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Un jardín de proteas en medio del mar


A lo lejos desde las costas gaditanas, se divisa un punto en movimiento, es algo insignificante. Así parecen ser las cosas que no se ven. No hay empatía con lo desconocido. 
Conforme pasa el tiempo, se va dibujando la silueta de un jardín flotante donde apenas tienen espacio para respirar los apretujados pistilos de las proteas. Abajo del jardín están las profundidades del océano, arriba un cielo inalcanzable, están en medio de la nada. Esa nada oscura y salada que cerró para siempre los pétalos en flor de la esperanza de muchos de aquellos que soñaron con llegar al “otro lado”. 
Lentamente, se empiezan a escuchar sus voces, a mirar sus rostros a sentir su desesperación. Desde mi privilegiada posición los miro como si de una película se tratara, como espectadora de un drama que no me pertenece. Me imagino sus nombres, que tienen una familia, que tienen ilusiones, que tienen necesidades. 
Ahora soy protagonista de esa película que en principio se me hacía lejana. Siento su hambre, su sed, escucho sus plegarias… Ya el punto abstracto ha desaparecido y en su lugar quedó la cruda realidad, esa que no quería ver, esa que me resulta ajena desde mi observatorio digital. Ellos, “los otros”, los que no tuvieron la suerte de nacer en esta tierra, a los que la naturaleza vistió de ébano, parecen distintos, parecen ser parte de un juego macabro donde están destinados a ser las víctimas eternas. 
La patera empieza a inquietarse, se sacude por el miedo, algunos saltan expulsados por la histeria; a pocos metros de la orilla niños y mujeres se abrazan para correr juntos tierra adentro. Esta vez han ganado el juego, ha llegado una nueva temporada a sus escuálidas vidas, ahora son migrantes y su destino puede que sea mejor o puede que se encuentren otra vez atrapados entre las profundidades de un mar de injusticias y un cielo lleno de promesas inalcanzables.


DBM

POR PELOTAS...




Fuente: El Correo


A veces se cuela en prensa una noticia que nos permite entrever lo que realmente pasa en la frontera de la Europa mediterránea. Como los indicios que un director de cine va desvelando en una película de suspense, si leemos la prensa con atención, si seguimos la actualidad de la Frontera Sur, podemos ir juntando piezas de una realidad escondida.

Ahora la Asociación Unificada de Guardias Civiles, una especie de semisindicato de la Benemérita, hace público que un mando de Melilla pide que su unidad se dote de material antidisturbio para repeler las llegadas por mar de personas migrantes. Pelotas de goma, botes de humo, armas de gran calibre... Lo normal para tratar con personas que se acercan a la costa española en pequeñas embarcaciones y en ocasiones sin saber nadar.

No es que no se sepa que esto ocurre. Ya en 2013 murieron 15 personas en el agua como resultado de los disparos hechos por agentes públicos con botes de humo y pelotas de goma mientras nadaban hacia la costa española. Los muertos muertos están y los agentes implicados y sus mandos están en activo, vigilando nuestras fronteras para que podamos estar tranquilos.

Y esa tranquilidad la podemos tener también contra los disidentes con el Gobierno como Ester Quintana, peligrosa huelguista que quedó tuerta por un disparo de las dichosas pelotas en la huelga de noviembre de 2014. Disparo que no debió efectuar nadie pues el caso de nuevo se cierra sin que nadie asuma la responsabilidad.

Los gobiernos de Europa y España se blindan y si eso a veces deja alguna víctima hay que asumirlo. Que salga algo en prensa si no queda más remedio, pero que no se haga demasiado ruido, dejemos que la gente viva en el suspense de saber que los que no se conforman con el papel que les asignan las grandes políticas europeas pueden descubrir el horror tras el decorado.

Sólo nos salva la dignidad de algunos profesionales de las fuerzas de seguridad que se atreven a denunciar lo absurdo y el esfuerzo de estar atentos de las organizaciones sociales conocedoras de que el miedo a lo que se intuye pero se desconoce es la mejor forma de desmovilizar a la sociedad.

José Miguel Morales
 http://seresirrepetibles.blogspot.com.es/