MEDIDAS PARA HOMBRES CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS EN ANDALUCÍA


El grupo parlamentario de Podemos Andalucía presentó el pasado 6 de marzo de 2018 un texto alternativo al PROYECTO DE LEY con el que la Junta de Andalucía trata de actualizar la LEY CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO de 2007. El texto alternativo recoge las principales reivindicaciones del movimiento feminista y plantea un cambio de definición de las violencias machistas que parece tan urgente como necesario. Propone trascender la “concepción reduccionista y victimizante de la violencia de género, entendida como la que sufren las mujeres por el hecho de serlo, a manos de sus parejas o exparejas a un nuevo concepto de violencias machistas […] para entenderlas como aquellas que ejercen los hombres sobre las mujeres con el fin de mantener el supremacismo y los privilegios que se le atribuyen por el hecho de serlo. […] Este cambio de enfoque obliga a plantear todo un capítulo de medidas de prevención específica dirigidas a hombres y potenciales agresores que permitan actuar sobre la base cultural que reproduce y prevenir su riesgo”.

Estas medidas suponen la primera propuesta legislativa para incorporar a los hombres y los niños a la lucha por la igualdad y contra las violencias machistas que llega al Parlamento Andaluz. Aunque ninguno de los grupos se opuso a estas medidas el texto fue rechazado y ahora toca tratar de introducirlas en forma de enmiendas a la propuesta del PSOE-A.

La necesidad de incorporar a los hombres a la lucha por la igualdad es un objetivo del movimiento feminista global desde la IV CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER celebrada en Beijing en 1995, que “alienta a los hombres a que participen plenamente en todas las acciones encaminadas a garantizar la igualdad de mujeres y hombres”. Desde entonces han sido muchas las resoluciones y recomendaciones de los organismos internacionales en este sentido. La más reciente es la del CONVENIO DE ESTAMBUL que establece que “Las Partes tomarán las medidas necesarias para animar a todos los miembros de la sociedad, en particular los hombres y los niños, a contribuir activamente a la prevención de todas las formas de violencia”.

En nuestro país la Comunidad Autónoma Vasca plantea, en su PLAN PARA LA IGUALDAD DE MUJERES Y HOMBRES de 2006, “medidas para fomentar la implicación de los hombres como un complemento necesario” y crea el PROGRAMA GIZONDUZ, que depende del Instituto Vasco de la Mujer. El Ayuntamiento de Jerez de la Frontera creó en 1999 el PROGRAMA DE HOMBRES POR LA IGUALDAD que sigue funcionando. Más breve y menos conocido fue el programa de la Diputación de Sevilla entre 2004-2006. El ejemplo actual más ambicioso es el SERVEI DE ATENCIÓ A HOMES (SAH) y el programa CANVIEM-HO del Ayuntamiento de Barcelona.

Aunque estas experiencias han demostrado la viabilidad y la conveniencia de trabajar con hombres, y cada vez son más las expertas, técnicas, responsables de políticas públicas y activistas que se plantean la necesidad de políticas feministas para hombres, hay que reconocer que existen muchas resistencias a estas iniciativas, sobre todo por parte de los hombres con responsabilidades políticas que evitan comprometerse con el cambio de los hombres, pero también por parte de algunas mujeres que temen que las mismas diluyan su liderazgo en la lucha por la igualdad y contra las violencias machistas.

Hay una falta de interés que se traduce en recortes de los programas e iniciativas dirigidas a los hombres; recortes que también sufren el resto de las políticas de Igualdad pero que, en este caso, dada la precariedad de la que partían, los lleva al borde de la desaparición. Un precedente lo encontramos en el TELÉFONO DE ORIENTACIÓN PARA HOMBRES que puso en marcha la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género en 2009 y desapareció con el Ministerio de Igualdad.

De las 212 medidas que recoge el PACTO DE ESTADO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, solo 11 pueden considerarse específicamente dirigidas a hombres, y solo dos pueden considerarse preventivas, ambas dirigidas a jóvenes: la 5 y la 195. Las otras se centran en el maltratador y tienen un carácter punitivo.

El texto de Podemos plantea la necesidad de que las administraciones públicas de Andalucía promuevan “programas y actuaciones de prevención de todas las formas de violencias y desigualdades de género dirigidos específicamente a hombres”, y para garantizar el adecuado desarrollo de las medidas que detalla propone la creación de un “Programa Andaluz de Igualdad y prevención de violencias machistas para Hombres […] encargado de promover, apoyar, coordinar y evaluar las actuaciones en esta materia de todas las administraciones en Andalucía”, dejando claro que “los programas y actuaciones en esta materia contarán con financiación propia que no podrá detraerse ni significar merma de la financiación de los programas de igualdad y violencias machistas ya destinados a mujeres” y que “Los programas de intervención con agresores potenciales […] serán acreditados y supervisados por los organismos públicos responsables en materia de Igualdad y no podrán compartir recursos o instalaciones con los de atención a víctimas de las violencias machistas”.

El texto propone también “El estudio de los modelos de masculinidades hegemónicas y de su relación con las causas de las violencias machistas” o “las motivaciones, circunstancias y consecuencias de las violencias de género para los hombres que las practican”, dos temas imprescindibles para conocer y prevenir las motivaciones y las causas estructurales de estas violencias.

Si coincidimos en la imposibilidad de erradicar las violencias machistas sin acabar con el machismo, y la de acabar con el machismo sin que cambien los hombres, habremos de concluir que es urgente y necesario articular políticas feministas dirigidas a los hombres. Por eso las enmiendas que se van a presentar en este sentido al texto del PSOE-A pueden y deben contar con el apoyo de quienes quieran erradicar las violencias machistas, más allá de las diferencias partidarias, y muy especialmente con el de los hombres y los diputados que dicen estar por la Igualdad.


Jose Ángel Lozoya.
Hilario Sáez Méndez.
Jesús Casado Rodrigo
Los tres autores pertenecen a los colectivos Foro de hombres por la Igualdad, Red de hombres por la Igualdad  y a la Fundación Iniciativa Social. Hilario colabora con la Secretaría de Feminismos de Podemos Andalucía.








ConSuma Consciencia, información clara para consumir con criterio


Cuando hablamos de innovación muchas veces nos centramos en el “qué”, olvidándonos del “cómo”, pregunta que puede conducirnos a respuestas poderosas. ConSumaConsciencia es una plataforma creada con ese propósito, con la intención de que las personas conozcamos las empresas en las que consumimos y las alternativas que tenemos disponibles. ConSuma Consciencia es una herramienta online de acceso gratuito que desnuda a las empresas y ofrece una radiografía de su esencia, más allá de las estrategias de comunicación y publicidad que cada una usa.

En esta fase del proyecto la plataforma presenta información clara, rigurosa, transparente y comparable sobre el desempeño de entidades que comercializan electricidad. ConSuma Consciencia recopila y sistematiza información pública actualmente disponible en la red, bien proporcionada por la propia entidad o por otras organizaciones públicas o privadas. Acaba de publicarse el proyecto piloto, para el que se han seleccionado 18 empresas (o grupos empresariales) que comercializan electricidad para usos domésticos en España, desde cooperativas locales hasta empresas transnacionales.

Las empresas se estudian a través de 60 parámetros, bajo el prisma de la responsabilidad compartida pero diferenciada. A través de esta herramienta se puede conocer el origen de las entidades, su volumen, accionistas, etc. así como aspectos relacionados con la gestión económica, como la transparencia fiscal y la distribución de beneficios o la gobernanza interna, transparencia y aspectos de género. Además, se han seleccionado una serie de indicadores específicos que visibilizan los aspectos relacionados con la comercialización de energía, como pueden ser la cantidad de energía de origen renovable que comercializa cada entidad o los residuos radiactivos emitidos.

Gracias a ConSuma Consciencia podemos romper ciertos mitos como que todas las empresas son iguales o que el consumo de energía renovable es más caro que el convencional.

ConSuma Consciencia es una plataforma online, independiente, colaborativa, sin ánimo de lucro y de acceso gratuito que pretende fomentar un consumo más razonado y razonable, alineado con los valores que cada persona quiera defender. Es importante, en una sociedad tan economizada como la nuestra, saber qué intereses estamos favoreciendo con nuestro consumo. Por ello, con esta herramienta cada persona podrá reflexionar y decidir cuáles son las empresas con las que más se identifica y en las que quiere consumir. La información es poder y nuestras pequeñas decisiones individuales determinan los futuros comunes.

Para las siguientes fases del proyecto se va a estudiar la consideración de otros parámetros, se va a ampliar el análisis a más comercializadoras de electricidad y se va a aplicar esta metodología para otros sectores críticos en el consumo ordinario como la banca, moda y telecomunicaciones.

Si te gusta la herramienta, ¡difúndela! Gracias 



 

SI NOSOTRAS NOS PARAMOS, EL MUNDO SE PARA


Y alguien pensará: “¿Y qué más da? De todas formas, vamos demasiado rápido hacia no se sabe dónde”. A veces parece que el mundo me tiene sujeta por una cuerda, como en el cuadro de Chagall, y yo voy detrás, volando porque no puedo seguir su ritmo a pie. El cabello hacia atrás y la falta abombada por la velocidad a la que me arrastra el mundo. ¿Cuántas decisiones tomamos al día? ¿Cuántos sentimientos, pensamientos, sensaciones, registramos? Una plétora (acabo de leer la palabra en Octavio Paz). Pero, ¿los registramos realmente? ¿O tienen lugar en nosotros, “nos ocurren”? Los sentimientos, pensamientos, llamémoslos “estímulos”, que no registramos o no metabolizamos porque ocurren demasiado rápido, se nos atragantan y, sean buenos o malos, o los creamos buenos o malos, nos pueden sentar mal.

El otro día fui a un espectáculo de Rocío Molina. Una monstruo. Delirante. Extática. Desprendió una energía inmensa que electrizaba al público. Terminó a las 11 de la noche. Yo, y no sé si las demás, me quedé cargada, absolutamente incapaz de soltar esa energía, lo que equivale a decir de dormir. En mi mundo parado, un espectáculo así se programaría a medio día y el público estaría de pie para poder expresarse con el cuerpo, nuestro cuerpo como catalizador del flujo estimulante y cálido de Rocío. En mi mundo parado, no sería inconveniente pasar una noche sin dormir porque al día siguiente no te espera nada.

¿A cuántas decisiones nos enfrentamos todos los días? Propias, de nuestra familia, desde cuestiones de trabajo externo, hasta cuestiones caseras, pasando por salud, hobbies, socialización. ¿A qué hora y dónde quedo con mi amiga? Esa decisión, la más nimia de todas, claro, puede tener una gran importancia. De la hora y el sitio puede depender que pase un buen rato con mi amiga o no. Y de una buena (o mala) conversación salen ideas, estímulos, que pueden invadir tu mente durante días. Una decisión importante. Mucho. Y a la que no podemos conceder mucha reflexión por falta de tiempo.

La vida: una sucesión de decisiones que debemos tomar súbitamente y con cuyas consecuencias tenemos que vivir para los restos.

Por eso, lo de que el mundo se pare me encanta. Y pudiera ser que el 8 de marzo, huelga de mujeres, fuera más placentero para muchos (en masculino estricto) de lo que nos creemos. Mi compañera de trabajo no aparece: ¡tengo todo el despacho para mí!. Grandes colas en el supermercado, con solo dos cajas abiertas, porque las cajeras están de huelga. Un momento: ninguna cola, porque nosotras no estamos comprando; no hay nadie en el supermercado. Hoy mi madre no cocina; cocina mi padre, que hace filete con patatas que me encanta. A ver si se le va a coger gusto a esto del paro femenino y nos sale el tiro por la culata: ¡que paren, que paren más, que paren siempre, que así se está mejor!.

Yo secundé el paro del 8 de marzo trabajando. Dediqué mis tres horitas a seguir con el artículo en el que llevo trabajando casi dos años, con alguna interrupción larga, todo hay que decirlo. Con él contribuyo de muchas y bellas maneras a que el mundo se pare. Es sobre un tema que no le interesa a nadie (la valencia básica del inglés antiguo), por lo que no hay peligro de que “haga temblar los cimientos de la civilización”. Mientras lo escribo, estoy tranquilita, no le hago mal a nadie, no tomo decisiones, ni obligo a otros a que las tomen, no mando hacer los deberes a las niñas, ni cocinar al marido, ni molesto a nadie con el teléfono, ni consumo, ni necesito pastillas, ni entretengo a las alumnas con mensajes varios, todos muy beneficiosos y convenientes, pero seguro que lo pasan mejor sin ellos. Por último, lo intento publicar en una revista de prestigio, pero que imprima pocos ejemplares para no contaminar mucho, y hago que ni más ni menos tres o incluso cuatro personas, todas excelsas lingüistas, pierdan su valioso tiempo leyendo eso que les presento, que no le interesa a nadie, pero que tiene su aquel, y que cuesta trabajo, y tiempo, revisar. Hago que pierdan su tiempo en eso, en vez de en algo más siniestro y amenazador, como intentar cambiar el mundo o mandar cohetes a la luna (o su equivalente en el área en cuestión: teorizar sobre la enseñanza de lenguas).

El 8 de marzo trabajé para parar el mundo. Y ojalá siguiera parado mucho tiempo.


Georgina Luisa



Desobedecer a la pureza


¿Vivimos tras los muros
de las ciudades
o bajo la bóveda
de las constelaciones?
¿Cuál de las dos
es más nuestra morada?

Tras ser arrojados al mundo
desobedecimos a la pureza.
Y a la pietas.
La ciudad
rompió el contrato natural,
y ya no es una simbionte,
se ha convertido en un parasito
que obtiene todo de su hospedador
y a cambio produce daño.
Profana, poluciona, corrompe.
Mancha, contamina, mancilla.
Impureza acompañada de la impudicia,
en tres rupturas:
trascendente,
natural
y moral,
y quince estaciones.

Primera estación.
Dios ha muerto,
lo matamos,
culminando una práctica
iniciada hace cuatrocientos mil años.
Segunda estación.
La ciencia y la tecnología,
han permitido al hombre
escapar de las ataduras morales,
ningún poder hay ya
por encima de él.
Tercera estación.
El Holocausto inauguró
la era del exterminio masivo
exento de culpa.
Sin necesidad de redención.
Auschwitz fue el rito expiatorio,
el juego sagrado
que había que inventar,
para que el superhombre
fuera digno de la grandeza
del robo del fuego de los dioses.

Cuarta estación.
Tras la muerte de Dios,
hemos envenenado el planeta,
pero somos Tierra,
nuestro cuerpo está constituido
con los elementos de la tierra,
el aire nos da el aliento,
el agua nos vivifica y restaura.
Quinta estación.
El cambio climático
es el signo de una Naturaleza
doliente, de una sierva
en su soledad y tribulación,
que representa
su propio misterio de pasión y cruz.
Sexta estación.
Nada de este mundo
puede resultarnos indiferente,
no es un campo de concentración,
ni quienes la habitan son musulmanes.
Séptima estación.
Al igual que Dios,
la Naturaleza tampoco es ya
fuente normativa,
moral
o trascendente.
El contrato natural
ahora
es de suministro.

Octava estación.
Después de la II Guerra Mundial
caímos en lo más profundo
del pensamiento hitleriano,
nuestra ambición de confinar
la Naturaleza, era la misma
que tenía Hitler
respecto al ser humano:
hipernaturaleza productiva.
Novena estación.
Voluntad de dominio absoluto,
que solo usa
las variedades biológicas
de mayor rendimiento productivo.
Décima estación.
Eliminación de la parte de la Naturaleza
perjudicial para el sistema económico,
por destruir su prosperidad
por su insuficiente tasa de producción.
Undécima estación.
Animales usados
como dispositivos productivos
de vida animal,
continnum biológico
en espacios de Naturaleza
producida.
Duodécima estación.
Creación
De máquinas programables
genéticamente,
cyborgs ensamblados,
versión postnatural
y transgenética de la Naturaleza.
Sandías cuadradas.
Decimotercera estación.
Se exalta por encima de todo
la eficiencia económica
y se aniquila los cuerpos superfluos
o corruptos,
equivalentes a la glorificación
totalitaria de la sangre
y al ennoblecimiento
de los trabajadores en armas
del estalinismo.

Decimocuarta estación.
La ciudad habita la historia
porque ignora la Naturaleza,
tras romper el vínculo que enlaza
el tiempo que pasa y transcurre
y el tiempo que hace.
Decimoquinta estación.
Es tiempo de cartas
puestas en el féretro de la Naturaleza,
para que Dios las lea cuando le lleguen.



Francisco Soler

 
«Desobedecer a la pureza» es la versificación del artículo publicado bajo el título «Profanación, polución, corrupción», al que se han agregado algunos elementos. Es una de las quince versificaciones que componen el poemario del mismo título de próxima aparición. El objetivo de mismo es acercar a la gente la problemática de la relación hombre/naturaleza desde un formato diferente al que habitualmente trata estos temas.

FEMINISTAS. INTENSAS , DIVERSAS , IMPRESCINDIBLES .

Crecí rodeado de mujeres fuertes, de mujeres que la guerra dejó viudas o solteras, de mujeres que superaron dificultades difícilmente imaginables. De niño me dormía escuchando la máquina de coser de mi madre, una modista que también fue dependienta, frutera, portera, metalúrgica...

El franquismo nos empujó al exilio político y económico. A los 14 años mamá me asignó tareas domésticas y se negó a enseñar a coser a mis hermanas, por la sobrecarga de trabajo que suponía para la mujer de un obrero. Llevó pistola en el bolso hasta que volvió a España y fue la primera concejala de su ciudad. Su último gesto político, en solidaridad con las procesadas de Bilbao, fue la firma de un documento en el que afirmaba haber abortado.

En el exilio conocí a hombres que figuran en los libros de historia y a feministas reivindicando el derecho al aborto o a la iniciativa sexual. Y fue una poetisa catalana, que recitaba como nadie “El crimen fue en Granada”, la que me animó a volver a Valencia para luchar contra la dictadura.

Mientras la prioridad fue la conquista de las libertades yo me enamoraba de mujeres a las que admiraba por su valor y por su capacidad para cuestionarme. Muerto Franco los hombres copamos la dirección de los partidos y los sindicatos, y nos creímos capaces de decidir hasta lo que tenían que decir nuestras compañeras en las asambleas de mujeres que empezaban a surgir. Con eso provocamos que muchas antifranquistas orillaran sus diferencias partidarias para construir un movimiento de mujeres que, para afirmar su autonomía, rechazaba a los hombres en sus actividades y cuestionaba a las feministas que militaban en organizaciones mixtas.

Mis dificultades con el centralismo democrático y mis relaciones con el movimiento de liberación sexual favorecieron que aceptara integrarme en el primer grupo feminista que buscaba imponer en la práctica el derecho al aborto. Esto me dio una perspectiva privilegiada de las relaciones heterosexuales y sus consecuencias. Aposté por la educación sexual cuando vi que la demanda de “Anticonceptivos para no abortar, aborto libre para no morir” era un parche si no cuestionaba la sexualidad masculina.

El feminismo cambió las relaciones entre los sexos sin que la mayoría de los hombres se sintieran aludidos y yo, que me relacionaba con feministas y envidiaba la intimidad que lograban en los grupos de autoconocimiento, decidí convocar a un grupo de hombres (en 1985) para ver cómo nos afectaba el cambio y cómo podíamos contribuir a acelerarlo, dando sin saberlo un impulso al Movimiento de Hombres por la Igualdad.

Desde su aparición el feminismo aporta enfoques nuevos a temas viejos. Sin que nadie les regale nada han reivindicado, frente  a todo tipo de descalificaciones, temas como el divorcio, la promiscuidad, la noche, la anticoncepción, el aborto, la igualdad de derechos y oportunidades, las cuotas, los cambios legislativos, la discriminación positiva, el trabajo doméstico... Reivindicaciones acompañadas de todo tipo de movilizaciones, siempre pacíficas, en las que han asumido riesgos y superado periodos de desmovilización que acabaron con muchos movimientos de la transición. Superado momentos en los que solo se veían rescoldos en la universidad y las instituciones, mientras aumentaba el reguero de víctimas que quedaban en la cuneta de la historia. Pero de tanto en tanto pasaba algo que las hacía resurgir. A finales de los 90 fue la indignación ante el asesinato de Ana Orantes el que puso en la agenda la violencia que padecían en las relaciones de pareja.

La victoria del PP y la desmovilización social que provocó las medidas anti“crisis” llevaron a pensar en el escenario ideal para recortar el derecho al aborto, la conquista más peleada por el feminismo desde la transición, y el tren de la libertad fue el broche a una respuesta del movimiento feminista que provocó la dimisión de Gallardón y un relevo generacional que, con los socialistas en la oposición, no se pudo controlar con ayudas a los colectivos afines.

La manifestación de Madrid del 7N de 2015 hizo saltar por los aires el corsé legal que mantenía las violencias machistas en el ámbito de la pareja, y el 25N de 2017 el movimiento feminista demostraba su implantación territorial con manifestaciones masivas en más de 50 ciudades, contra “la manada” y los intentos de cuestionar a su víctima.

El pasado 8 de marzo la de mujeres fue la primera huelga política de la democracia, y las manifestaciones de la tarde una demostración sin precedentes de fuerza del movimiento feminista, que ha metido en la agenda política temas como la brecha salarial o los cuidados, que parecían tener más capacidad descriptiva que de movilización.

Ya podemos decir que la mayoría de los hombres se sienten aludidos, que son capaces de identificar muchos de sus privilegios y abundan los que comparten la necesidad del cambio, como demuestran su presencia creciente en las manifestaciones feministas, los miles de hombres que asumieron los cuidados en sus hogares para que sus compañeras vivieran el 8M, o los que atendieron los puntos de cuidados que se montaron ese día en muchos pueblos y ciudades.

Tras una vida acompañando a las feministas, con algunos desencuentros sobre el lugar que debemos ocupar los hombres en la lucha por la igualdad, he de admitir que siguen siendo el motor del cambio de los hombres porque se necesita su presión para que renunciemos a muchos de nuestros privilegios.

José Ángel Lozoya Gómez
Miembro del Foro y de la Red de hombres por la igualdad




NOSOTRAS TAMBIÉN


Venimos del ayer, del pasado oscuro y silencioso,
acalladas, ninguneadas, silenciadas,
menores de edad en todos los asuntos”…
(del poema de Jenny Londoño. Ecuador)


 
Hace años que una mujer inteligente y valiente, como lo fue Clara Zetkin, abanderó el movimiento feminista y se instaurauró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como el día de lucha por los derechos y libertades femeninos. Desde entonces las mujeres recorrimos el mundo dando mítines, desfilamos con pancartas, interrumpimos discursos de dirigentes de izquierdas y de derechas, ganamos el derecho al voto y la paridad. Hemos pasado de madres y esposas abnegadas, a las chicas que valientemente cogen su maleta para buscar horizontes más prometedores, o a las muy arriesgadas empresarias y emprendedoras en estos tiempos de crisis. Desgraciadamente en nuestro país chicos y chicas han conseguido la plena igualdad en materia de desempleo.

Aprendimos que “para cambiar la faz del mundo tenemos que estar sólidamente anclados en él”, como decía Simone de Beauvoir. Pero también hemos entendido que la mujer que se había lanzado a la conquista de su libertad sin más armas que la simple imitación del sexo contrario, caía –como no podía ser de otra forma- en los mismos errores que el hombre, sobre todo cuando no se elige bien el modelo a imitar.

Nuestra sociedad se ha articulado a lo largo de siglos alrededor de la dominación y el poder masculinos, a la vez que hemos tenido como eje a la familia tradicional. Es curioso observar que en el mundo contemporáneo se está produciendo un movimiento a la inversa, un movimiento tendente a conocernos a nosotras mismas y en este sentido las mujeres estamos dejando a un lado los referentes masculinos para construirnos una identidad basada en nuestra propia singularidad.

Actualmente se está produciendo un salto cualitativo en el movimiento feminista que, como ocurre con todos los cambios, origina no pocos detractores. "Los hombres poderosos y brutales, que han dominado el mundo durante mucho tiempo”. "Su momento ha llegado”, dijo la actriz Oprah Winfrey en su discurso en la entrega de los Globos de Oro el pasado 8 de Enero. Y muchas mujeres hemos empezado a decir “Me-Too”. Es un movimiento que va más allá de la denuncia a la agresión sexual y al acoso por ser bellas o vulnerables; que dice basta ya a siglos de dominación, que habla de la mujer con sus propias referencias.

El término feminista sigue teniendo una mala prensa porque a las feministas se nos asocia con una especie de “ataque colectivo de histeria”, de "desbordamiento", de "abuso" femenino. Y bastaría con echar una ojeada a la historia para darse cuenta de que tal desbordamiento y abuso es mayoritariamente masculino. Ahí están las mujeres del “Me-Too” para dar fe de ello y para poner voz a tantas otras que no pueden hablar. Hissa Helad está amenazada de muerte. Aparecía en la TV con la nijhab que le cubría toda la cara y solo dejaba ver uno ojos tan expresivos como tristes. Pero la fuerza de su poesia denunciaba el machismo en Arabia Saudi y ponía énfasis en la situación de las mujeres más pobres, más deprovistas, más explotadas. Las mujeres, decía Hissa, somos el alma de la sociedad. Si nos aislan, si nos matan, matan al alma.


  • Nosotras somos agredidas, ninguneadas, acalladas, violadas; desde las sencillas mujeres subsahrianas o árabes, a las mujeres más sofisticadas del mundo.
  • A nosotras se nos suele juzgar por la ropa y la apariencia exterior, en lugar de por nuestro talento.
  • Nosotras tenemos que demostrar que somos eficaces y que merecemos ese trabajo y que no entendemos la brecha salarial, que incluso afecta a nuestras pensiones.
  • Somos nosotras las que compatibilizamos las tareas domésticas con las del trabajo.
  • Las que acudimos al rescate de la familia, de los hijos, de los maridos y familiares.
  • Las que estamos sobradamente preparadas; pero si queremos ser jefas, se nos dice que somos ambiciosas.
  • Las que decimos que no somos ese oscuro objeto de deseo, que somos amantes sexuales y no amadas complacientes, que somos magas sabias que hacemos milagros cada día.
  • Las que sin ser moralistas ni moralizantes, recibimos wasthsApps con supuestos piropos y pretensiones eróticas que son una ofensa.
  • Si tú puedes, e-él puede, vosotros podéis… ¿por qué nosotras tenemos que desmostrarlo? ¿Por qué tenemos que pasar por experiencias que nos avergüenzan?

Leo artículos y escucho debates que me indican que todavía son sorprendentemente bajas las cifras que ocupamos en los Consejos de Administración y de poder político; que vivimos en un mundo en el que sufrimos la mayor violencia masculina y seguimos siendo las peores pagadas en el mercado laboral, que seguimos ocupándonos del 75% de las labores domésticas. Ahora las mujeres alzamos la voz hablar de nuestra dignidad, para decir que somos conscientes de nuestros valores. La igualdad no pasa por la imitación del modelo mascullino; sino por el respeto desde nosotras a nuestro propio valor.

La huelga que se promovueve para el 8 de Marzo para hacer visibles nuestros valores, nuestro reconocimiento y nuestra igualdad está más que justificada y sin duda hay hombres afines que la respaldan, nos apoyan y nos respetan.

Como decían los grandes maestros taoistas, "La esencia de lo femenino es integradora, nos enseña a ceder en vez de luchar, a expresar sentimientos en lugar de reprimirlos, a ser pacientes y tolerantes en vez de orgullosos y cargados de prejuicios, flexibles en lugar de rígidos, blandos en lugar de duros. Más semejantes al agua que al fuego".

Hoy me acuerdo especialmente de las madres, de las abuelas, de las mujeres que no aprendieron a volar porque les cortaron las alas o perdieron sus alas en el intento, de las que volaron con su solidaridad, su inteligencia, su arte; pero sobre todo porque siempre estuvieron ahí para enseñarles que el amor, la educación, la solidaridad y la cultura son los mejores vehículos para andar por la vida. Y finalmente de las niñas, porque el mundo se regirá por parámetros femeninos. El mundo del futuro será el mundo de las mujeres.


Carmen Ciudad
WILFP

BAJO EL VELO


Hace ya unos años que unas mujeres árabes me invitaron a un congreso de mujeres que se celebraba en el desierto de Argelina, en Tinfud, la zona más árida y fea del desierto argelino.

A él acudieron mujeres de todos los países árabes y las europeas, que éramos invitadas muy especiales, pudimos escuchar sus historias tan dramáticas como fascinantes.

Por primera vez oí hablar del Jardín de las Mujeres, reservado a las damas de Kabul y que era conocido como Bagh-e-Zenana. Ese jardín delicioso y lleno de flores fue construido por un rey mongol para sus esposas a principios del siglo XX y después se dio acceso a todas las mujeres afganas, de forma que en su interior podían pasear sin velo y sentarse a merendar bajo la sombra de los árboles. Desgraciadamente, el jardín fue destruido por las continuas guerras y por el paso de los talibanes que condenó a las mujeres afganas al silencio y obstracismo total.

Años después, con la ayuda de fondos europeos, el jardín de las mujeres se pudo reconstruir por y para las mujeres, quienes no solamente rehabilitaron ese idílico lugar donde pasearse; sino que también hicieron talleres para aprender diversos oficios, que les permitiera ganarse la vida y hasta hicieron un gimnasio donde ponerse en forma, que hoy en día siguen funcionando.

Durante una semana, bajo unas simples jaimas, que nos resguardaban del calor, escuché atentamente estas y otras historias, a veces tan dramáticas y otras tan fascinantes que no dejaban de asombrarme. Las mujeres árabes han pasado por toda clase de miserias, violaciones, vejaciones y siempre han sabido salir adelante. Aprendí el valor del tiempo, cuando solo hay tiempo, y me enseñaron a olvidar mis pequeñas miserias personales en comparación a sus vidas tan difíciles.

Mientras tomábamos te, apuntaba viejas recetas de lukums y de mermeladas de rosas (algunos lukums se siguen haciendo en Ronda, mi pueblo y siempre había tenido ganas de aprenderlos) y sobre todo, observando a aquellas mujeres de modales femeninos y dulces, a pesar de la dureza del clima y de sus condiciones personales, no podía dejar de pensar que debajo de aquellos velos que casi las cubren por completo -que algunas confesaban que fuera de la casa les sirve para preservarse de la mirada lasciva de los hombres- debajo de aquellos velos pensaba, hay no solamente una enorme dosis de valor; sino que quizás también un toque de lencería fina, de exquisito gusto a la hora de vestir y de sutileza.

Ahora, en Madrid, con la ayuda de ACNUR y de algunos diseñadores madrileños, se confirman mis sospechas. Se ha lanzado por primera vez en España un desfile de moda árabe femenina, que es tan sutil y delicioso como los lukums de esas mujeres. Una acción solidaria y de ayuda a las mujeres árabes que mantienen a sus familias, a pesar de la enorme exclusión social de la que son objeto.


Carmen Ciudad- WILPF