- El Dinero es mío. Todo el dinero del mundo tiene que estar controlado por Mí; está ahí para que Yo lo gane: primero lo fabrico, después lo paseo para que se llene de valor con el trabajo, sudor y sangre de mucha gente, y una vez cargado debe volver conmigo.
- Antes lo mío era hacer negocios con el dinero de muchos, cobrándole a cada cual por los servicios que hacía, y animando a la gente a ahorrar mediante los intereses que les daba. Ahora, Yo el Banco soy propiedad de unos cuantos expertos en ingeniería financiera, cuyo objetivo es especular con productos cada vez más sofisticados y opacos, para “desbancar” a los demás competidores mundiales, y hacerme más fuerte, aunque para ello me vea en la necesidad -lamentablemente- de tener que hundir a alguna que otra nación.
- No se trata hoy de trabajar para solucionar problemas de clientes individuales o grupales de personas humanas, sino de conquistar el mercado mundial al precio que sea, porque sólo seguirán comiendo los mejor situados en el mundo omnipotente del Mercado Único.
- Mi utopía es el crecimiento monetario indefinido. Para ello es necesario destruir lo viejo (del pasado hay que hacer añicos) para crear continuamente nuevas necesidades, explotar al máximo las posibilidades, y tratar de reducir al patrón oro no sólo el tiempo, sino hasta las dudas y los sueños del enemigo, que es todo aquel que no tenga el dinero conmigo.
- Excepto los genios de gran valía que se matan a buscar esa utopía (y bien que les pago), la gente sólo es interesante en grandes números, grandes consumos, grandes operaciones. Gracias a aquellos supertalentos, esta pandilla de “mataos” pueden tener seguros sus ahorros, y Yo contribuir a la perpetua creación de empleo.
- Todos estos son los nuevos valores que me hacen sentir verdaderamente orgulloso y disfrutar de mi función como Banca. Y no esos hermanastros que copan los setenta paraísos fiscales diseminados por todo el mundo...
- Desde el final de la guerra fría, cuando nos quedamos campeones únicos de la economía mundial, nos lanzamos a poner en práctica nuestra utopía, inventando nuevos productos financieros más complejos, conectados con intereses de bancos de cualquier parte del mundo, de grandes empresas de fabricación de armas, de cosméticos, de medicinas, de alimentación transgénica..., lo que ha fortalecido el sistema bancario mundial.
- La clientela que no ha conseguido hacerse experta en finanzas ha dejado a mi disposición cantidad de dinerito contante y sonante en todo el mundo, que empleo en lo que me parece bien; por otra parte, Yo no doy intereses por la confianza de los depositarios en mí: son ellos los que tienen que pagar por todos los productos que voy creando y los servicios con que he conseguido hacerme en los últimos siglos.
- ¿Qué era eso de “Obra Social” que hacían las Cajas de Ahorros? ¿Se puede seguir creyendo que una entidad bancaria es una obra de caridad para los pobres? ¿Se crea así riqueza, o se parchea “ad infinitum”? Hemos conseguido seriedad en las cuentas, rentabilidad del Mercado, suprimir obras sociales: AHORA es cuando todo va a funcionar.
- Este decálogo se resume en una idea: En la total incapacidad para resolver los problemas que plantea la aldea global, y en su increíble capacidad para agravarlos, el neoliberalismo demuestra que no funciona: hay que cambiarlo.
Manolo Aljarafe
Terrible verano del 2011





