y discursos encendidos que arrastran también a una parte importante de los sectores de clase medía y trabajadora a enfocar en el agravio y el desafío independentista, antes que, en su plato de comida, su pensión o el recibo de la luz.
Y ya está hecho, por arte de magia mediática y a golpe de talonario, hemos convertido el enfado social de la mayoría, en sentimiento abstracto de identidad. Todo por mantener el poder hasta que amainen los vientos de cambio y a ver si la crisis remite con el correr de los días, y el pueblo se olvida de corrupción, hambre, recortes y engaños. Doctores tiene la iglesia y la derechona nunca ha estado falta de mesías, de dineros y de aliados útiles entre los mendicantes.
Ante este panorama espeluznante de rechazo social al discurso neoliberal y sentimiento identitario banderil, que aparenta una contradicción ideológica, pero que no carece de sentido para mucha gente necesitada de sentido de pertenencia en tiempos difíciles, he aquí que la izquierda social y política se encuentra en otra encrucijada histórica.
Por un lado PODEMOS, fuerza emergente que recoge mejor que nadie el espíritu de protesta del 15M, no supo probablemente jugar sus cartas tras las elecciones de Diciembre y posterior de junio del 2017. Un exceso de confianza, ingenuidad y algo de soberbia, impidió la formación de un gobierno para sacar al corrupto PP del gobierno.
Por otro lado el PSOE que se debate en el ser o no ser, y en su política de atrincheramiento antiPODEMOS, que no ha digerido aún la nueva situación de diversidad política del país. Y que espera a que el tiempo y las nuevas elecciones dentro de dos años le sitúen nuevamente en la hegemonía total de la izquierda sociológica.
Y mientras esto ocurre, la gente sufre y la derecha que a la postre es la responsable del discurso fracasado que nos ha llevado a la crisis del 2008, se recompone esta vez bajo el tándem Cs y PP en franca competencia por liderar el discurso más rancio y sentimentaloide de la guerra banderil total. Y la otra derecha catalana representada principalmente por PDyC como reverso de la misma moneda, consume sus últimos días de exilio y rosas agitando también las banderas de la “dignidad pisoteada” como en perfecta coordinación, aparentemente improvisada, intentan mantener a su tropa apegada a lo emocional y sentimental, sin entender que las verdaderas causas de amplios sectores empobrecidos para apoyar el Procés son exclusivamente coyunturales e interesados.
Si quedara una pizca de racionalidad y humanidad en la izquierda española, de forma inmediata se entablaría un acuerdo a la portuguesa para sacar al PP del gobierno, establecer unas políticas de rescate ciudadano, y de regeneración social y democrática que situaran el discurso de lo social por encima del discurso de lo identitario y de la guerra entre comunidades. El PP fuera del gobierno tendría que responder de sus corruptelas, y sin el tejemaneje de jueces y fiscales ejecutada desde el poder institucional, lo que terminaría en el estallido de una guerra fratricida en su seno, y en una guerra de delaciones y un “sálvese quien pueda” entre los odios y rencillas agazapadas en estos momentos.
No valen justificaciones sobre quien apoyaría o no esa Moción de Censura, porque el PP en mil ocasiones se ha apoyado en grupos nacionalistas e independentistas para sacar sus leyes, sus presupuestos y sus programas, léase el ultimo PGE del pasado año con el PNV. Máxime cuando los grupos catalanes están dispuestos a apoyar la salida del PP a cambio de nada, y todos sabemos que el Procés a embarrancado definitivamente para muchos años al menos.
Superar los debates identitarios nacionales es condición indispensable para salir del bache, y el PP y Cs lo saben y no van a soltar la presa fácilmente. La izquierda en general y el PSOE en particular que tiene la llave de la operación, deben superar su complejo de niño que le han quitado el juguete y dar el paso adelante con una Moción de Censura e Investidura. PODEMOS debe apoyar alguna de las formulas que supongan establecer un nuevo marco discursivo y político en nuestro País, y dejar para más adelante el debate sobre el liderazgo definitivo de la izquierda en post de la mayoría social. Posponer el debate sobre la solución definitiva en Cataluña y el resto de los territorios a dos años vista, lo que daría serenidad y perspectiva para la búsqueda de un encaje pactado y aceptable por todas las partes. Y dentro de dos años, con un poco de acierto, generosidad e inteligencia política, estaríamos hablando de otras cosas importantes, como los retos futuros en la economía sostenible del siglo XXI, en las nuevas fronteras del estado del bienestar y el avance de la democracia participativa, en reformas democráticas de progreso en nuestra constitución, etc.
La solución está al alcance de la mano, la pregunta es, ¿madurez o estrategia miope?


Federico Noriega Gonzalez
Exconsejero ciudadano municipal de PODEMOS Sevilla




¿SOLOS, SOLAS O DESOLADOS?


En "Anna Karenina" Tolstoy escribió que las familias felices se parecen, en cambio las infelices lo son cada una a su manera. Basta con darse una vuelta por el foro para comprobar !cuanta razón tenía Tolstoy!

Cada dia me parece más difícil saber algo sobre inteligencia emocional. Resulta que hay tantas clases de inteligencias que al final voy a concluir, como en la lógica de Sócrates, que "solo se que no se nada". El problema de ser tan lógico es que te quedas sin pasión y hasta corres el riesgo de terminar con una ingesta de cicuta.

Como a pesar de todo, todavía me aplico en el intento de aprender, asistí a una conferencia sobre las Relaciones de Pareja y parece que los psicólogos -esos que saben mucho de inteligencia emocional que el resto de los mortales no aprendemos-  han dando con una serie de fórmulas matemáticas para definirla. Sería algo así como: 

Modelo de Fusión: 1/2 + 1/2 = 1, es el caso del enamoramiento inicial, de la fusión de dos medias naranjas, aquí todos nos olvidamos de los amigos, de los ex, de los problemas con los hijos o con el trabajo, de por donde va la crisis o los avatares políticos y solo tenemos ojos para el otro. Claro que hay individuos que no pasan nunca de esta fase de atolondramiento  inicial, que a más de uno nos encanta, de esa especie de adolescencia permanente. Mi peluquero, entre corte y corte y sin cortarse un pelo va y  te dice: "Estoy enamoraaaado! Se que después voy a sufrir -dice él- pero ¿y lo bien que se lo pasa uno?" Y todo esto mientras canturrea "Esperaaanza por Dios, Esperaaanza...ya no saabes bailar el Cha,Cha,Cha..." Definitivamente, he cambiado el sillón del psicoanalista por el de mi peluquero. Haces risoterapia, sales más guapa y te pegas un subidón de autoestima.

Otro Modelo es de Inclusión: 1 + 1 = 1. Aqui dos personas forman una sola. Es el modelo que se establece cuando ese periodo de  "fusión" ya no funciona. Y como todos sabemos que  la fusión inicial  tiene un tiempo de caducidad, suele ser el modelo que se instala después.  Uno de los dos se apodera del otro, lo engulle en muchos caso; solo que llega el momento en el que el sometido se cansa de tanto aguante. Las relaciones de poder son así,  hasta que el exclavo se rebela.

Finalmente, está el Modelo de Inter-dependencia: 1 + 1 = 3. Como la lógica matemática es ilógica a toda vista, es el modelo más difícil de ver, sin hablar de conseguir. Pero este es  el que mola. De tal manera que los dos individuos se funden, se quieren,  pero son personas independientes y completas que se inter-relacionan a través del respeto y la igualdad afectiva, que han creado esa tercera personalidad que se llama Amor. Así es que compran todas las papeletas para estar juntos para los restos, ser felices y comer perdices.

Si bien  con la edad nos llega la certeza de  que la felicidad es una sensación transitoria, también es verdad que hay gente que no reconocería la felicidad ni aunque estuviese delante de ellos haciendo señales de humo. En cuanto a la infelicidad y las separaciones, las hay para todos los gustos. Luis Racionero, escritor y antiguo Director de la Biblioteca Nacional, ha escrito que "Casi siempre quienes se separan son las mujeres; el hombre es demasiado cobarde, irresoluto, acomplejado o indefenso como para elegir la soledad, la ruptura, el cambio. El hombre ha sido condicionado por su madre, como un perro de Pavlov, para  dos cosas: primero, para obedecer a la mujer que se ponga en el sitio de ella y segundo, para ser absolutamente incapaz de vivir solo". Quizás sea por eso que se dice que en general los hombres no abandonan nunca y cuando lo hacen es porque, como Tarzán, tienen una liana a la que agarrarse... pero digamos a favor de los hombres, que cada vez hay más hombres que incluso se arriesgan a vivir solos.

Por nuestro lado, las mujeres estamos tan inmersas en la cotidianidad que ni siquiera tenemos tiempo de plantearnos la separación y  solo lo hacemos cuando ya estamos hasta el moño y nuestra pareja ha pasado a formar parte  de la decoración del sofá o ni siquiera nos mira y ronca mientras pasan una preciosa película en la tele;  o nos separamos cuando  por fin caemos en la cuenta de que en  la casa todos tienen "affaires" menos nosotras. Esto me  lo dijo una amiga con toda su gracia, cuando cayó en la cuenta de que tenía que divorciarse: "niña, que en mi casa todos se acostaban con alguien menos yo". Como si estuviésemos condenadas a la intendencia del cuartel, pelando patatas de por vida.

Además, la sociedad nos ha montado el estatus de tal manera que nos  provoca horror que nos vean con la comitiva de amigas despechadas, sin un macho que se atreva a acercarse a tanta fémina. Y es que nosotras cuando estamos solas, no nos sentimos solas sino desoladas;  en lugar de aprovechar ese salto al vacío para propiciar un encuentro con nosotras mismas, lejos del rencor que la separación nos produce. Y esto del "encuentro con nosotros mismos" que resulta que es lo que va a mover la sociedad del futuro, que conste que también serviría para más de uno/a que sale a la calle creyendo que "estando en el mercado" se le resuelve el problema.

En lo que se refiere al dolor que produce una separación,  hay una diferencia: no es lo mismo separarse de sopetón que separarse teniendo ya a otra potencial pareja que ya estaba ahí esperándonos. Lo más civilizado sería una separación por tramos.  Vamos !que te den por lo menos tiempo para amortizar el dolor! Porque, no nos engañemos... todos sabemos que el que más sufre no es el que abandona; sino el abandonado. Cuando abandonas, el dolor te puede durar tres días; sin embargo el otro dolor -el del abandonado-  puede durar de tres meses a tres años. 

Dice el Sr. Racionero algo así como que  "los artistas necesitan sentirse enamorados para tener inspiración y que  el resto la  necesitamos para salir de la monotonía cotidiana".  El problema quizás consista en una confusión semántica: llamar Amor a aquello que no lo es; sino que es más bien su opuesto: carencia, egoísmo, miedo, celos, posesión, obsesión, auto-engaño. No lo digo yo,  lo dice el mismísimo Racionero y también que las mujeres queremos básicamente tres cosas: "Que las quieran, que las protejan y quedarse con todo" .

Aunque muchas de nosotras no estamos precisamente carentes de experiencias misóginas, desde una perspectiva feminista menos radical y más humanitaria, creo que las mujeres deberíamos revisar nuestras posturas a la hora del reparto.

Intentemos ser felices,  SIN comer perdices. Porque: ¿Qué habrán hecho las perdices para que se las coman? Y sobre todo,  porque hay ciertas féminas que preferimos pactar, en lugar de sacrifican y que no nos comemos a nadie.


Carmen Ciudad
WILPF

El año de los tiros

El cinco y séis de febrero celebramos en la Casa Colón de Huelva las IV Jornadas de Conmemoración del año de los Tiros. 

Queremos rescatar del olvido una de las primeras manifestaciones populares de contenido ambiental habidas en el mundo: el 4 de febrero de hace ciento treinta años (1888) se concentraron en Rio Tinto unas diez mil personas. Eran mujeres, hombres, niños, ancianos, campesinos, mineros, vecinos, acompañados por una banda de música. Procedían de todos los rincones de la cuenca minera onubense, que varios articulistas llamaban "el país de los Humos". Querían justicia social al tiempo que justicia ambiental, pues a la demanda de mejora de las condiciones de trabajo sumaban las de defensa de la salud de las poblaciones, de la agricultura y los animales, dañadas por la lluvia ácida procedente de la calcinación de las piritas a escala industrial.

Aquella manifestación pacífica, de trágico final (fue tiroteada por el ejército y la mayoría de los cadáveres arrojados a las escombreras), tuvo lugar poco después de las huelgas obreras en Chicago que dan origen al 1 de mayo como Día Internacional del Trabajo. La manifestación de Río Tinto fue pacífica, de amplia base popular y cívica, con una concepción de la justicia muy actual, pues integraba lo humano y lo ambiental.

Todo ello nos lleva a los organizadores y a las entidades que colaboran a proponer ante la UNESCO el 4 de febrero de 1888 como Día Internacional del ecologismo. Ello pasa primero por el reconocimiento patrimonial de aquel acontecimiento por las instituciones andaluzas.

Félix Talego Vázquez
 
MANIFIESTO AÑO DE LOS TIROS

El 4 de febrero de 1888 una manifestación pacífica que, al grito de “Abajo los humos”, se había concentrado en la plaza del ayuntamiento de Riotinto convocada por la Liga Contra las Calcinaciones, terminó en tragedia. Una descarga de fusilería del ejército causó la muerte, oficialmente, a trece personas, aunque la cifra real de víctimas mortales debió ser mucho mayor. Eran mujeres, hombres, niños, ancianos, campesinos, mineros, vecinos, acompañados por una banda de música. Procedían de todos los rincones de la cuenca minera onubense, que varios articulistas llamaban “el país de los Humos”. Estaban articulados en la Liga contra las Calcinaciones y en las incipientes organizaciones sindicales. Exigían mejoras en el trabajo y, simultáneamente, el fin de la lluvia ácida (anhídrido sulfúrico), provocada por la calcinación al aire libre de piritas a una escala sin precedentes. El cobre así obtenido nutría la demanda mundial de la industria en expansión.

La gravedad de los hechos del “Año de los Tiros”, como popularmente fue conocido el suceso, provocó un intenso debate en el Parlamento español, y gran eco mediático en la prensa nacional e internacional. Fue la primera campaña mediática sobre contaminación en España, y una de las primeras del mundo. A pesar de ello, no se derivaron responsabilidades judiciales ni políticas. Se impuso la impunidad y el hecho fue cayendo en el olvido.

Hasta los años setenta del siglo XX la sociedad civil de la cuenca minera no volvería a movilizarse aglutinada por el derecho a un ambiente saludable, pues durante las primeras décadas del siglo XX las huelgas mineras protestaron solo contra la injusticia laboral y después se impuso la dictadura. Son casi cien años, los mismos que transcurren hasta que los estudiosos vuelven a interesarse por “El Año de los Tiros”, atentos por mucho tiempo solo a la vertiente de explotación laboral de las sociedades mineras y los enclaves industriales.

Las peticiones que portaban los infortunados manifestantes fundían razones de justicia social y de justicia ambiental: a las demandas por la mejora de las condiciones de trabajo se sumaban las de defensa de la salud de las poblaciones, de la agricultura y los animales. Esta síntesis constituye un ejemplo augural de ética ecológica en la geografía mundial. Y es paradigmática de otras muchas luchas que se han sucedido después en pro del cambio a una minería e industria sensibles a la explotación humana y de la naturaleza, pues la una es necesariamente correlativa de la otra.

Los sucesos del Año de los Tiros tienen lugar poco tiempo después de las huelgas obreras en Chicago que dan origen a la celebración del 1 de mayo como Día Internacional del Trabajo. Su condición de reivindicación pacífica, de amplia base popular y cívica, su acierto en integrar en una concepción amplia de justicia los aspectos humanos y ambientales, hoy más aceptada, pero necesitada aun de respaldo y ocasiones simbólicas que la celebren, nos lleva a proponer el 4 de febrero de 1888 como Día Internacional del ¿ecologismo social?.